Entrevista con Biznaga: «En “Bremen” se hablaba de los futuros perdidos y aquí hemos decidido hablar del presente porque sin el ahora no hay futuro ninguno»
En este 2024, precisamente, se cumplen 10 años de «Centro Dramático Nacional», disco con el que Biznaga saltaba a la palestra de la escena musical a base de oscuridad, punk y mala baba. Mucho ha llovido desde entonces y la banda ha ido creciendo con el paso de los años, afrontando algunos cambios de formación pero manteniendo una rectitud ideológica y sonora reseñable en estos tiempos de industria musical mercantilizada.
Después de aquel debut crudo y a la yugular llegó la confirmación, a través de «Sentido del Espectáculo», y, posteriormente, el asentamiento definitivo, con una obra tan monumental y premonitoria como fue «Gran Pantalla». Publicado en 2020, ya sabemos todos cómo acabaron los discos lanzados en ese año maldito. Tal vez por eso, aquel concierto en el Block Party, ya en 2021, y con las últimas restricciones pandémicas saltando por los aires, fue el derroche de rabia y actitud que necesitábamos para respirar y pensar que, por fin, podríamos volver a disfrutar de esa gasolina que es para nosotros la música en directo.
Un año después llegó «Bremen no Existe», el fichaje por Montgrí, la apertura hacia sonidos más cercanos al pop sin comprometer su personalidad sonora y el definitivo salto de popularidad que una banda como esta merecía desde hacía tiempo. La historia no siempre es justa, pero en el caso de Biznaga parece que lo está siendo y, a tenor de lo escuchado en «¡Ahora!», quinto disco del grupo publicado hoy mismo, nada parece apuntar a que los acontecimientos les vayan a llevar al descarrile.
Para charlar sobre estas «Once canciones de amor y acción» nos citamos con Álvaro García (voz y guitarra), Jorge Navarro (bajo) y Jorge «Milky» Ballarín (batería), tres cuartas partes del grupo que completa Torete (guitarra) tras la salida de Pablo Garnelo, en un bar de este Madrid al que amamos y odiamos por partes iguales. Aquí os dejamos el resultado de una extensa y fluida charla en la que, una vez más, demostraron tener las cosas muy claras.
Han pasado dos años desde que publicásteis “Bremen no Existe” y ya tenéis un nuevo disco. La sensación es que no habéis parado durante este tiempo, que habéis estado de gira casi constante.
Milky: No podemos parar.
Jorge: ¿Quién puede parar en esta sociedad? (risas).
Milky: Ha habido un punto de inflexión, que es empezar a dedicarnos solamente a la música, y por eso hemos podido compaginar los últimos conciertos de la gira con componer estas canciones. En enero terminamos la gira en La Riviera y en febrero estábamos en el estudio.
Jorge: Dedicamos nuestra vida laboral a la música. Antes sacábamos un disco cada tres años y ahora hemos conseguido reducir un año la espera.
¿Os lo habéis tomado entonces como un trabajo, con unos horarios determinados?
Álvaro: Bueno, ha sido algo menos forzado, más orgánico, pero es que han salido bastante rápido los temas. Se ha trabajado mucho en el estudio también. Realmente tengo más recuerdo de ir a contrarreloj en “Bremen” que en este.
Milky: Sí, totalmente. En este ha sido todo más llevadero.
Ahora que os dedicáis a esto y tras el salto que supuso “Bremen No Existe”, ¿os daba algo de vértigo componer este disco? ¿Pensabais que os estabais jugando algo con él?
Milky: Vértigo no. Hemos hecho un trabajo de local concienzudo y ha salido un disco que creemos que es bueno. Ahora toca defenderlo en directo.
Álvaro: Siempre intentas hacer un disco mejor que el anterior pero más que por la gente por ti mismo. Yo no he notado esa presión. Quizás cuando más lo note fue con “Sentido del Espectáculo” porque el primer disco tuvo una acogida tan buena…
Siempre se dice que el segundo disco es el más difícil.
Jorge: Siempre se dice eso, sí. Pero mira, para mí aquel fue un disco como de tránsito.
Milky: Yo recuerdo que el “Centro Dramático Nacional” os rallaba un poco más porque no tenia nada que ver con el EP y la demo. Es que, realmente, siempre hay motivos para estar un poco rallado.
