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Entrevista con Biznaga: «La relevancia de los acontecimientos que vivimos la marca el timeline»
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Entrevista con Biznaga: «La relevancia de los acontecimientos que vivimos la marca el timeline»

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Huyendo siempre del estatismo, Biznaga editaban hace unas semanas uno de los discos que marcará la temporada. «Bremen No Existe» se desenvuelve como una colección de himnos pop que no renuncia a la garra ni a la agitación. Cambios necesarios y también emociones estancadas, en las que se encuentran de bruces presente, pasado y futuro, que a veces suceden en las calles y otras remueven por dentro anhelos y fantasmas.

Para hablar de todo ello nos citábamos en una tasca castiza con Jorge Navarro (bajista y compositor) y Álvaro García (voz y guitarra). Una charla distendida que os transcribimos a continuación.

Vuestra música siempre ha estado vinculada a un cierto componente generacional. En “Gran Pantalla” sobre un momento muy concreto y en esta etapa empezáis con varios alegatos. Arrancáis con un; “Ahora que tenemos 30ytantos” que creo que toda la gente que estamos un poco en esa edad nos podemos sentir identificados. ¿Cuáles pensáis que son los retos que se plantea ahora esta generación?

(Jorge) Hostia, empezamos ya abriendo un gran melón (risas).

(Álvaro). Bueno cada cual tendrá sus retos, es que una generación es algo tan amplio… No creemos que sea un disco generacional, que es lo que siempre decimos. No creemos que hable solo de nuestra generación. Un chaval joven, generación alfa nos han dicho antes, que no teníamos ni idea, yo creo que si escucha las canciones puede sentirse identificado con muchas de las cosas que decimos.

(J) Bueno, hay una serie de emociones y de sentimientos, de grandes temas, que están presentes en la historia del arte y en nuestras canciones no dejan de estar ahí. Si tratamos de hacer zoom y poner el foco a nivel microscópico en este tiempo, en este momento, los males que aquejan a esta generación, que nuestra intención es que apelen a la anterior y, al menos, a la siguiente, podríamos decir la incapacidad de emancipación. De emancipación emocional, cultural, económica, a muchos niveles. Las aspiraciones no cumplidas. Esas expectativas que se truncan.

Yo creo que en esos territorios es donde el disco trata de poner palabras y construir algún discurso. Unas veces desde un punto de vista más desencantado y otras veces tratando de contagiar entusiasmo para que no se derrumbe el personal. Que todavía merece la pena seguir haciendo cosas, quiero decir, que estamos en el primer mundo, que hay gente pasándolo fatal y que tenemos suerte dentro de lo que cabe y todavía hay posibilidad de mejorar nuestras perspectivas.

Sí, la parte esa intergeneracional que comentáis se ve mucho en canciones como ‘Espíritu del 92’ o las referencias claras a Eskorbuto con esos “digitales chicos acelerados” que antes fueron “demenciales chicos acelerados”. Yo sí veo ahí esa nostalgia intergeneracional de decir; joder, pues al final seguimos un poco en el mismo punto que hace 20 años.

(Á) ¡Exacto!

(J) Se ponen a dialogar referencias de diferentes décadas y momentos, que algunas han sobrevivido a la época actual y otras han caído en el olvido a nivel literario, a nivel cultural, a nivel musical… Pero al final vienen a hablar de lo mismo: vamos enganchando una crisis vital detrás de otra y no terminamos de salir de ese círculo vicioso. Yo creo que en la historia cultural es fácil rastrear todo ese desencanto. Desde Eskorbuto hasta un romántico como puede ser John Keats.

El paso del tiempo es el que ha hecho y el que hará que muchas de las cosas que podamos decir o hayamos escrito tengan vigencia en el futuro. Por qué hay una canción como ‘Cómo Escribimos Adalides de la Nada’ que sitúa la acción hace 10 años y cómo pensamos que puede tener vigencia en muchas de las reivindicaciones o las aspiraciones que podían tener sentido en ese contexto 15mero, ¿qué ha cambiado desde entonces?

