Entrevista con Stormy Mondays: folk & roll cocinado a fuego lento desde Asturias

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"Hace ya tiempo que no conozco a ningún músico que viva exclusivamente de tocar en una banda [...] Tener otro trabajo no es una deshonra, dejar la música sí que lo sería. Es demasiado tarde para parar ahora" (Jorge Otero, Stormy Mondays)

Con más de 25 años de carrera musical a sus espaldas, Stormy Mondays pueden presumir de haber sido el único grupo español en sonar en el espacio cuando ganaron en 2011 un concurso de la NASA y su canción ‘Sunrise Number 1’ se convirtió en el despertador de la tripulación del transbordador espacial Endeavour. Ostentan también el privilegio de haber actuado en la edición de Woodstock del ’99 y haber compartido escenario con leyendas de la música como Bruce Springsteen o Slash, quien se subió a tocar con ellos en las Fiestas de San Mateo, en su Oviedo natal cuando apenas tenían 17 años y comenzaban en esto de la música.

Una biografía tan disparatada como real, en la que figuran hasta el momento 15 reseñas discográficas con las que Stormy Mondays han esquivado el éxito comercial una y otra vez a pesar de convertirse en una referencia de la escena independiente del folk en nuestro país, siendo tal vez lo más parecido que tenemos por aquí a grupos como The Jayhawks o The Waterboys, siempre con un sonido propio que ahora aumenta sus matices con la publicación de su último EP, “Suitcase Full of Dreams”, un trabajo del que hemos estado hablando con Jorge Otero, vocalista, compositor y guitarrista de la banda asturiana.

En vuestra página web os definís como “folk & roll cocinado a fuego lento desde Asturias”. ¿Estos tiempos de cocción pausados y con mimo tienen algo que ver con el hecho de que os guste tanto el EP como formato?

Son ideas complementarias. Nos gusta hacer música que sea todo lo contrario a la comida rápida, pero a la vez un EP te permite que los tiempos entre disco y disco no se hagan eternos. También nos gusta que las canciones salgan a la luz cuando están terminadas, sin tener que esperar a tener un larga duración o fijar fechas artificialmente.

Volviendo a la frase anterior de vuestra web, en este “Suitcase Full of Dreams” me ha parecido que seguís sonando muy americanos pero sonáis también más astures que nunca, hasta el punto de cantar en bable, algo que ya habíais hecho antes pero que tal vez ahora toma más protagonismo. ¿Cómo concebís esto de combinar inglés, castellano y asturiano?

Para nosotros surgió de forma natural, de hecho, ya en el anterior disco teníamos esa idea de combinar asturiano e inglés en la misma canción, pero no apareció la canción adecuada para ello. Me encanta el asturiano como instrumento y como idioma. Desde que nos hemos adentrado más en el folk rock, me parecía una obligación usar un instrumento con tanta capacidad para emocionar como este idioma propio de nuestra tierra y en peligro de extinción.

También en las melodías de este EP encontramos unos vientos muy cuidados, que en esta ocasión remiten de nuevo a esas raíces vuestras de las que hablábamos. ¿Qué puedes decirnos sobre ello?

Nos gusta pensar que Asturias está en una posición territorial privilegiada, en la que podemos beber de influencias de ambos lados del Atlántico, además de las propias de la tierra. El soul siempre ha estado presente en nuestra música, tenemos una sección de viento extraordinaria y teníamos muchas ganas de darle protagonismo en este trabajo.

He leído que este EP lo habéis grabado y mezclado vosotros mismos en vuestro estudio, consiguiendo por cierto un sonido realmente limpio. ¿Estos conocimientos técnicos son uno de esos aprendizajes que os ha dado el hecho de haber desarrollado toda vuestra carrera en la independencia más absoluta o hay algo más? ¿Puede ser el vuestro un ejemplo válido para todos esos grupos que viven al margen de la industria?

Me inicié en el mundo de la grabación con la primera maqueta de Stormy Mondays, grabada en un cuatro pistas Tascam Porta One. Desde entonces, siempre he trabajado en todos nuestros discos; en algunos solo como productor o coproductor, en otros también como técnico, y también para otros artistas.

Que un artista se grabe y se produzca a sí mismo es un arma de doble filo. Hay que tener las cosas muy claras, conocimientos técnicos y experiencia. Precisamente por eso hasta ahora preferí trabajar en fantásticos estudios de Asturias como Acme, de Miguel Herrero y Búnker, de Alberto Rionda, hasta que finalmente me decidí a montar un estudio a mi medida. Me parece muy peligroso ese paso intermedio del músico que se graba a sí mismo en casa, sin las condiciones técnicas adecuadas ni la experiencia necesaria para juzgar los resultados, y luego edita esas maquetas pensando que son discos. El home studio es imprescindible, pero pasar por un estudio de verdad, también.

Una vez más volvéis a innovar y a destacar con el formato. ¿Podrías contarnos un poco cómo es esto del Compact Vynil?

Es un formato muy curioso; un CD normal que además se puede reproducir en un tocadiscos por la cara de arriba. Lleva una canción a 45 RPM en mono, y en nuestro caso elegimos la que nos parecía más adecuada, 'Don’t Count Me Out', con su sonido celtic soul.

