Entrevista con Freedonia: El triunfo de la autogestión

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"Está todo mezclado, simplemente se ha hecho lo que sentimos y ya está, no se ha pensado tanto en los estilos" (Maika Sitté, Freedonia).

Desde que publicasen en 2012 su disco de debut, Freedonia no han parado de crecer según sus propios principios de libertad creativa y autogestión, los mismos que les han llevado ahora a editar su tercer trabajo discográfico "Shenobi"; un doble LP exitosamente financiado a través de una campaña de crowdfunding que reafirma el proyecto y su modo de entender la música desde un punto de vista social.

Para hablar de ello y repasar la actualidad del grupo estuvimos charlando con la vocalista Maika Sitté y con Ángel Pastor, guitarrista de la banda. Una conversación que os dejamos a continuación:

En vuestro nuevo trabajo “Shenobi” volvéis a optar por el crowdfunding ¿Cómo ha sido la producción de este disco?

Ángel: La experiencia que teníamos del primer disco, que hicimos el crowdfunding, fue bastante buena y vimos que era una manera de financiarse muy directa porque es la gente que te apoya y sigue a la banda ante la que tienes que responder y la que hace posible ese disco. Nos parecía que para este tercero podía encajar ya que la banda ha seguido una trayectoria de crecimiento. Pensábamos que podíamos tener cierto apoyo para hacer un proyecto grande como el que queríamos hacer, que es un doble LP, y por tanto más gastos a la hora de enfrentarnos al proyecto y creo que ha sido un éxito. Mucha gente nos ha apoyado, no solo de manera económica, sino que también se ha involucrado en el proyecto, ha querido participar y esto nos ha permitido ir a grabar a un estudio muy grande como es Estudio Uno, donde hemos tenido una infraestructura analógica, al igual que en Funkameba, pero al ser más grande y tener más salas para grabar hemos podido registrar a la vez la sección rítmica y la de metales.

¿Habéis estado todos juntos grabando a la vez?

Ángel: Para grabar necesitamos individualizar el sonido de los metales con la batería, con la guitarra, porque si no unos micros grabarían otros instrumentos que no son los suyos y luego a la hora de mezclar no se podría individualizar, entonces ésta ha sido un poco la novedad que hemos tenido con respecto a los otros discos. Antes grabábamos también en directo, por así decir, ósea todos juntos, pero hacíamos la sección de base por un lado y luego venía la sección de vientos, que grababan sobre esa base todos juntos. Ahora hemos hecho todo al mismo tiempo. Estábamos separados en dos cuartos diferentes pero grabando a la vez.

Maika: De hecho ha habido un tema que lo hemos grabado hasta conmigo y todo, todos juntos.

En relación a esto, ¿habéis contado con la figura de un productor para el disco?

Maika: No, nosotros hemos sido nuestros propios productores.

Ángel: En este caso Israel y otro Israel son los que han hecho un poco de productores y, después de grabar todo, ellos han ido a las mezclas para ser los portavoces de la banda y trasmitir el sonido que nosotros queríamos conseguir al ingeniero de sonido, que es el que maneja los aparatos. Ellos servían de conexión entre la banda y han sabido trasmitir la idea que nosotros teníamos de sonido, más analógica, en cierta manera más cruda o menos tratada, porque estos estudios están acostumbrados a producir otro tipo de música, con otro tipo de efectos y demás y entonces ha hecho falta que estuviéramos ahí para decir cuál era nuestra idea.

Por ponerte ejemplos, los discos modernos llevan una reverb un poco más bestia. Nosotros sobre todo buscábamos que los instrumentos sonaran como suenan de verdad.

Maika: Y la voz también, a mí no me gusta escuchar y decir: “¿quién es esa?” Más crudo todo, es lo que nos gusta porque yo creo que Freedonia es una banda de directo y a lo mejor no puedes sonar así exactamente pero que fuese parecido… Porque al final realmente fue un directo.

Ángel: También en cuanto a producción es un poco más ambiciosa que en otros discos, hemos metido más instrumentación después de la toma base. Ha habido segundas guitarras, percusiones menores, otra serie de elementos que hemos metido ahí un poco para arropar las canciones.

Maika: Tiene más arreglos que “Dignity and Freedom”, y en ese sentido yo creo que hay mucha diferencia. También ha estado muy bien que en este disco ha habido mucha más participación de cada uno. Siempre la hay, pero ahora mucho más. Yo creo que eso está muy bien porque cuando escuchas el disco lo sientes mucho más tuyo.

Al ser tantos en el grupo supongo que podéis tener muchas opiniones distintas que os pueden ayudar a no tener tal vez tanta necesidad de un productor como tal ¿no?