Es curioso que cada uno lo habéis vivido de una forma.
Álvaro: La verdad que sí. Yo siento que cada vez me rallo menos, que tengo menos que demostrar, y eso también deriva en que ahora hagamos canciones de estilos tan variados.
Jorge: Con el “Bremen” es verdad que estábamos todos convencidísimos de lo que estábamos haciendo y con este ha ocurrido lo mismo.
Al final el sonido de este es un poco continuista. Es igual vuestro disco que menos rompe con lo anterior.
Álvaro: Sí. Suena mejor y tiene más arreglos, pero la fórmula es la misma. Arreglos muy arriba y guitarras en la cara, potentes. Aquí se ha resaltado más la voz, la hemos cuidado mucho.
Me gustan muchos esos arreglos, las guitarras acústicas que suenan en muchos momentos de fondo.
Jorge: Sí, de colchón.
Milky: Suena el raca-raca de las cuerdas.
Jorge: Es algo que ya estaba en “Bremen” y aquí lo hemos potenciado más todavía. Eso fue una propuesta de Raúl (ndp: Pérez, productor de ambos discos), para potenciar los estribillos. En esto utilizamos de referencia a grupos como R.E.M. o The Cure, que lo hacen mucho.
Álvaro: The Cure fue una referencia muy clara para “Bremen”. Ahí ya se introdujeron esos sintes y esa percusión de la acústica y es algo que ya se ha quedado con nosotros.
Desde luego The Cure es un nombre que sobrevuela este disco. El principio de “Las Afinidades Eléctricas”, con esa melodía de guitarra, me ha recordado mucho a ellos.
Jorge: La subidita que hace el bajo y el punteo son muy The Cure pero la segunda parte del punteo y los arpegios son muy R.E.M.
Álvaro: Hay muchas referencias en el disco. Ese punteo se cambió cincuenta veces para alejarnos de The Cure, así que imagínate cómo era (risas).
El disco también tiene algunos teclados, como ya tenía el anterior, y cuando os vi en directo en La Paqui estaba con vosotros Adriana, de Texxcoco, tocándolos en directo. No sé si pensáis incorporar para la próxima gira un quinto miembro para añadir esos arreglos.
Álvaro: En principio no. No lo descartamos, pero creemos que el rollo de los cuatro músicos en directo funciona bastante bien.
Jorge: También que tocar solo los cuatro es lo que puede diferenciarnos del disco. Presentar las canciones de manera más cruda.
Álvaro: Además, tampoco es que haya en este disco canciones como ‘Escuela Nocturna’, que ahí la parte de teclado sí que era esencial. Aquí Torete se lo está currando mucho con los arreglos, eligiendo cuales meter en directo, jugando con la pedalera y demás, y es verdad que llena mogollón. Yo creo que con cuatro vamos de puta madre.
Jorge: También tiene su puntito que el directo sea más crudo. Músculo, colmillo y contacto con la gente.
El disco arranca con la palabra que le da título y con un tema que ya habla del problema de la vivienda, que es sin duda el eje temático que atraviesa todo el trabajo. ¿Lo consideráis el problema central de esta sociedad?
Jorge: Sí, es el central porque influye radicalmente en la vida de las personas, en la emancipación personal de la gente. Es uno de los grandes temas del disco pero hay otros, como la salud mental o la precariedad laboral, que también están ahí. Pero la vivienda es el tema, en mayúsculas, sí.
Es que al final muchos otros problemas que comentas, como la salud mental, están derivados de eso, de la frustración que nos supone no tener un techo digno bajo el que vivir.
Milky: Dónde te levantes, dónde te acuestas, dónde comes… ese es tu templo, tu espacio seguro. Si no tienes eso empiezas con mucha desventaja para afrontar el resto de retos de la sociedad y del día a día.
Es un que tema ya estaba en “Bremen” también, y es que siempre hablamos de vuestras canciones como generacionales pero yo creo que ya se podría decir que son más bien intergeneracionales, porque abordáis problemas que afectan a varias generaciones, pasadas, presentes y seguro que también futuras.