(Á): Yo creo que es una manera de sentir, porque luego te encuentras con peña de 50 años o de 60 que es mucha más combativa y que tiene muchas más ganas de hacer cosas que chavales de 20 que no tienen conciencia de las cosas. No es tanto que sea nuestra generación, que se supone que una generación son 10 años, sino al menos tres o cuatro generaciones donde no ha cambiado absolutamente nada.

Justo en la canción esta que comentabais antes, de ‘Cómo escribimos Adalides de la Nada’ me llamó mucho la atención el guiño que le hacéis a Los Claveles y a ese ramalazo de chulería madrileña.

(Á): Los Claveles ha sido una banda que nos hemos trallado mucho. Y por aquella época, cuando empezó Biznaga íbamos mucho a conciertos suyos. Conocimos allí a Marcos y pasó a ser ya un amigo nuestro y por eso molaba sacarlo porque es una banda muy de aquella época.

(J) Es muy representativa de lo que significó la formación de Biznaga. Yo creo que cobra un papel no solo de referencia musical sino más allá de eso, funciona como pegamento dentro de los miembros de la banda. Álvaro y Milky han tocado incluso con Marcos, con Los Claveles y El Grajo. Y en los primeros tiempos era una banda que admiramos mucho y que nos parecía un poco el camino a seguir. En un momento muy de indie, reivindicaban un poco esa actualización de una nostalgia que podría ser la ochentera pero traída al aquí y al ahora y recuperando esa espontaneidad, incluso esa chulería y ese rollo cenizo pero a la vez castizo.

(Á) Muy callejero también.

(J) Sí, muy real y muy honesto. Son llanos y me parecía muy oportuno como bajar los pies a la tierra. Entonces en ese sentido Los Claveles han sido siempre faro y había que nombrarlo, era de ley, sobre todo si hablábamos de nosotros hace diez años. Nos flipaban.

Muy castizo también el tema este de ‘Madrid Nos Pertenece’, que me parece que puede tener muchas interpretaciones.

(J): A trazo grueso yo creo que es una voluntad de recuperar cierto entusiasmo para reclamar la ciudad, la calle, el espacio público como generador de aventuras de la índole que sea. Juntarse con amigos. Quedar en sitios con gente, para tomar cosas y que surja lo que tenga que ser.

(Á): Desde luego cualquier cosa mejor que estar delante de un Youtuber o del Twitch 20 horas seguidas. Que se hace…

A nivel sonoro me parece que en este “Bremen No Existe” le volvéis a dar un giro y, aunque hay muchas cosas ahí que luego comentaremos, ¿tal vez sea este vuestro disco más pop?

(J): Sí, sí, sin lugar a dudas. Es el disco pop de Biznaga. Bueno, no sabemos qué pasará en el futuro, pero hasta la fecha es el disco claramente más pop.

(Á) Sí, más melodías, sin perder yo creo la esencia Biznaga y cantado con muy mala hostia también. Desgarrado…

Esto lo grabasteis en La Mina, que ya hicisteis allí el anterior, ¿no?

(Á): Está mezclado en Ultramarinos, pero está producido por Raúl Pérez.

(J): Hemos hecho ese combo que considerábamos que era ganador. Teníamos ya la vista puesta, hace ya mucho tiempo, en trabajar con Santi y la verdad que es una maravilla.

(Á): Santi es un tío que lleva toda la vida en el mundillo del hardcore y tal pero también es muy versátil. Ha hecho muchísimos discos de pop. Mola mucho porque yo creo que está la esencia de Raúl pero también la de Santi en la mezcla.

Siempre intentáis en cada disco meter ahí algo nuevo en lo musical. Me ha parecido que en este teníais incluso un rollo medio funk en algunos temas como ‘La Escuela Nocturna’.

(Á): Sí, más bailable, más rítmico como más bailable.

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Bueno, y luego tenéis esta de ‘Una Historia de Fantasmas’, que a mí me flipa. Me han parecido muy chulas las guitarras, tal vez como más expansivas que nunca. Tiene ahí capas con muchas texturas, la percusión, todo.