Maika: ¿Sabes lo que pasa? Que también te da libertad. Hay mucha más libertad. Yo creo que cuando de repente tienes a una persona que te está dirigiendo, en cierto modo al final el pensamiento es solo de esa persona. Y en Freedonia es así como trabajamos, ver la idea que tiene cada uno pero al final decidir lo que la mayoría quiere.

Ángel: Hombre eso no implica que a lo mejor en ciertas decisiones no es que todo el mundo esté de acuerdo, es que la mayoría está de acuerdo o que alguien ha sido capaz de convencer a muchos (risas). Lo bueno de este sistema es que si el objetivo de todo el mundo en el grupo es hacer lo mejor posible algo, es capaz de ceder en su idea. Si yo pienso diferente al resto o a la mayoría y están convencidos de que esto es lo mejor, vamos a por ello. De esta manera siempre se intenta dejar arriba la mejor idea y un poco esa es nuestra manera de ver el trabajo colectivo.

Maika: Y yo creo que uno se satura. Yo he trabajado en otros sitios donde era una persona la que tomaba la decisión y al final llegaba un momento que te quemabas.

Ángel: Al final, cuando trae una idea alguien, tú al principio estás fuera, y dices está idea es buena producirla así. Siempre hay una crítica sobre qué se está haciendo. No es igual que cuando eres tú solo, que no tienes autocrítica. Así siempre puede haber una crítica de otra parte de la banda.

Y ¿por qué ahora el doble LP?

Maika: había muchos temas pero han ido surgiendo otros más. También nosotros somos un poco locos. En realidad la temática del disco en cierto modo viene ya desde el “Dignity and Freedom”. La temática de este disco trata sobre la mujer. Anteriormente iba sobre la dignidad y la libertad, que es algo muy parecido, solo que la mujer ya ha crecido. La niña de “Dignity and Freedom” es ahora una mujer y en ese sentido hemos continuado con la historia. Hemos hecho el doble porque al final las ideas que iban surgiendo nos han gustado mucho a todos y había muchísimos temas para poder elegir. No pensábamos que pudiésemos hacerlo en tan poco tiempo (risas). Ha sido mucho trabajo pero con el resultado nos sentimos bien, espero que a la gente le guste también.

Con respecto a la temática, en “Dignity and Freedom” había un componente más social, de lo que se estaba viviendo en ese momento, muy marcado por la crisis. En “Shenobi” el componente social me parece que va más orientado a la problemática de la violencia de género, ¿puede ser?

Maika: Exactamente, ahora tenemos un componente social igual, pero con lo que se está viviendo con la mujer. Aparte, en el crowdfunding hemos colaborado con Mundo Cooperante y con José Manuel Colón, que está haciendo un documental que se llama “La Manzana de Eva”, que trata sobre la mutilación genital femenina y es increíble. Además, también lo que pasa aquí en España, que todos los días se muere una mujer porque su marido la mata. Yo creo que es un tema que vivimos y creo que lo que vives no puedes dejarlo atrás. De hecho tenemos un tema que habla de eso, que no hay que dejar a nadie atrás. En ese sentido también incluso hablamos de los refugiados, de lo que ha pasado. Yo creo que son temas que los estás viviendo y realmente te afectan, si puedes hablar de ello ¿por qué no hacerlo?. Eso es de lo que habla este disco, de la mujer, del crecimiento de una persona con miles de problemas y con los que al final tienes que continuar. Siempre de una manera positiva, al final siempre todo acaba bien y es lo que queremos, que la gente sepa de lo que estamos hablando y que se sientan identificados con eso.

Y si podemos ayudar un poco con lo de Mundo Cooperante es algo que gracias a los mecenas del crowdfunding se ha podido hacer. El dinero que se ha recaudado va a ir para algo que me parece muy bonito. Se ha colaborado con lo de la mujer y para un colegio en Tanzania para por lo menos 80 niños. Estamos muy contentos con eso.

Ángel: Es un tema grave, creemos que una sociedad más justa y mejor pasa por la igualdad de géneros principalmente. Al final lo vivimos todos, siendo hombre o siendo mujer vives estas injusticias.

El título, “Shenobi”, es un poco un juego de palabra con el “she”, femenino inglés, y “nobi”, que en japonés significa evolución, entonces es como la evolución de la mujer. En estas dos palabras tratamos de plasmar la idea de este disco.

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Me gustaría que me hablaseis del sonido, porque en este disco integráis sonidos distintos que se alejan un poco del soul más clásico. Hay temas, como por ejemplo ‘Hopes and Dreams’ o ‘Nekopé’, que me suenan muy africanos. 

