[Actualidad] Javier Corcobado - "Mujer y Victoria" (2016)

corcobado critica disco mujer y victoriaNo esperado pero deseado llega casi sin avisar este "Mujer y Victoria" en el que el artista renacentista Javier Corcobado nos entrega su nueva colección de canciones desde que editara su disco más sobrio, “A Nadie”, en 2009. Retornan las canciones torturadas que "llueven desde el suelo al cielo" en sus propias palabras, las mismas que lleva manejando más de 30 años, ya sea para componer o descomponer, en tinta o en melodía, o en proyectos como “Canción de Amor de un Día”, tan romántico como intenso y que de ver la luz en este 2017 podría ser el año en el que Javier se retire a escribir novelas en el exilio, a sabiendas de que con esto sí que poco o nada quedará ya por hacer.

Un par de títulos de versiones, un espectáculo crooner a medias con Francisco Eduardo Conde, la resurrección de Mar Otra Vez en sangrante directo y sobre todo el antes mencionado "Canción de Amor de un Día", del que el pasado año extrajo en formato vinilo algunos fragmentos bajo el nombre de "Los Estertores de la Democracia" justifican estos siete años sin grabar material exclusivo. Y es que no hay que olvidar que lo que mueve a Corcobado no es el hambre si no el alimento y esto, afortunadamente, siempre ha sido así, como os contamos en nuestro extenso reportaje dedicado a su figura.

Intentado acercarse a la accesibilidad y dejando los laberintos literarios para la escritura, banda y cantante han dado forma con pureza a un repertorio donde se entrelaza casi sin forzar su lado más visceral con su faceta de crooner post-romántico, que es como decir que estamos ante el primer álbum de Corcobado en el que nada chirría ni tan siquiera un segundo. Y es que va a ser verdad su teoría del ruido.

Conceptualismos aparte, esta obra tiene más victorias que mujeres. La principal la puede ya celebrar el propio artista, que por fin ha conseguido homogenizar todos sus romances y pesadillas en un mismo artefacto. Por otra parte, su canto a la mujer queda clavadísimo en ‘Niña Preciosita’, donde entre el bolero y la bossa encaja su torturada voz para cantarle a su hija una canción (que a buen seguro a la homenajeada no dará vergüenza escuchar en unos años) tal como hiciera el siglo pasado con ‘Madre’, el único bolero enfermo de amor que firmara en su segunda entrega. ‘Canción del Puerto’ y ‘Sin Corazón no hay Nada’ nacen al calor de "Canción de Amor de un Día” y lo cierto es que sin romper la estructura del álbum tampoco hubieran desentonado en su anterior disco de fragmentos. Visceralidad en la primera, más nerviosa y directa, y sosiego para la segunda pero ambas maravillosas. Por otra parte, y sin rollos panfletarios, en ‘Bienestar’ se despacha a gusto acerca de mediocres y poderosos fantásticamente envuelto por ritmos jazzisticos y cabreados a la par. Manifiestos individualistas y anarquistas en tiempos de mucha, mucha confusión.

‘Labios Rotos’, por su parte, es otra de las grandes, al parecer compuesta en su momento para una Luz Casal que, o no la entendió o no la grabó (tiene más pinta de lo primero) y afortunadamente permitió que el mundo la puede conocer ahora en voz de su autor. Otra que viene al parecer de lejos es ‘Lluvia’, corte que según Javier desecharan en su día los Chatarreros de Sangre y Cielo, hecho que ya dice bastante del nivel creativo en aquella época. Si no inigualable sí jodidamente especial. ‘El Extranjero y su Cicatriz’ tiene el punto de medio tiempo retorcido chatarrero en el estribillo además de unas estrofas irresistibles. ‘Amigo’, por su parte, ya la conocíamos en su voz pero no estaba de más registrarla en una sencilla versión, en la que se contiene donde otros la han destrozado exaltándola. Y así hasta llegar al cierre de una obra que se nos antoja breve a pesar de la intensidad con ‘La Bohème’, que pone el broche y suena absolutamente brillante en la voz de Corcobado.

Han pasado siete años pero que nadie se preocupe, Javier no ha olvidado como jugar embarrado y este ya muy cercano nuevo año seguro demostrará con creces en que ha ocupado todo este tiempo.

Sobre el Autor

David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

Artículos relacionados

Deja tu comentario

Su dirección de email no será publicada. Campos obligatorios *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.