La Élite + Sistema de Entretenimiento @ La Riviera (Madrid) 20-11-2025
Echo la vista atrás y recuerdo la primera vez que vi en directo a La Élite. Dentro de una celebración, casi entre amigos, del aniversario de su primer sello discográfico. Aquella noche tocaban los últimos y terminarían firmando el concierto más memorable de la velada. Con esa actitud punki que les ha acompañado desde sus comienzos, reclamando una caja entera de cerveza antes de empezar a tocar. O volando por los aires aupados por un público que ha cambiado desde entonces haciéndose más mayoritario, pero conservando las mismas ganas de desfasar con su cóctel molotov de sintetizadores y letras pasadas de rosca.

Incluso con esos mimbres, nunca me hubiese imaginado a un grupo como La Élite llenando hasta los topes La Riviera. Ya lo hicieron hace un año y el pasado jueves demostraban que esto no era una moda pasajera. Sí, un jueves, con todo dispuesto para el pogo desde el minuto cero, cervezas voladoras, sudor y bailes frenéticos. Y al día siguiente, a trabajar como si nada. Un exorcismo intrasemanal de los que nos gustan a los malditos.
Antes de todo eso, tocaban Sistema de Entretenimiento, cita obligada para los amantes del nino-nino más punkarra. O como ellos mismo le llaman, el arcade punk. Música de maquinitas recreativas pasada por el filtro del rock más crudo, directa al torrente sanguíneo para inocularte el virus del baile. Se me hace imposible no moverme poseído bajo el influjo de temas como ‘Miedo’, ‘Cuaderno de Masacres’ o ‘Malo Final’.

Sobre las tablas, conservan su esencia intacta y no necesitan demostrárselo a nadie. Su autenticidad está fuera de toda duda. Beben latas de Mahou clásica en el escenario y entre medias de esas canciones hiperaceleradas, de un minuto o dos de duración, lanzan guiños vacilones al público con la naturalidad de quien toca en un garito frente a cuatro amigos. Especialmente graciosa sería su presentación de ‘Soy un rocker y un perdedor’, según su cantante, la única canción autobiográfica y dedicada a todos nosotros. Y sí, para qué negarlo, tiene más razón que un santo.
Son los mejores en lo suyo y tienen uno de los directos más divertidos que se pueden ver en el panorama actual. Personalmente, me resulta hasta cómico haber visto a una banda tan underground como Sistema de Entretenimiento hasta dos veces en La Riviera. No muchas bandas de su pelaje podrán decir esto, aunque seguramente les de lo mismo y es parte de su encanto.

Momento entonces para apretarse aún más, con la sala abarrotada y el olor a pogo flotando por el ambiente antes incluso de sonar la primera nota. El dúo catalán formado por Diosito y Nil saltaba a la palestra con su habitual impronta; regalando pitis al público para que se los fumasen allí mismo y lanzando latas de cerveza a las primeras filas. No sé si harían mucha barra en La Riviera, porque el pogo constante invalidaba cualquier momento tranquilo, llegando esta vez hasta la icónica palmera de la sala, en una de las demostraciones de fulgor más bestias que he presenciado en esta sala. Y sí, la cerveza, iba casi de manera directa desde las barras al aire, cayendo sobre todos los que participábamos de este ritual.
Ya son muchas las veces que les he visto desde aquella primera vez, y pese al éxito que han encontrado sus canciones con varias generaciones hartas de todo, su discurso sigue sin soltar el pie del acelerador. Solos contra todos, arremetían contra Pedro Sánchez, le pedían medidas para que la vivienda fuese para los ciudadanos, seguidos de lemas como ‘visca Palestina’, todo junto. Aunque más ácida era aún su intro de ‘Sangre Azul’, en la que pedían casarse con alguna princesa de la Casa Real para no volver a trabajar nunca más.

Locura en la pista, convertida en una maraña desde el primer tema, desde donde se celebraban cortes como ‘Nuit Folle’, ‘Bailando’, ‘Frank Cuesta’ o ‘Contento de ser Feo’. Adrenalina pura que se elevaría aún varios puntos más con la aparición en escena de Pokito Paranoiko, uno de los primeros colabores de La Élite y artífice directo de la autodestructiva ‘Otra Noche Más’, con otro inconfundible estribillo marca de la casa. Un hervidero en el que se acabaría coreando ‘El Vals del Obrero’ de Ska-P, tejiendo telas de araña entre pasado y presente.
En las propias palabras de Diosito, anunciaba la primera intervención de un instrumento de verdad en un concierto de La Élite. Momento en el que saltaba a la cancha Yago Alcover, guitarrista de Mujeres, para subir el ritmo del ejercicio con ‘Cardio y Caladas’. Sin salir de la espiral de toxicidad, siempre con el lema por bandera de reventar antes que frenar, ‘Malburro’ se presentaba como la primera canción que hicieron, hace ya diez años.

Taquicárdicos llegábamos al clímax que anticipaba Nil con las primeras notas sintetizadas de ‘Plan de Mierda’. Seguramente una de las canciones más nihilistas de su ya de por sí nihilista discografía. Rechazando la nostalgia y apretándose en el aquí y ahora. Por que sí, porque aquella noche estábamos vivos y eso era lo único que importaba.





