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Mar Otra Vez @ Sala El Sol (Madrid) 04-12-2015
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Mar Otra Vez @ Sala El Sol (Madrid) 04-12-2015

mar otra vez concierto madrid el sol

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En ocasiones saber de dónde se viene es totalmente necesario para plantearse a dónde se va. Eso mismo debió pensar Javier Corcobado (a quien dedicamos hace un poco un extenso reportaje) para motivar la fugaz y casi exclusiva vuelta de Mar Otra Vez, que 30 años después de publicar su debut discográfico, «No He Olvidado Como Jugar Embarrado», recordaron a más de uno y sorprendieron a muchos con su incendiaria propuesta.

Entre todos los eventos del pasado viernes (y los había muy interesantes) el programa de la sala El Sol nos brindaba la ocasión única de asistir a una resurrección que, como la de Cristo, sería efímera, poderosa y concluyente a su paso. A fuego quedó grabada en la retina su puesta en escena y en nuestra alma todavía perdura el ruido eterno que acompañaba los gritados versos de Mar otra vez.

El descenso a la subterránea sala para tan particular performance era como una bajada a los infiernos. Oscuridad, gente de negro y un lleno absoluto que a modo de justicia poética le devolvía a la banda 30 años más tarde algo de lo que seguramente merecieran en su momento. Unos cuantos representantes de la nueva generación underground (y cuando digo underground quiero decir underground) fueron los elegidos para homenajear a base de ruidismos y delirio a la mítica banda, destacando por derecho propio al siempre genial en todos sus formatos Pablo und Destruktion, que se bastó de una caja de ritmos y la compañía de su amiguín Krapoola (el hombre con cejas de fósforo) para pegarle fuego literalmente a los versos de Corcobado.

Después de tanta cerilla vertida sobre el escenario faltaba aún la gasolina emocional que concentraba el bidón situado en el centro del escenario. Pasada la media noche unos ruidos a modo de mecha prendían ya una llama que nunca se llegó a extinguir, la del incomprendido en su momento aunque totalmente necesario «cáncer de la movida».

La primera explosión llevó el nombre de ‘Jonás’ y fue realmente fascinante ver todo lo que gana esta canción en salvaje directo. Como con todo lo que vendría después, creo que quedaba claro desde el principio que estábamos ante una banda que se crece muchísimo en las distancias cortas. Como si nunca se hubieran marchado o como si debutaran por primera vez ante el público nos demostraron con creces que no han olvidado como jugar embarrados porque de algún modo nacieron para ello, para ensuciarse. ‘He Matado a Mi Hermana’, ‘La Planta Baila’, el hipnótico bajo de Julián Sanz, los desdoblados ritmos de Luis Corchado, la estridencia a las teclas de Wax y las seis cuerdas de Javier Rodrigo, a veces abrasivas y en ocasiones delicadas, actuaban como el perfecto hilo invisible que les une al secreto, Corcobado fumando, Corcobado escupiendo… Todo esto en un abrir y cerrar de ojos que se desvanecía con una infinita ‘Canción Pequeña’, con la que decían adiós sin decirlo. Y no, no hubo ni bises ni hostias. Todo pasó demasiado deprisa, o esa sensación se nos quedaba a más de uno, despejando por siempre la duda de qué ofrecería esa noche de resurrección.

¿Nostalgia?, ninguna. Es más, 30 años después confirmaban que son más necesarios que nunca. Nadie ha ocupado el lugar que dejaron cuando se disolvieron y probablemente nadie lo hará jamás, siguen siendo únicos, como única y para el recuerdo quedará la pasada noche de ese “viernes cercano al infierno” en la que armados hasta los dientes, viniendo con todo y casi sin avisar se fueron tal como llegaron, tan rápido que apenas les dio tiempo para recoger toda la ovación que el entregadísimo respetable les brindó. Siguen siendo Mar Otra Vez. Y otra, y otra, y otra…

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