Jorge: 100% de acuerdo. Y para nosotros es importante llevar esa bandera intergeneracional. De hecho, el subtítulo de “Bremen no Existe” era “música para otra generación perdida”. Ese “otra” no estaba puesto al azar. Ya hay varias perdidas y esa intergeneracionalidad está incluso representada en el propio seno de la banda, con una persona de veinte años, otra de treinta y dos de cuarenta, todos afectados por el mismo problema. Y lo peor es que no tiene visos de solucionarse pronto.
Ahora tenemos una manifestación muy importante, el próximo fin de semana en Madrid.
Jorge: Totalmente. La tenemos muy en mente.
También es algo que se puede ver en vuestros conciertos, en los que hay gente de varias generaciones.
Milky: En La Riviera, por lo que nos dijeron, llamaba la atención la cantidad de gente joven que había.

El título del disco es muy conciso, en mayúsculas y entre exclamaciones, y también la portada, con esa pared de ladrillos que dice tanto con tan poco.
Álvaro: Queríamos romper con lo anterior. Buscábamos algo más de diseñador y contamos con Karen, que es nuestra diseñadora de confianza. Al principio se hicieron otros diseños mucho más gráficos, jugando con la tipografía, y un día nos mandó la foto de los ladrillos para posible contraportada pero empezamos a jugar con ella y al final llegamos a esa portada, que parece tan simple, después de darle muchas vueltas. Se lo ha currado muchísimo.
Jorge: Yo creo que es una portada sugerente y que refleja muy bien lo que es el disco, porque todo lo que vas a encontrar dentro es puro ahora. Tanto lo bueno como lo malo. Tanto los problemas como los anhelos. Si bien en “Bremen” se hablaba de los futuros perdidos aquí hemos decidido hablar del presente. Sin el ahora y el presente no hay futuro ninguno.
Me parece bien y creo que hay que dejar un poco atrás la nostalgia. O al menos esa nostalgia mal entendida de la que se hace tanto alarde hoy en día desde algunos medios y algunas columnas de opinión, como si cualquier tiempo pasado tenga que ser obligatoriamente mejor que el presente o que el futuro que podamos tener.
Milky: Son relatos. La nostalgia puede ser sedante y paralizante.
Jorge: Bueno, pero yo no demonizaría del todo la nostalgia. Sí que hay una nostalgia desmoralizadora pero también hay una nostalgia empoderadora, y es hacia la que hay que ir. Sí que creo que hemos estado mejor en otros momentos, a nivel económico y social. Se han perdido derechos, y no me refiero a lo cultural ni entro a hablar de cuestiones como el feminismo o el machismo, me refiero a las condiciones materiales, porque lo otro es un debate más amplio y es verdad que en ese sentido no podemos decir que el pasado fue mejor. Pero en cuanto a las condiciones materiales o laborales, a las conquistas sindicales, sí creo que se han perdido esas cosas. Hay que pensar que en el pasado también hubo gente a la que le dijeron que había ciertas cosas que no se podían conseguir y que peleó por ellas y las acabó consiguiendo. Esa nostalgia es la que me interesa. Parece que cuando miramos al pasado hay que elegir entre las libertades individuales o las conquistas materiales. No, no, nosotros lo queremos todo.
Milky: Nos tomamos dos cervezas y ya decimos: “lo queremos todo” (risas).
Jorge: Queremos todo lo bueno que teníamos antes con todo lo bueno que tenemos ahora. ¿Por qué cojones hay que elegir?
En cualquier caso sí me parece que el disco tiene un poso más optimista que los anteriores. “El optimismo es una disidencia”, como frase, lo define bastante bien.
Álvaro: Hemos ido siendo cada vez más optimistas en nuestros discos. Probablemente por nuestra propia vida y nuestra manera de ver las cosas. Ya en “Bremen” se ven algunos puntitos de luz que en ningún caso se ven en los anteriores. Los dos primeros son bastante oscuros y “Gran Pantalla” tampoco te daba muchas ganas de vivir (risas).
Jorge: La pandemia nos marcó mucho y ese anhelo de calle nos llevó a hacer un disco mucho más luminoso.
Álvaro: Sí, toda la mierda de la pandemia desembocó en “Bremen” y se lima aún más en este.
