Dark Light

Dejen paso a Lo Nuevo. Un dosier sobre la nueva escena del jazz británico

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Algo está sacudiendo la escena jazz del Reino Unido desde hace ya bastante tiempo. En la última década Londres se ha convertido en epicentro creativo de una nueva forma entender el jazz por parte de una multitud de jovencísimos y talentosos creadores que están redefiniendo los parámetros formales del estilo, desde una perspectiva generacional formada tanto en aulas de conservatorio y jams de improvisación como en sesiones de grime o hip hop.

Uno no puede evitar pensar en lo afortunado de poder coincidir en el tiempo con una explosión tan excitante de creatividad en un terreno a veces tan excesivamente anquilosado como el del jazz; y en el regalo que supone poder presenciar y disfrutar la confirmación de una generación de artistas llamados a hacer historia que, aparte de su juventud y un abrumador nivel técnico, comparten un mismo espíritu inconformista, libre y ecléctico; un mismo impulso de urgencia creativa en el que los preceptos básicos de improvisación y creación colectiva característicos de la tradición del jazz se enfocan hacia la demolición de fronteras entre estilos y sonoridades, dando como resultado una escena cultural apasionante nacida en el underground y con sentido comunitario, de actitud reivindicativa y estética urbana, respetuosa con la tradición pero con la mirada puesta en el futuro.

Parece que la corriente renovadora del jazz que en Estados Unidos capitanean Robert Glasper, Kamasi Washington, Ambrose Akinmusire o sellos imprescindibles como International Anthem, ha encontrado su respuesta británica en torno a sellos como Jazz Re:freshed y espacios como Total Refreshment Center o Church Of Sound, especie de laboratorios de creación multidisciplinar que en los últimos años han servido como elemento catalizador de toda esta corriente creativa, regalándonos la abstracción free de Binker & Moses; la explosión de talento de Nubya García, Camilla George, Sarah Tandy o Rosie Turton; el cruce de jazz, funk y hip hop de Kamaal Williams o Alfa Mist; los paisajes sintéticos de GoGo Penguin o Portico Quartet; la colaboración de Kate Tempest con The Comet is Coming; el eclecticismo de Ezra Collective, SEED Ensemble, Ebi Soda o Maisha; la abstracción electrónica de Emma-Jean Thackray o el afrobeat de Kokoroko, por citar unos pocos ejemplos.

Sirva la siguiente lista como una mera introducción a un universo musical apasionante, fresco y revolucionario que está eclosionando ahora mismo y del que vamos a oír hablar durante muchos, muchos años. Lo dicho, dejen paso a lo nuevo.

Nubya García.

Una de las compositoras más interesantes y emocionantes del Jazz actual. Elegancia y fuerza a partes iguales, la saxofonista se mueve con la misma soltura en diminutos clubs del underground londinense como en festivales masivos por medio mundo. Recién estrenada la treintena, podemos rastrear su huella en infinidad de proyectos y colaboraciones (de Makaya McCraven a Theon Cross pasando por Ezra Collective, Moses Boyd o Joe Armon-Jones). Su trabajo como solista (escuchen el espectacular «Nubya’s 5ive», publicado por Jazz:Refreshed) o como pieza clave en formaciones como Nérija o Maisha está ayudando a dar forma a una nueva manera de hacer y entender la música, dinamitando fronteras entre jazz clásico, herencias latinas, electrónica y lo que surja en el camino.

Ezra Collective.

Afrobeat, hip hop, funk… la explosión de creatividad y eclecticismo que supuso la irrupción de Ezra Collective en la escena underground británica hace unos pocos años los llevó a colocarse inmediatamente como uno de los buques insignia de lo que aglutinamos bajo la vaga etiqueta de nu-jazz. Con varios premios a sus espaldas, colaboraciones con Loyle Carner, Jorja Smith o Kokoroko, y una discografía propia breve pero esencial (presten atención a «You Can’t Steal My Joy» (Enter The Jungle, 2019), Ezra Collective resultan obligatorios para entender de qué va este renacimiento del jazz que vive el Reino Unido en los últimos tiempos.

Shabaka Hutchins.

Sin haber cumplido todavía los cuarenta, el saxofonista y clarinetista londinense criado y educado en Barbados ha hecho explotar varias veces el termómetro de la excelencia con tres proyectos donde su liderazgo ha sido decisivo: Sons Of Kemet (cuarteto con dos baterías que recoge influencias caribeñas), Shabaka And The Ancestors (junto a un plantel espectacular de músicos sudafricanos) y The Comet Is Coming, un trío de jazz abstracto trufado de psicodelia que ha conseguido remover los cimientos de Impulse! Records.

Theon Cross.