(Á): Sí, vamos, es mi favorito del disco. Hay muchas texturas de guitarras, hay delays, punteos…

(J): Es una canción muy épica, va hacia arriba todo el rato. Tiene una estructura que no es la típica de estrofa, estribillo, estrofa, estribillo. Tiene tres partes.

(Á): Para este tema en la batería se pusieron los micros muy arriba para que cogiesen todo el reverb. Se hizo mucho juego de timbal, para darle ese rollo más grande.

(J) Como lo llamaba Raúl; Juamji (risas).

(Risas) Buen símil. Y luego en las guitarras tiene ese rollo guarro que me encanta y que me recuerda en alguno de esos pasajes incluso a Sonic Youth.

(J): Sí, tiene un final como muy post-punk, muy cortante ahí. Muy rítmico y marcando mucho los compases para que la voz entre.

(Á): Hay spoken word, que yo no había hecho nunca y hay palabras ahí papapapa, subiendo siempre. La gente dice que ‘La Escuela Nocturna’ es el tema más diferente que hemos hecho, pero yo creo que es ‘Fantasmas’, fíjate lo que te digo. Pero bueno, sí, ahí están las dos.

Y la letra me ha encantado. Apelando ahí a ese pasado que vuelve, a todas esas cosas que parece que has dejado atrás pero que te están esperando a la vuelta.

(J) Exacto. Y son parte de lo que eres hoy en día y tarde o temprano terminan por surgir. Todo el disco está empapado de esa manera de aproximarse a lo fantasmal y a lo espectral. Hay un discurso atemporal que habla al pasado, al presente, pero apunta al futuro. Y en la canción que más clara está es en el cierre, en ‘Una Historia de Fantasmas’. Con esa estética de peli de terror, donde algo cae, un sonido suena, una sombra y un espejo, un frío sutil. Eso está presente en todo el disco pero aquí el fantasma termina de emerger y viene a visitarte (risas).

En referencia al presente, pero también al pasado e incluso al futuro, hilvanáis ahí esos espacios temporales también en ‘Todas las Pandemias de Mañana’. Al escucharla me recordó mucho a “La Doctrina del Shock” que planteaba en su libro Naomi Kleim. Donde te empiezan a meter mierda y a golpe de una sucesión de noticias terribles repetidas en muy poco tiempo, van ablandándote a través del miedo para manipularnos como sociedad.

(J) Vuelves a la gente dócil. Con tal de que no ocurra el próximo desastre te conviertes en alguien maleable y fácilmente reconducible hacia cualquier tipo de propósito macrosocial. Bueno, esta canción no estuvo concebida con esa intención pero sin duda habla de cómo el hombre incurre una y otra vez en cargarse las cosas. No terminamos de salir de una serie de dinámicas que cada cierto tiempo provocan algún tipo de desastre.

(Á): Cada vez más. Cada vez están más juntos un desastre de otro, ¿no te da esa sensación? Terremotos, pandemias, que esto ha sido bastante importante, ahora vendrá una crisis por todo lo que ha pasado, después vendrá otra cosa, en fin…

(J): Estamos en guerra, se supone. Bueno, nosotros directamente no, pero parece que sí. Pero a la vez ocurren tres o cuatro guerras más y a nadie le importan. Y Ucrania ya está dejando de importar porque ahora viene otra cosa y ya está. Ucrania ya se paralizó en la época de “Motomami” y después vino la hostia de Will Smith, ¿sabes lo que te digo?

Sí, sí, totalmente. Es justo a esto a lo que me refería, que esa realidad catastrófica es verdad que existe pero joder, es que siempre ha existido. Es tal vez un poco la forma de mostrarlo. Los problemas siempre están pero el tema es cómo te lo cuentan y con qué intención. Cómo envuelves el mensaje mediático.

(Á): Es cómo lo presentas, cómo lo exprimes y cuando lo gastas, porque las cosas se gastan ya muy rápido, hay que poner otro tema sobre la mesa para que todo el mundo de su opinión, se saquen 50.000 artículos y lo verdaderamente importante queda enterrado entre tanta mierda que sale todos los días.

