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Entrevista con Javier Corcobado
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Entrevista con Javier Corcobado

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entrevista javier corcobado

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«Mi intención es componer obras que perduren. Todo lo violento que puedo llegar a ser lo hallarás en mi música. En mi vida cotidiana soy un tipo normal, padre, marido, pacífico y poeta…» (Javier Cordobado)

Los grandes artistas (y, por ende, sus obras) son siempre poliédricos, muestran diversas facetas, distintos prismas desde los que conceptuar el mundo y nuestra propia experiencia vital. Hace ya bastantes años que Javier Corcobado trata de desprenderse de esa insidiosa aura de artista maldito que amenazaba con formar una imagen monolítica (e incluso estereotipada) de él y de su talento. «Mujer y Victoria», su último lanzamiento, es otra muestra de esa admirable voluntad de alejarse de arquetipos manidos mientras se perfila un discurso tan personal como sentido, repleto de hallazgos líricos y melódicos.

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En Everlong Magazine hemos tenido la suerte de entrevistarlo de nuevo y poder aproximarnos a su obra desde el respeto y la admiración del fan declarado, desdeñando sin rubor esa asepsia periodística que suele confundirse con objetividad.

Así, a primera escucha, parece que “Mujer y Victoria” busca un difícil equilibrio estético: aglutinar todas tus tendencias compositivas, incluso dentro de los propios temas, llenos de cambios y de una singular «organicidad». ¿Lo ves así desde dentro?

Siempre he pensado que los discos tienen que ser divertidos, sorprendentes, imprevisibles. Cuando termina una canción no saber lo que se te viene encima es excitante.

Parece que tu lírica se ha depurado en todos los sentidos. Resulta menos hermética e impenetrable, al tiempo que pone énfasis en una estimulante exaltación del sentimiento amoroso; prosigue la senda que abriera tu conmovedora línea de Orquesta de Perros: «no me importa nada que no sea el amor«.

No hablaría de depuración, sino de un trabajo respecto a la claridad y la elocuencia, con el fin de facilitar la comprensión al oyente. Es bueno que todos los públicos entiendan las palabras que canto. Yo le canto a todo el mundo. Me satisface cuando alguien comprende bien lo que he querido expresar con una determinada letra, así como me sorprenden ciertas interpretaciones que el público hace de mis canciones o poemas.

¿Hasta qué punto este nuevo trabajo acusa el influjo de los proyectos que te han mantenido ocupado estos últimos años (retorno de Mar Otra Vez, Canción de Amor de un Día y la gira crooner junto a Francisco Eduardo)? Ciertas partes remiten tanto al sonido de tu banda primigenia como al aliento lírico de la canción de 24 horas, al tiempo que tu envolvente sello crooner impregna el conjunto.

He estado prácticamente siete años sin entregarme a un disco y a su consiguiente gira, sin poder cantar con mi banda a causa de la lejanía que nos separa (cada uno vivimos en una ciudad distinta y eso complica los ensayos). Mi voz necesita un entrenamiento… cantar solo en el estudio sin músicos es muy duro. Este disco será llevado a los escenarios profusamente, lo cual despertará mi voz, que ha estado, digamos, hibernando e investigando mucho en el ruido.

En ‘Bienestar’ late de algún modo una conciencia social airada. Resulta algo congruente con esa hipotética reivindicación del amor en tiempos de miseria espiritual.

Hay una carencia de amor muy grave en la humanidad. La gente está al límite. Ya no somos capaces de resistir más presión y abstinencia; y hablo de todo el planeta. Llevamos ya tiempo pasando miserias; nos hemos acostumbrado a reducir nuestro bienestar por obligación, favoreciendo así a los que atesoran todo el dinero y el poder, que son los traficantes de drogas y armas, las grandes corporaciones empresariales, los bancos, los políticos y la gente enferma crónica de miedo. Uno se levanta por la mañana y al abrir los ojos quiere desparecer de este mundo. El esfuerzo que hay que hacer todos los días por vivir es sobrehumano. La Revolución ya ha comenzado, desde el individualismo, la autodisciplina, el autogobierno… Pronto presenciaremos fuegos y tornados artificiales asombrosos.

«Lluvia» es un descarte de Tormenta de Tormento, piedra angular de tu discografía con los Chatarreros de Sangre y Cielo. Se trata de un tema notable y muy sugestivo, en sintonía con el temperamento convulso de aquel trabajo. ¿Qué os llevó a descartarla en su día?

En realidad fue un descarte de “Arco iris de lágrimas”. Era de las canciones más bellas. Trata de la lluvia, los cristales, la soledad, la afonía que produce el abandono y la melancolía por la ausencia de cariño. La música la hicimos entre Justo Bagüeste y yo. Se descartó porque no cabía en el álbum. Hice demasiadas canciones para ese disco. La versión que hemos hecho para “Mujer y Victoria” es la que yo imaginaba, gracias a mi sensacional banda: Jesús Alonso, Juan Pérez Marina, Sergio Devece y Julián Sanz.

Una de las canciones, «Labios Rotos», estaba destinada a Luz casal. Es un tema 100% Corcobado. ¿Fue algo puramente crematístico o sientes alguna afinidad por el trabajo de la artista gallega?

