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Entrevista con Los Sara Fontan: «Pensar que vivir de la música es vivir solo de tu grupo es una idea muy reduccionista»
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Entrevista con Los Sara Fontan: «Pensar que vivir de la música es vivir solo de tu grupo es una idea muy reduccionista»

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Hay entrevistas en las que lanzas unas preguntas a un grupo, este te da unas respuestas, te vas a tu casa, lo transcribes todo, se publica y te olvidas de ello. Hay otras en las que mantienes una conversación fluida, conectas con lo que el grupo te quiere transmitir y te vas a casa dándole vueltas a lo que te han contado. En definitiva, una entrevista en la que aprendes cosas y con la que te enriqueces. Así fue charlar con Los Sara Fontan, el dúo que forman Edi Pou y la propia Sara. Una interesante y extensa charla sobre el underground, las diferentes posiciones ante la industria, lo visceral de la música o el concepto actual de éxito, entre muchas otras cosas.

También hablamos de su disco, «Queda Pendiente» (Aloud Music / Gandula / Ex-In-Ex), aunque tampoco demasiado. Porque realmente no debería ser necesario tener un disco publicado para que nos reunamos en torno a una mesa y charlemos sobre música. Y eso es otra cosa que también he aprendido (y entendido) con ellos. Para que lo que hacemos siga teniendo sentido hacen falta grupos como Los Sara Fontan. De verdad os lo digo.

¿Cómo empezaron Los Sara Fontan? Ya habíais coincidido antes en bandas como Big Ok pero ¿en qué momento decidisteis iniciar este proyecto?

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Sara: Fue todo un proceso lento pero el momento clave fue cuando desapareció Big Ok. Yo por entonces ya hacía cosas como Sara Fontan y a partir del final de Big Ok empezamos a probar juntos. Realmente a mí nunca me gustó hacer música sola, cuando lo hice fue por necesidad. 

Edi: Nos costó un poco porque antes de este momento ya habíamos probada a hacer cosas juntos y había un poco de pique a ver quién era el más excéntrico, el más flipado, hasta que, de repente, encontramos un terreno en común de confianza en el que jugar y componer sin problema.

Sara: Pero eso fue mucho antes de Big Ok. Hace igual 7 u 8 años. Yo por entonces no me había definido todavía, no sabía qué quería hacer.

Sara, tú venías de una formación clásica. No sé si empezar a hacer esta música fue también una respuesta a aquello.

Sara: Yo me iba a dedicar absolutamente a la clásica. Estudié en Inglaterra y cuando volví estaba en Galicia, medio aburrida, y una amiga me dijo que tenía unos colegas que tenían un grupo y que querían meter un violín en una canción. Era un arreglo de indie pop muy fácil y yo igual tardé tres días en sacarme aquello (risas). Es que nunca había hecho música sin una partitura delante. Luego hicimos una versión de Bowie y con estas cosas ya me fui soltando.

Y pasaste de un extremo al otro. De leer una partitura a la improvisación más libre.

Sara: Totalmente. La improvisación me ayudó a definir lo que quería hacer porque tenía mucho miedo. Había todo un patriarcado desde la música clásica sobre mí, con esos señores que son grandes compositores intocables. Y yo, desde la improvisación, conseguí liberarme de todo eso. Pero me ha costado muchísimos años. 

Me resulta inevitable separar todo temporalmente por antes o después de la pandemia y por esos meses de confinamiento en los que cambió tanto el panorama musical. Vosotros empezasteis justo antes de que estallara todo. ¿Cómo vivisteis esos meses a nivel de grupo? Imagino que debe ser frustrante comenzar un proyecto y no poder hacer conciertos.

Sara: Pues es que tocamos bastante, la verdad. Hacíamos un set muchísimo más tranqui, con público reducido. El aforo tan reducido le iba guay porque la gente no nos conocía pero hacíamos sold out todo el rato. Igual con treinta personas ya era sold out, claro (risas).

Edi: Nunca dijimos aquello del sold out. Era un poco ridículo alardear de hacer un sold out con aquellos aforos. Pero sí, tocamos bastante y al vivir juntos pudimos ensayar y repensar las canciones.

Sara: Yo creo que ahí fue cuando nos establecimos ya como grupo. Nos acabábamos de mudar a una casa en el campo en la que tuvimos bastante libertad, con una buhardilla en la que podíamos tocar libremente.