(J): La relevancia de los acontecimientos que vivimos la marca el timeline. Es lo que ves aquí y ahora, y en cuanto se queda enterrado en el timeline se queda enterrado de la memoria emocional y mental de la gente. Y no sé hasta qué punto, porque eso genera una mochila de mierda y de ruido mediático que acabarán por emerger en cualquier esquina, simplemente porque un tío explota porque otro le ha pitado con el claxon. Y menos mal que aquí no tenemos acceso a las armas, pero solo tienes que ver en Estados Unidos, que se puede montar una matanza en cualquier momento.

(Á): Bueno y no hay más que ver el porcentajes de suicidios, sobre todo entre la gente joven además. Y ahora después de la pandemia ha subido muchísimo más. La mierda se va acumulando y mientras tanto… ¡Ponte un vídeo!

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Respecto a esto que comentamos de sacar temas y que todos opinemos de todo, que es algo que en la pandemia se ha exacerbado a lo bestia, me ha hecho gracia vuestro tema, ‘Filósofxs Intempestivxs’. Algo así como el resumen de este cuñadismo ilustrado que parecemos vivir.

(Á) Sí, y no es señalar a toda esa gente, eh. Es a nosotros mismos también (risas).

A mí esto es una de las cosas que más me gusta de las letras que hacéis. Yo siempre las he percibido con mucha crítica y tal pero bueno, en la línea de ‘Adalides de la Nada’, que tiene su mierda pero que estáis hablando al final de una mierda en la que también estáis vosotros.

(J) Exacto, nunca nos colocamos en un pedestal o miramos con distancia de superioridad a aquello que criticamos. Lo criticamos con conocimiento de causa porque somos los primeros que estamos ahí. Y creo que es fundamental para que la canción articule una crítica honesta.

Para terminar ya, os quería preguntar por vuestro cambio de sello a Montgrí y cómo lo habéis vivido después de tanto tiempo con Slovenly.

(Á): Con Slovenly siempre ha estado la cosa bien, pero claro, Pete es un tío que saca muchos discos, que viaja mucho y la comunicación ha sido menos cercana. Nos ayudó un montón, nos llevó a sitios como a México, Puerto Rico, Estambul y estamos muy agradecido por eso, pero necesitábamos alguien con quien pudiésemos trabajar día a día. Y con Montgrí es gente que está muy motivada, porque el sello es nuevo, gente joven, que son músicos además, que se han autoeditado, han hecho gira ellos mismos, que si tú les cuentas cualquier problema no les suena a chino. No son empresarios, son músicos y peña que nos entiende de puta madre y que están ahí al pie del cañón. Se están implicando muchísimo.

(J): En todas las partes del proceso además. Siempre están cuando les necesitamos y te dan esa comunicación fluida y esa transparencia que es lo que necesitábamos. Teníamos varias ofertas sobre la mesa, porque cuando dejamos Slovenly nos pusimos a llamar a puertas y salieron bastantes ofertas. Y al final fue complicado decidirnos, pero si elegimos Montgrí fue porque buscábamos esta serie de cosas que las hemos encontrado perfectamente.

(Á): Bueno y que teníamos muy claro que no queríamos vender el máster. Que es una cosa que se está llevando mucho ahora es que te pagan todo el dinero que tú quieras pero ellos son los dueños del máster. Y con Montgrí tenemos un contrato superpequeño en cuanto al tiempo de explotación. Que es verdad que vendiendo el master te ponen muchísimo más dinero por delante, que te da posibilidad de pagar cosas, porque nosotros el disco y los videoclips han salido de dinero nuestro de conciertos. Siempre hemos sido dueños en ese sentido de nuestra música y queríamos seguir así.

(J): Tal vez es una cosa antigua, un poco nuestra, pero nosotros teníamos claro que siempre lo hemos hecho así y eso no lo queríamos cambiar.


Biznaga estarán presentando su disco el próximo viernes dentro de la programación del Festival Tomavistas.

Fotografías: Carmen Morago.

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