De origen caribeño, Theon Cross es el principal responsable de la renovación del sonido de la tuba en el siglo XXI. La huella del inconfundible y explosivo sonido de Cross está presente en el proyecto Exodus (junto a Moses Boyd), en Sons Of Kemet (de los que es miembro fundador) o en multitud de colaboraciones que incluyen a Nubya García, Makaya McCraven, Ezra Collective, Brass Mask o SEED Ensemble, entre otros. Como solista, Cross se ganó el reconocimiento general, más allá de los círculos del jazz, con la publicación de «Fyah» (Gearbox, 2019), su apabullante debut en largo; seguido del inclasificable «Intra-I» (New Soil, 2021).

Yazz Ahmed.

Colaboradora de gente tan dispar como Radiohead, These New Puritans, Lee “Scratch” Perry o John Zorn, la trompetista y fliscornista  de origen bareiní Yazz Ahmed se consolidó como una de las figuras más personales y fascinantes del panorama británico actual con la publicación del laureado «La Saboteuse» (Naim Jazz, 2017), estatus que no hizo más que confirmarse con su último y brillante trabajo «Polyhymnia» (Ropeadope, 2019). Su música es un caleidoscopio inclasificable en el que las sonoridades árabes y la música tradicional de su Barein natal se funden con el jazz y la electrónica ambient en un ejercicio tan apasionante como sorprendente de investigación y reinterpretación de la música de medio oriente desde una perspectiva inquieta y rabiosamente actual.

Moses Boyd.

Devoto tanto de Miles Davis como de Dizzee Rascal, el multipremiado y jovencísimo batería se ha convertido en un referente tanto como compositor, colaborador de lujo (Four Tet, Zara McFarlane, Floating Points, Joe Armon-Jones…) o líder de diversos proyectos (a destacar Exodus o el inclasificable e imprescindible dúo Binker & Moses, junto al saxofonista Binker Golding), en los que su estilo personal y expansivo a la batería, heredero directo del bebop más clásico y del free jazz, transita con naturalidad del jazz al grime, el hip hop, la psicodelia o la electrónica en un derroche continuo de creatividad, experimentación y virtuosismo a partes iguales.

Kokoroko.

Creado en torno al liderazgo de la trompetista Sheila Maurice-Gray y la saxofonista Cassie Kinoshi (ambas integrantes también de Nérija y SEED Ensemble), y tomando por bandera los sonidos clásicos highlife y afrobeat de Fela Kuti o Ebo Taylor, Kokoroko es un colectivo dedicado al groove y a la vertiente más rítmica y festiva de las jams de tradición africana. Insultantemente jóvenes, Kokoroko ya se han ganado un estatus de semiculto por sus incendiarios directos, recibiendo el premio a la canción del año en los Worldwide Awards de 2019 por ‘Abusey Junction’, su contribución al imprescindible recopilatorio «We Out Here» (Brownswood Recordings, 2018).

Emma-Jean Thackray.

Quizás una de las figuras más escurridizas de esta lista, es difícil definir a Emma-Jean Thackray: por un lado, es una compositora multiinstrumentista de formación clásica y estudiosa del jazz más canónico. Por otro, es una productora, DJ y beatmaker inquieta y experimental. Además, es una trompetista excepcional que tantea los puntos de unión entre el jazz, la electrónica, el baile y la música clásica contemporánea; y todo sumado da como resultado a una creadora siempre sorprendente; como solista, liderando WALRUS o integrada en el indefinible Neue Grafik Ensemble.

Kamaal Williams.

Con la publicación de «The Return» (Black Focus Records) en 2018, el teclista, productor y DJ de ascendencia taiwanesa Kamaal Williams confirmó que toda la atención mediática y la repercusión de la que gozó su anterior proyecto Yusseff Kamaal (junto al batería Yusseff Dayes) estaban más que justificados, estableciéndose dentro de la escena musical londinense como referente y punto de encuentro entre el hip hop y la música de club, la improvisación  y los sonidos más ácidos del funk y el jazz psicodélico de los ’70; una senda que Williams expandió en mil direcciones diferentes con su último, y brillante, disco hasta la fecha: «Wu Hen» (Black Focus Records, 2020).

Nérija.

Es muy difícil resistirse a usar expresiones como supergrupo al hablar de Nérija, el colectivo en el que se dan cita Nubya García, Cassie Kinoshi (Kokoroko, SEED Ensemble), Sheila Maurice-Grey (Kokoroko, SEED Ensemble), Rosie Turton, Shirley Tetteth (SEED Ensemble, Maisha) y la batería Lizy Exell (también en WALRUS, con Emma-Jean Thackary) para dar forma a unas composiciones construidas a base de afrobeat, funk, soul y jazz donde prima la experimentación, la energía, el riesgo y el baile. Recogen y reverencian el pasado, y suenan a futuro.

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