Luz Casal y su marido, Paco Pérez Brian, contactaron conmigo en 1994 pidiéndome que le compusiera una canción a ella. Lo hice de inmediato, no por afinidad con esta diva de la canción española, sino por la cantidad de derechos de autor que eso podría generar, siendo sincero. El caso es que le mandé la demo y la rechazó. Nunca me explicaron bien por qué. Javier Arnal me echó un cable en los arreglos musicales y quedó archivada hasta que, pocas semanas antes de la grabación de “Mujer y Victoria”, mi banda optó por incluirla en el disco. Es una canción triste pero muy bonita.

¿’Sin Corazón No Hay Nada’ es un recordatorio para los que ya lo sabemos o va dirigida a los que no se quieren enterar?

Las dos cosas. Habla del corazón como órgano elemental para la vida, para el pensamiento, no sólo como metáfora del amor. Es mi canción favorita del disco. Una canción que he podido componer, grabar e interpretar porque llevo ya muchos años buscando la canción perfecta, y aún no la he encontrado, pero ‘A Nadie’ y ‘Sin corazón no hay nada’ se acercan… Es una opinión personal. Sigo explorando y trabajando.

En «A Nadie», tu anterior álbum, parecías confirmar el título y despreciar a la masas, o más que despreciarlas seguir adelante a pesar de ellas. Aquí pareces querer cantarle a la gente, aunque más resignado, sin tanta rabia.

Mi rabia sale con la poesía y música en perfecto coito; está en todos mis discos y en todas mis canciones. Busca y encontrarás.Una canción no se puede juzgar o criticar tras sólo una escucha. Mi intención es componer obras que perduren. Todo lo violento que puedo llegar a ser lo hallarás en mi música. En mi vida cotidiana soy un tipo normal, padre, marido, pacífico y poeta… También me dicen que soy simpático.

¿Crees de verdad que a día de hoy, con el cinismo imperante como actitud ante la vida de mucha gente, hay de verdad espacio para las canciones de amor?

Son necesarias las canciones de Amor Verdadero, las que rompen los hechizos, y esas escasean, pues son las buenas. Los medios de comunicación vierten sobre nosotros millones de canciones fecales que hablan de amor y llegan a calar de heces la ingenuidad de los adolescentes y de los que carecen de cultura musical y sólo aprecian lo que es un “Éxito” o un gran “Hit», que produce dinero obscenamente. Un ejemplo de canción de Amor Verdadero es ‘Canción del Puerto’.

A día de hoy se encuentra más hermosura que maldición en tus canciones, aunque sigue siendo la combinación de ambas cosas lo que te hace ganar adeptos tan diferentes entre sí. ¿Lo crees así?

Como te decía antes, yo canto para todos los públicos. Mis canciones siempre han sido así, nunca han ido dirigidas a un determinado sector de gente. Cada quien asume mi música a su manera: eso es libertad.

‘Niña Preciosita’ o ‘Alegría de Amor’ irradian un optimismo yo diría que hasta valiente y con un punto de ingenuidad que sorprende en ti.

Son canciones que surgen del niño que llevamos dentro. Mi madre siempre me dice que nunca dejaré de ser un niño, y tengo 53 años. Me encantan las canciones para niños. ‘Niña Preciosita’ está dedicada a mi hija, y ‘Alegría de Amor’ es una música que me envío Julián Sanz para que escribiera la letra. Me encanta cantar como un niño esa rola; es como las canciones maravillosas de Eurovisión de los sesenta y setenta. Son muy lindas ambas.

¿Tienes la sensación de que en México gozas de un reconocimiento desprejuiciado hacia tu obra y de que en tu país todavía tienes que explicar muchas cosas? ¿Es tu visceralidad musical y lírica lo que te hace tan grande en el país azteca?

España me ha querido mucho y me sigue queriendo. He de decir que también es un país peculiar con sus artistas autóctonos: parece que hay que tener éxito fuera de España para que te acepten. Mi carrera artística se ha desarrollado a lo largo de, digamos, más de tres décadas. He pasado por momentos de éxito y fracaso, a niveles minoritarios, pues nunca he querido ser un personaje “mainstream”. En México se apasionan con mis canciones y no tienen prejuicios en demostrarlo. Hay frenesí. Aquí en Europa el público está más triste y asume el papel de crítico, de estar de vuelta de todo; se percibe autocensura en mostrar entusiasmo en un concierto. Sin embargo, en los festivales de música, como en el fútbol, miles de personas se dejan poseer por la euforia masiva, lo que hace que se sientan menos solos. Digamos que soy un artista por descubrir todavía, y la mejor manera de hacerlo es verme y escucharme cantar en un escenario junto a mi banda. Eso lo tengo muy claro.

Es para mí una vez más inevitable preguntarte por «Canción de Amor de un Día». ¿Cómo te sientes ahora que estas a punto de dar a luz lo que tal vez parecía un imposible?

Siento una gran satisfacción. De momento, hemos logrado terminar las 24 horas de música. Ahora vamos a por la parte de vídeo a lo largo de este año… Esto para otra entrevista.

Por último y echando la vista atrás me gustaría preguntarte cual de todas tus obras, proyectos y reencarnaciones consideras que te represente más, o simplemente cuál es tu disco favorito, al margen de esta última entrega que suponemos definitiva para ti.

Siempre te responderé lo mismo: mi último disco es el mejor, “Mujer y Victoria”, sin olvidar “A nadie” y “Arco iris de lágrimas”.

Texto: David Doinel y Eduardo Ramos
Fotografía: Aintzane Aranguena

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  • Excepcional artista y genial trabajo.
    El firmante de joyas como «Desde tu Herida», «..Aquel tren» o «El Coño del Mar» vuelve a deslumbrar.

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