El gran tema y del que estaréis hablando constantemente en las entrevistas es que en un principio decidisteis no grabar disco. ¿Era algo que os demandaban las canciones o más bien una respuesta y un posicionamiento ante la industria? 

Sara: Es una respuesta y un posicionamiento ante la industria, totalmente. Es plantarse y decir “¿Cómo que no se puede? Claro que se puede”. ¿Qué significa que tenga que grabar un disco para poder tocar? 

Edi: Es pensar en el disco como ejemplo de las cosas impuestas por esta industria. Y, a veces, también autoimpuestas. Además, sabe mal que en el mundo del underground en el que nos movemos vayamos imitando las rutinas de grandes grupos o conglomerados musicales que no tiene sentido que apliquemos nosotros. El disco, la gira, el single, la promo, hasta el cómo escribir un post de Instagram. 

Sara: ¿Por qué todo el mundo escribre lo mismo? ¿Cómo puede ser que yo lea tantas veces la frase “ya está fuera” cuando alguien publica un disco? A mí esto me perturba muchísimo porque en teoría somos peña creativa, que se dedica a la creación, y al final estamos todos repitiendo los mismos esquemas.

Edi: Es increíble que tengamos mogollón de herramientas, ya no solo como músicos, sino también como público, y acabemos haciendo todo de la misma forma. También es verdad que es muy difícil salir de esa rueda. 

Sara: Al final, pues bueno, cada uno lleva su lucha hasta donde puede. Yo entiendo que si grabas música la pongas en Spotify para que la gente la pueda escuchar pero lo que no quiero es grabar un disco porque toca. Si grabo un disco es porque en ese momento me apetece hacerlo, no porque tenga que ser imprescindible para poder salir a tocar en directo. 

Edi: También es importante con qué sello lo publiques, o en qué sala, festival o macrofestival toques o decidas no tocar. 

Sara: Hoy venimos de estar en Carne Cruda presentando el disco y que haya amigos cercanos que nos hayan escrito para transmitirnos ese orgullo de clase que han sentido por escucharnos ahí es increíble. Vamos, que les hace esto más ilusión que el hecho de que vayamos a tocar a Londres, por ejemplo (risas). Pertenecemos a un lugar en el que hay una manera de hacer las cosas y es un orgullo estar ahí.

Edi: El lugar de los colectivos autogestionados, o de los sellos como Aloud, que tiene una forma de hacer y no hacer ciertas cosas. En esa comunidad es en la que nos hemos apoyado para poder girar, viajar y tocar sin necesidad de publicar un disco y ahora vamos a hacerlo de la misma manera y con la misma comunidad pero con un álbum publicado. Nada más.

También es verdad que vosotros teníais ya un amplio bagaje y una red de contactos por Za!, Big OK y todos los proyectos anteriores que os habrá facilitado poder funcionar de esta manera. Igual para un grupo que empieza es muy difícil no plegarse a todas esas dinámicas de la industria.

Edi: Sin duda. Esa red de contactos es preciosa y es la forma más bonita de funcionar. Yo se lo agradezco al destino y para mí toda esa gente es mi familia expandida. 

Sara: Y que ya hay una confianza. Él puede escribirle a esta gente que conoce de otros grupos y decirle que está con un nuevo proyecto y aunque no pueda enseñarle nada grabado seguramente van a confiar en él. 

Hablando de todo ese tejido más underground y de lugares autogestionados por el que os habéis movido, ¿cómo os lo habéis encontrado después de la pandemia?

Edi: Bueno, ha sufrido mucho y yo por momentos temía que se fuera a derrumbar, pero no. Se rehace, van apareciendo nuevos, tanto en España como en Europa, y hay ciertas cosas que se valoran incluso más.

Sara: Yo creo que cuando hay crisis grandes la autogestión y el underground afloran mucho más que cuando estás asentado en la estabilidad. Hacer estas cosas son las que te dan vitalidad. 

Edi: El otro día hablábamos con un amigo francés que está investigando ahora sobre el underground rural. Mucha gente se ha visto expulsada de los núcleos urbanos por los precios y la gentrificación y ha empezado a crear colectivos en pueblos muy pequeños. Él estaba muy contento en este sentido. Y en España también está pasando. Hace poco, por ejemplo, tocamos en un colectivo nuevo en Vejer de la Frontera que se llama Borde Exterior. 