Ángel: Bueno yo creo que hemos hecho un disco coral, con una producción más ambiciosa en este sentido, en el sonido, en la cantidad de instrumentos y timbres que hemos incorporado a las canciones. Quizás el primer disco que hicimos, “Freedonia”, era más un ejercicio de estilo hacia el soul, “Dignity and Freedom” se alejaba un poco más y en este caso ya digamos que no nos importa nada que tenga que ver con el estilo. Sí que tenemos las influencias, que son evidentemente la música negra en general, soul, blues, jazz… pero también tenemos influencia del rock, de los videojuegos, y hemos querido hacer un poco un collage de todo esto y el único criterio ha sido que nos gustase, que nos encajase sin preocuparnos de si esto es más soul, más rock o más pop. Hemos metido por ejemplo guitarras españolas en ciertos momentos que no corresponden al estilo que nosotros venimos haciendo pero nos parecía que encajaban bien, que daban otros timbres y enriquecían las canciones. Hemos saturado también ciertos sonidos, como los del Hammond o las guitarras, algunos arreglos de viento recuerdan más a la música clásica…

Maika: Yo, como cantante que vengo de una familia que es de Guinea Ecuatorial, tengo sonidos africanos. Hay muchos arreglos que han sido así y que además fue una idea más de ellos, del resto de la banda. Cuando hicimos el ‘Nekopé’ que es un tema en bubi, el dialecto de mis padres, la idea fue de ellos, que me dijeron que lo hiciese así. Pensábamos hacerlo en inglés, que fuese más africano pero en inglés, y me dijeron: “pues estaría bien que metieses el bubi”. Al final ha quedado muchísimo más africano, me parece una idea muy bonita y además sobretodo en ‘Nekopé’, que habla de eso, de un pájaro, más como un águila imperial súper grande y que creo que también tiene un poco relación con eso, porque mi madre tuvo que volar hasta España para poder hacer que nosotros tuviésemos una vida mejor.

Por eso te decía que era muy bonito, porque estamos todos en el disco, incluso en el sonido también. Está todo mezclado, simplemente se ha hecho lo que sentimos y ya está, no se ha pensado tanto en los estilos.

Tal vez esa vuelta de tuerca a los estilos más africanos era un poco como volver a las raíces de todo este tipo de sonidos, del jazz, el blues… ¿Ha sido un poco intencionado lo de intentar volver al origen?

Ángel: No es porque queramos acercarnos tanto a ninguna raíz. La cultura hoy en día con internet y con la globalización tiene muchas cosas negativas pero también tiene las cosas positivas de que eres capaz de conocer otros estilos de música, de influenciarte por un montón de estilos e incorporarlos a tu discurso si te motivan. Un poco esa es la idea.

A lo mejor me influencia el título pero hay algunos cortes que me suenan tremendamente japoneses.

Maika: A mí me lo contaba Roberto, el teclista, y realmente hay influencias de todo. Es lo que dices tú, es el origen, el japonés, el africano, luego con soul, jazz…

Ángel: Eso Rober te lo podría contar mejor porque él, como pianista que ha estudiado el expresionismo francés, te diría que hay muchos pianos que tienen esa onda. Ese estilo francés se influenció mucho de la música japonesa, que tiene esa pentatónica. Viene todo un poco de ahí.. Tenemos algún título en francés precisamente para reflejar esta influencia.

Por otra parte tenéis canciones como ‘Faith Your Fate’ que suenan con un rollo western que me encanta.

Ángel: Ese es otro vértice del disco. La banda sonora del western, de Ennio Morricone. Estás bandas sonoras que también incorporan mucho de algo español, porque están influenciadas por música española que puede recordar a la Semana Santa. Las trompetas esas, que yo creo que llegaron hasta México y en esa frontera con Texas se mezclaron. Va un poco en esa línea.

También creo que por las temáticas que trabajáis, al tratarse de conceptos universales, está bien que sea una música tan global en ese sentido, porque son problemas que suceden en todas partes. En concreto hay un tema que me ha gustado mucho que es el de ‘La Memoria de los Olvidados’, donde esa guitarra española en relación al nombre del tema me parece que puede hablar perfectamente de Chile, Argentina, España…

Ángel: Un poco la idea era esa, hablar de esa gente olvidada tras un conflicto, y no se refiere solo al que podamos haber vivido en este país sino en general. Ese recuerdo a esa gente que a lo mejor ha sido apilada en una fosa común. Esas tragedias que han pasado.

Maika: Por ejemplo mira los refugiados, una gente que está en guerra y que no les dejan entrar. Ellos también son olvidados. Me parece simplemente increíble que un país esté en guerra, que la gente necesite ayuda y no se les pueda ayudar. Como dices tú, este disco tiene un montón de temas que desgraciadamente suceden muchísimo. Si hay personas que no pueden sentir eso deberían mirárselo.