Es el primero que se edita en España, y según nos dice la fábrica, el segundo que hay en el mundo. Hemos decidido hacer una edición limitada a 500 ejemplares, numerados a mano.

Desde luego vuestras curiosas anécdotas os preceden y algunas parecen realmente increíbles. Llegasteis a sonar en el espacio y sin embargo las radios comerciales aún se resisten a poner vuestra música. ¿Cómo es esto posible? ¿Crees que esto puede cambiar o ha dejado de preocuparos?

Por suerte es algo que ya no nos preocupaba demasiado cuando sucedió lo de la NASA, aunque por supuesto, lo intentamos. Las dos grandes cadenas de radiofórmula directamente ni se interesaron por escuchar la canción, pese a los esfuerzos de las respectivas delegaciones en Asturias. Unos confesaron que la programación la elaboraba una consultoría en Alemania; otros contestaron que “existen muchas canciones de gran éxito que no suenan en esta emisora”.

Hoy en día la música que suena en radiofórmulas y cadenas de videoclip está totalmente desconectada de la música de verdad que hacen los miles de músicos y bandas que hay en este país. Nosotros tenemos que buscar precisamente a ese público que no hace caso a esos medios.

Durante toda tu carrera has colaborado con infinidad de músicos, sobre todo americanos, y el resto de la banda también son músicos con una amplia formación. La gran pregunta: ¿Cómo sobrevive a día de hoy un músico que quiere vivir de lo que hace?

Hace ya tiempo que no conozco a ningún músico que viva exclusivamente de tocar en una banda. Siempre se complementa con otros trabajos musicales, o no: tocar en más bandas, docencia, o simplemente un trabajo que te permita la flexibilidad suficiente para poder ser músico.

Antes se llevaba como un estigma, nadie hablaba de ello, pero ahora ya se ve como una cosa normal. Tener otro trabajo no es una deshonra, dejar la música sí que lo sería. Es demasiado tarde para parar ahora.

Desde vuestros inicios os declarasteis en rebeldía con la industria y plantasteis cara al reto de internet ofreciendo vuestra música de manera gratuita cuando muy pocos lo hacían. Muchos años después veo que seguís insistiendo en esa idea y vuestra música sigue pudiéndose descargar gratis desde vuestra web. ¿Qué ventajas creéis que os aporta todo esto?

Nosotros hemos podido comprobar que el movimiento se demuestra andando, ya que si no hubiéramos apostado por esa carta, no hubiéramos tocado en Woodstock ’99 o no podríamos ni siquiera haber presentado “Sunrise Number 1” al concurso de la NASA.

Es una pena que la industria musical haya tardado casi dos décadas en reaccionar a la distribución digital, que hoy en día sigue siendo bastante deficiente, y sobre todo para los artistas. A las discográficas les sigue yendo bien.

Nosotros hacemos música para que la gente la escuche, y nuestra música se puede disfrutar gratis, pero también comprar, en todo tipo de formatos y también en conciertos. Hoy en día el problema principal de cualquier banda es tener un público. Y eso sí, no por ofrecer tu música gratuitamente ese público va a aparecer de la nada. Son tiempos difíciles.

A pesar de ofrecer vuestra música por Creative Commons ofrecéis siempre un valor añadido al hecho de comprar vuestros discos, algo que habéis vuelto a conseguir con este formato tan especial. Tengo que reconocer que era la primera vez que oía hablar de él y nada más enterarme pensé que sería muy costoso de producir. Me sorprendió mucho ver que puede adquirirse en vuestra web por tan solo 15€. ¿Es este un formato rentable o era más bien para daros el gustazo de sacar algo así?

Por supuesto, el motivo principal es darnos el gusto. Hemos buscado un precio que nos permita recuperar la inversión con un número de ventas razonable, pero en realidad lo que queremos es que la gente quiera tener este artefacto en su estantería, en lugar de conformarse con añadirnos a una lista en Spotify.

En directo, al igual que en vuestros discos, siempre tratáis de incorporar elementos que hagan más atractivos los conciertos. ¿Veremos en directo todos esos vientos e instrumentos que suenan en el disco?

¡Por supuesto, eso siempre! No nos gusta dar conciertos en pequeño formato, por eso preferimos dar pocos conciertos al año, en sitios escogidos, y presentarnos con toda nuestra formación. En la anterior gira éramos 8 músicos y más de 20 instrumentos en el escenario.

Por último y precisamente en relación a lo anterior, ¿cuándo tendremos oportunidad de volver a veros en directo? ¿Tenéis ya alguna fecha cerrada?

La primera fecha fue el viernes 22 de septiembre en la Plaza de la Catedral de Oviedo, en las fiestas de San Mateo. Ese fue el estreno del disco y tenemos alguna cosa más en preparación en Asturias. Nos encantaría presentar el disco en Madrid, le tenemos echado el ojo a una sala que estaría muy bien para nosotros. Para el verano estamos trabajando de cara a festivales europeos de folk y rock. ¡A ver si lo logramos!

Sobre el Autor

Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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