Sara: Otra cosa que yo he descubierto es que me gusta tocar, entre otras cosas, por todo lo que ocurre antes y después del concierto. Compartir mi vida con gente muy afín, que es la que te encuentras en estos espacios.

Edi: Es que un concierto es mucho más que el rato que estás en el escenario. Es lo de antes, lo de después, la gente con la que hablas, el bar al que vas con la gente de esa ciudad, dónde duermes… 

Imagino que ahí es dónde se tejen estas redes de las que habláis. Ricky y Manel, de La Joya, que también empezaron a tocar en directo sin nada publicado, me contaban que cuando terminaban un concierto y hablaban con la gente que estaba allí era cuando cerraban el siguiente concierto. 

Sara: Claro, eso nos pasaba también a nosotros. Evidentemente tienes que tener un mínimo recorrido anterior pero sí, es algo que ocurre. 

Edi: Y tener paciencia, claro. Porque es un movimiento más lento pero también más natural. No es lo normal petarlo de golpe por una canción.

Pienso mucho en cómo reaccionaría la gente ante vuestro directo cuando todavía no sabía muy bien a qué se iba a enfrentar.

Sara: Mucho impacto. Diría que incluso desconcierto (risas). Había gente muy apasionada que te decía que le acababas de cambiar la vida y otra que intentaba analizarlo, o encasillarlo en algún sitio. Pero, en general, hemos notado que a la gente le gustaba y desde el principio nos insistían en que grabáramos porque lo querían oír en su casa. 

¿Y cómo reaccionaban físicamente? 

Sara: La gente, si tiene sitio, se lo baila. Incluso se han quejado cuando hemos tocado en sitios en los que tenían que estar sentados. 

Edi: También hay una percepción bastante generalizada de que esto es como un menú degustación (risas). No es un estilo concreto sino que van pasando muchas cosas y van cambiando todo el rato. Tienes una parte drum’n’bass, otra neoclásica, luego una trapera…

Sara: También depende mucho del público. Incluso dentro de la misma ciudad. Por ejemplo, en Barcelona tocamos en el festival LEM, que tiene un público mucho más intelectualizado y analítico y en el que se notaba cierta contención física, y luego en el festival de Ojalá esté mi Bici la gente empezó sentada y de pronto se levantaron y se pusieron a nuestro lado a moverse con mucha energía. 

Edi: A sumarse al concierto.

Todo esto entiendo que os afectará mucho y cambiará el tipo de concierto que dais.

Sara: A mí, muchísimo. 

Edi: El otro día tocamos en Francia, en Pau, a la una y media, en una fiesta de carnaval, con mil personas disfrazadas y muy borrachas. Ellos llevaban una movida interna muy por encima de la que podemos ofrecer con nuestra música y lo que pasó es que tocamos mucho más fuerte, más rápido y más contundente que nunca para intentar llegar a su nivel. 

Sara: Yo acabé el concierto agotada. Fue como “oh, Dios mío” (risas). Yo es que soy muy sensible, tanto al espacio como al público.

Al final sí que decidís grabar un disco y ahí está “Queda Pendiente”. ¿Cómo encaráis la grabación de unas canciones que habéis interpretado ya tantas veces en directo? 

Sara: Nos rompimos un poco la cabeza y cada canción tuvo un sistema algo diferente. Primero grabamos todas las baterías.

Edi: Pero antes pensando bien cual iba a ser el resultado final.

Osea, que esto no se grabó en directo ¿no?

Sara: No. Realmente está muy producido.

Edi: El sonido de Sara en directo pasa todo por un único hilo de pedales y deconstruir todo ese hilo en distintas pistas fue un quebradero de cabeza bastante gordo. Fuimos jugando mucho y disfrutando de la grabación. No nos lo tomamos como una reproducción fiel de lo que era el directo, aunque el resultado final se parece mucho. 

Sara: Fue un rompecabezas muy divertido. Un poco como hacer terapia con la música. Pensar por qué estábamos haciendo ciertas cosas, por qué un violín iba limpio o por qué utilizamos este u otro efecto. 

La conversación con la que se abre el disco dice mucho de este proceso que me contais. Se habla en ella de hacerlo “más divertido”. ¿Hubo algo que tuvisteis que quitar porque os pareció excesivo? 

