La Élite + Vulk + Los Manises @ Sala El Sol (Madrid) 18-02-2022
El pasado viernes, y tras su edición en Barcelona, llegaba a la sala El Sol de Madrid la caravana Montgrí. Lo que en su día parecía un sello más, que nacía para que Cala Vento se autoeditaran sus propios trabajos tras su paso por BCore, se ha ido convirtiendo con cada nuevo paso en una interesante disquera independiente con un roster de bandas afinadísimo. Un movimiento que seguro que ellos tenían claro desde el principio pero que a nosotros nos ha cogido por sorpresa. Grata sorpresa, hay que decir, viendo que bandas que nos encantan, como Biznaga o Yawners, publicarán próximamente sus nuevos trabajos con ellos, y que el tratamiento que están dando a todo lo que rodea al sello es de diez. Su fiesta en Madrid servía para reunir a tres bandas diferentes, aunque con puntos en común, y la noche se desarrolló con la más exquisita puntualidad de horarios y dejándonos una clara sensación de que se pueden hacer bien las cosas.
No lo vamos a negar, lo que primeramente nos movió a acercarnos allí fue ver la puesta de largo del apabullante nuevo disco de Vulk. No fuimos los únicos, y con la sala hasta los topes el cuarteto de Bilbao saltó al escenario entre excesos de humo escénico para empezar a repartir latigazos sonoros. Si bien los más inmediatos sonaron un pelín descafeinados, para el segundo tema todo quedó bien ajustado, y la agresividad de las canciones de “Vulk Ez Da” comenzó a manifestarse como un martillo pilón. En él basaron todo un set list que se nos hizo corto y que parecía ya profundamente interiorizado por un público que amagaba constantemente con el pogo en las primeras filas pero que se veía por momentos descolocado por los trasgresores cambios de ritmo de sus canciones. Sobre el escenario, mucho movimiento y entendimiento entre unos músicos que apuestan por la crudeza en todas sus acepciones y que se desenvuelven igual de cómodos en la frescura punk rock de ‘Lanaren Kanta’ que en la transversalidad post hardcore de ‘Militantzia Sutsua’ o esa barbaridad que da nombre al disco y que nos puso definitivamente a sus pies.
Antes fueron Los Manises los encargados de inaugurar las celebraciones con su propuesta casi inclasificable. Formato dúo, uno enfrentado al otro, mesa con cachivaches electrónicos entre medias, una guitarra y un bajo a tope de distorsión y dos micrófonos. No necesitan más para desplegar un batiburrillo de sonidos que, si bien en el estudio acaban domesticando, en directo dejan volar libres. Por momentos asoman en sus canciones bandas como Za! o Cuchillo de Fuego, igualmente adalides de lo no etiquetable, y su constante movimiento es contagioso. Con las voces utilizadas como un recurso sonoro más, son los momentos instrumentales, de guitarras rugosas y bajos bien gruesos, los que elevan sus composiciones a otro nivel. Su último EP, “Aristocracia y Underground”, data de 2020, así que estaremos al tanto de sus, esperamos que inminentes, nuevos movimientos.
Si juntas en un coctelera el synth-punk ochentero, el Oi!, el ska y la ruta del bacalao te puedes encontrar con un espécimen musical como La Élite. Con animo de desfasar a lo grande, el dúo catalán cerraba la noche por todo lo alto con la actitud más punk posible. Convirtiendo la sala El Sol en una gran rave, Nil Roig y David Burgués sorprendían a todos los presentes y llevaban sus canciones, ya de por sí pasadas de speed, a otra dimensión aún más cruda. Temas como ‘A 180 Con Mi Monopatín’ o ‘Bailando’ desataban los pogos más sudorosos de una noche que terminaba, una vez más en Madrid, con gente volando por los aires e invasión de escenario. Vienen tiempos de desenfreno.
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