Volviendo a las influencias, no sé si fue porque cuando la lanzasteis como adelanto coincidió con la noticia del regreso de Oasis pero ‘Espejos de Caos’ me recordó muchísimo a ellos.
Álvaro: Ya lo veníamos diciendo desde que el tema se compuso, que tenía un rollito Oasis, y dio la puta casualidad de que anunciaron la reunión cuatro días antes de que saliera el tema (risas).
Milky: Pero claro, llevaba meses grabada y un año compuesta.
Jorge: Luego nosotros tratamos de beneficiarnos de la burbuja también, diciendo que la mejor canción de Oasis en veinte años la había hecho Biznaga (risas). Un poco para caldear el ambiente.
Milky: Un acto de soberbia irónica (risas).
Tiene un rollo muy brit-pop.
Jorge: En el punteo también tiene un rollo muy Pixies, muy ‘Where is my Mind?’.
Álvaro: Hay Oasis pero también hay Pixies o Weezer.
Milky: Yo no había tocado tan lento en mi puta vida (risas).
Luego lo bueno de Biznaga es que la voz siempre le pone el toque más punk.
Álvaro: Se intentó, porque un tema así, si lo cantas con una voz muy fina te lo llevas a otra cosa.
Jorge: Sería un buen tema para que Amaya, de OT, la hiciera al piano. Ahí le dejo el caramelito.
Milky: Y que nos dé dinero (risas).
Luego la letra es muy cabrona. Temas como este o ‘La Gran Renuncia’ te ponen en un espejo y habrá gente que se verá reflejada. Es jodido.
Jorge: Desde luego es un mensaje duro, pero real. Es una historia que no está basada en nadie que conozcamos pero que yo creo que todos nos la creemos. Es verosímil, se entiende y apela a algo muy concreto. También otras como ‘Requiem por un rider’, que no habla de la muerte de ningún rider en concreto pero que es una cosa que puede suceder en cualquier día de lluvia, en el que estos repartidores llevan al comida a alguien que, como está lloviendo y no tiene nada en la nevera, pide algo para comer. Esa persona que se lo lleva “en unos minutos”, como dice Glovo, se la juega prácticamente sin respaldo legal.
¿Sentís que tenéis ya cierta responsabilidad con vuestras letras? ¿Podría haber un disco de Biznaga que no tocara de forma frontal la actualidad que vivimos?
Jorge: Es una buena pregunta y nos la han hecho ya un par de personas muy perspicaces (risas). A ver… sí podría pasar, pero siempre va a haber algo que nos atraviese. Creo que nunca vamos a hacer una canción totalmente hedonista, de fuga 100%. Si es de huida va a ser una cosa desesperada y claustrofóbica. Puede haber canciones celebratorias, pero me cuesta pensar que no tengan un subtexto y que no sean una victoria frente a un estado de malestar previo. O que reivindiquen lo bueno que tenemos respecto a lo negativo que nos rodea. De lo que sí creo que cada vez estamos más cerca es de llevar ese malestar al territorio de lo personal, que sea algo cada vez menos abstracto. Por ejemplo, ‘Espejos de Caos’ es muy representativo de eso, de conectar cada vez más lo personal y lo político.
Álvaro: Que te veas directamente reflejado en ella.
Jorge: Sí. Luego hay gente a la que no le gusta nada eso y prefieren que le des poesía enrevesada y le digas algo que pueda significar una cosa y justo la contraria a la vez.
Milky: Que no la comprendan para nada y por eso les atraiga.
Álvaro: Al principio, las letras de Biznaga sí que eran algo más poéticas que ahora. Yo, desde luego, estoy mucho más a gusto con esta escuela, de letras directas, en las que se sepa de que se está hablando. Y luego, realmente, estas son las más difíciles de hacer.
El disco tiene un cierre muy seco, con una frase que dice que “bastará un chispazo para arder” y que se queda como flotando en el aire.
Jorge: Te saca del disco de golpe.
Álvaro: Es justo lo contrario a la apertura, que empieza con una intro instrumental larga.
Habéis lanzado cuatro videoclips, uno por cada adelanto del disco que habéis lanzado.
Jorge: Y vamos a lanzar un quinto, el día de la manifestación por la vivienda, en connivencia con la PAH.