Sara. Sí, claro. Y canciones que no se grabaron y nunca se grabaran (risas). Volviendo a la improvisación, realmente en lo que más improvisamos es en la duración de las cosas y en ese sentido en la grabación sí que tenían una duración determinada. En directo no lo sabemos. A veces dura menos, otras más. 

Edi: La conversación es sobre la típica grabación de móvil que has hecho de una canción y la estás escuchando un tiempo después para ver cuánto de diferente es la versión que estás haciendo ahora de la que hay en aquella grabación. 

Sara: Es así como ensayamos. “Pues eso, no sé, diferente, no seas tan cerrado. Soy gallega, depende” (risas). 

Ahora que habéis pasado por ese proceso de grabar un disco y llevar a cabo ese rompecabezas, las canciones nuevas que estáis componiendo ¿son diferentes? ¿nacen condicionadas por haber vivido esa experiencia del estudio?

Sara: Yo creo que sí. Hay un poco más de composición que no está hecha con el set de directo. Antes trabajabamos más a partir del loop y ahora el sampler está cogiendo más peso y se nos han abierto nuevas posibilidades. Ya lo hacíamos antes pero ahora hay un poco más, aunque a Edi creo que no le gusta. No sé hasta cuando va a durar esto (risas).

Edi: No sé, hay que ir probando, pero es verdad que a mí las composiciones cuando más me gustan es cuando salen de la fisicidad, cuando pones el cuerpo para tocar y componer. Si hay un apoyo electrónico pregrabado fantástico, pero para mí no puede ser el cuerpo de la canción porque, aunque me guste mucho como está grabada, luego tocándola en directo me siento un poco raro. Ahora, de hecho, acabamos de quitar una del set porque tocamos demasiado poco en ella. Hay demasiadas cosas pregrabadas.

Sara: Lo que está claro es que volveremos a grabar.

Edi: Seguro que sí. 

¿Habéis notado mucha diferencia en cuanto a la recepción del público con el disco publicado? ¿Creéis que podríais haber seguido funcionando de igual manera sin él?

Sara: Hay otra repercusión pero desde luego que podríamos haber seguido adelante sin él. Sin duda. 

Edi: Funciona como un acelerador. 

Sara: De repente hay una promo en medios, porque está clarísimo que sin disco publicado ningún medio te entrevista ni te hace caso. 

Edi: De la misma forma que hay unas rutinas productivas en la industria musical, como hablábamos antes, las hay en el periodismo. Que el jefe de cultura de tal periodico te compre una entrevista sin que hayas publicado un disco, o estés en determinado sello o tengas X miles o millones de escuchas es muy difícil. 

Durante todo este tiempo, aunque no habéis grabado disco habéis hecho un montón de colaboraciones. Proyectos con Amorante, con Tarta Relena, bandas sonoras… ¿Nace el grupo con esta intención colaborativa desde el inicio o es algo que os habéis ido encontrando por el camino?

Sara: Yo creo que sí hay una intención muy clara desde el principio. Nos encanta, no solo colaborar, sino diversificar un montón el formato. Somos un grupo, pero en el fondo somos dos músicos haciendo cosas muy diferentes. Ahora hemos hecho la banda sonora de un documental que se llama “Remember My Name” y si lo escuchas no sabes que somos nosotros.

Edi: Para la serie “Autodefensa”, por ejemplo, tuvimos que hacer un reggaeton. 

Sara: Todo eso enriquece muchísimo. También que somos muy hiperactivos los dos y yo acabaría odiando tener que repetir siempre el mismo concierto. Hay gente que está dos años girando un disco y yo si tengo que hacer eso me tiro por un puente (risas).

Edi: Bueno y que no nos gusta tanto esta idea, un poco romantizada, de vivir del grupo y que solo podamos hacer la música que se supone que hace el grupo. Para nosotros el vivir de la música son muchas cosas. Es dar clases, hacer bandas sonoras adaptándose a lo que piden esas imágenes, trabajar con otros músicos, ceder para aprender… 

Sara: Pensar que vivir de la música es vivir solo de tu grupo es una idea muy reduccionista. Ese es el plan de una industria que nos ha dicho que el objetivo es que triunfes con tu grupo. No es vivir de la música, es triunfar con tu grupo. Son cosas muy diferentes. 

Edi: A nosotros no nos gusta nada esa idea.

Fotografías: Tamara de la Fuente

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