¿Cuál es vuestra relación con los videoclips como herramienta de promoción? ¿Los veis necesarios hoy en día? A veces me da la sensación de que la gente no consume vídeos si duran más de un minuto. Es una locura.
Álvaro: Yo creo que la gente los ve una vez y adiós.
Milky: Se está banalizando. Nuestra relación como banda con los videoclips es…
Álvaro: …un coñazo (risas).
Milky: Intentamos romper con la tradición esa de que hay que invertir en un megavideoclip super currado porque luego entrábamos en las estadísticas de los vídeos y veíamos las visualizaciones y pensábamos que era mejor ser prácticos, hacer un apoyo visual para los adelantos y fuera.
Bueno pero estos videoclips que habéis lanzado sí que están currados.
Álvaro: Sí, están currados pero son muy sencillos. Uno es un chaval con una Super 8 siguiéndonos por Carabanchel.
Jorge: Y luego invitamos a los colegas a nuestro local, que es super pequeño, tocamos la canción una y otra vez y grabamos lo que surgió allí con ellos.
Pero entonces, ¿hay una imposición industrial para hacer videoclips sí o sí?
Jorge: Bueno, sí que es un imperativo industrial, como muchos otros que hay y que tienen que ver con Internet.
Álvaro: Pero vamos, que en ese sentido a nosotros nadie nos obliga a nada, simplemente que nos movemos en esos códigos y ya está.
Ahora toca presentar el disco en directo y tenéis ya unas cuantas fechas anunciadas. No sé dónde veis el techo de Biznaga en ese sentido o si creéis que lo hay. En Madrid ya llenasteis La Riviera en el fin de gira de “Bremen”, pero muchas veces esto no es sintomático de que el grupo funcione en el resto de ciudades.
Álvaro: Funciona bien. En torno a 200 personas casi dónde toquemos. Estamos muy contentos. Con los primeros discos íbamos a ciudades en las que nos iban a ver 15 personas pero es que eso es lo normal.
Milky: Nosotros a eso lo llamamos comienzos, otra gente lo llama fracaso.
Un debate importante a día de hoy es el tema de los macrofestivales y cómo algunos de ellos están canibalizando la escena y acabando con el circuito de salas. ¿Cómo vivís esta situación como grupo, se podría decir que de éxito, y que puede ser reclamo en muchos de estos eventos? Debe ser difícil encontrar el equilibrio.
Milky: Hay una realidad y es que los festivales son una inyección económica que luego te permite hacer otros movimientos más humildes y con los que te sientes más cómodo. Por otro lado, hay todo tipo de festivales, de tamaños y de actitudes. Es un debate que es peliagudo. Cada vez los monstruos son más grandes, hay otros que se están convirtiendo en monstruitos y hay algunos que mantienen su identidad y nosotros estamos manejando esa contradicción como manejamos otras.
Álvaro: Sí, lo hablamos todo, lo debatimos, decimos “aquí sí, aquí no…” Desde luego, nuestro festival ideal ya te digo que no es un Mad Cool.
Milky: Y si nos llaman le vamos a intentar pedir lo máximo posible (risas). No le voy a pedir el máximo a Bukaneros pero hostia, al Primavera Sound le voy a pedir todo lo posible.
Álvaro: Tampoco vamos a ir nunca a un sitio de estos por visibilidad. Pero no ahora, es que nunca lo hemos hecho. Hemos dicho no a muchas cosas y llevamos toda la vida haciéndolo.
Justo hoy se publicaba un artículo de Nando Cruz hablando de las condiciones a las que se enfrentan algunos grupos de, digamos, segunda o tercera línea, en grandes festivales.
Jorge: Sí, lo he leído yo también y me he visto reflejado en algunas situaciones. Que no te den de cenar, que llegues a tu camerino y no haya absolutamente nada… son cosas que nos han pasado. En cualquier caso, nosotros lo que intentamos es hacer sostenible este proyecto siendo lo más honestos posible. Desde luego que siempre vamos a estar haciendo movimientos extramencartiles pero necesitamos mantenernos económicamente. Por eso siempre hay que estar haciendo equilibrismo y el equilibrio es cada vez más complicado, sobre todo si quieres tener contigo a un equipo de gente a la que pagues bien y de manera justa.
Fotografías: Cristina Pontijas