Creo que también muchas veces pensamos que lo que pasa está pasando fuera. Se ve de lejos y aquí también han pasado y pasan cosas.

Maika: Se ve de lejos. Por ejemplo yo he nacido aquí en España y tengo una familia que es de Guinea Ecuatorial. Mis padres no vinieron por gusto. Al final yo tengo que ver con todo esto de lo que estamos hablando porque mi madre se tuvo que venir porque era una colonia española, es decir, que apoyó a un dictador, y que ese dictador fusiló a la mayoría de la etnia de donde yo provengo. Ella tuvo que escapar por eso. Se fusilaba gente detrás de la casa de mis abuelos. Hay veces que la gente no es consciente de que de repente puedes tener al lado a una persona que haya vivido eso. Lo que pasa es que yo no hablo de esto todos los días, porque no me apetece, porque es algo muy feo, pero es algo que mis hermanos me han contado. Y no solamente eso, sino que con el tema de los refugiados me siento totalmente identificada porque mi familia tuvo que salir de su país sin querer salir para ir a un país a vivir un poco mejor. ¡Bueno, a sobrevivir!

Lo de Guinea fue tremendo, lo que pasa es que no se habla de ello porque no les viene bien. Esto no lo estudiamos en clase y deberíamos, porque fue colonia española hasta 1968.

Ángel: Sobre todo hay una crisis mundial de valores y yo creo que se ha perdido un poco el norte. Al final nos hemos metido en un sistema económico en el que parece que lo que genera dinero vale y además está por encima de todo. Entonces te das cuenta de que al final el baremo de valores va más en función de la economía y de si algo genera dinero más que de lo humanitario. Yo creo que en esta banda nos consideramos sobre todo humanistas y un poco reflejamos esta crisis que está habiendo de valores humanos y este abandono que se vive y que es algo que está delante de nuestras narices día a día.

“Shenobi” cuenta con muchos más cortes instrumentales que vuestros anteriores discos, ¿podríais contarnos los motivos?

Maika: Bueno, en realidad no ha sido algo planeado. Surgieron muchos temas y había algunos que quedaban mucho mejor instrumentales que con voz.

Ángel: Escuchamos bastante música instrumental, entonces no es algo que nos resulte extraño. Igual que escuchas discos instrumentales y te gustan, pues haces una canción en la que la melodía en vez de llevarla una voz la lleva un instrumento y como el disco es temático va haciendo una conducción. Un poco también está pensado como banda sonora, por así decir. No nos parecía raro meter cortes instrumentales o cortes más pequeños que cuenten un pasaje, que hagan de puente entre una canción y otra.

Saliendo un poco ya del disco, aunque no del todo, tenéis programados ahora dos conciertos para el 2 y el 3 de junio en la Joy Eslava. ¿Imagino que ya con ganas no?

Ángel: Sí, claro. Estamos preparando ahora un show que sea muy potente. Ahí como vamos a poner de largo el disco vamos a llevar la artillería pesada, con coros, con percusiones… todo para poder interpretar en directo esa producción más compleja que hemos hecho. Luego cuando estemos de gira probablemente no podamos disponer de esos medios pero en la presentación la idea es plasmar todo, muchos de los temas del disco, y luego del primero y del segundo recordar algunos.

También tenéis varias fechas por el norte, en País Vasco, Galicia, Francia… El “Dignity and Freedom” ya lo movisteis también en su día por Marruecos, ¿lo intentaréis de nuevo?

Maika: Ay, estaría muy bien. Ya estuvimos en Rabat y en Agadir. Estaría genial, a mí me encantaría.

Ángel: Donde nos llamen allí que iremos seguramente. También por Europa intentar ir a todos los sitios. La verdad es que este tipo de música que hacemos allí en Europa de alguna manera está más reconocida que aquí. Es algo que allí llevan más tiempo escuchando y vemos que hay una aceptación muy buena.

Particularmente a mí la música me gusta mucho más disfrutarla en salas, los festivales creo que están muy bien porque dan visibilidad a muchas propuestas que no conocías pero en muchos casos todo queda más diluido. ¿Cómo veis vosotros este tema?

Maika: Muy pocos festivales te ponen un concierto de una hora y media. También podrían habilitar muchas más salas para que más grupos pudiesen tocar, pero nada...

Ángel: Bueno, hay festivales que son muy temáticos y muy cerrados pero luego hay otros, como Cultura Inquieta, que es un festival multidisciplinar que está muy en la onda en la que nosotros trabajamos. También son independientes, su criterio es artístico y lo que quieren es hacer un festival que musicalmente sea muy bueno, que la producción sea muy buena y que la gente que vaya disfrute. Yo creo que un grupo como Freedonia encaja muy bien en el festival y bueno, planteamos el show de otra manera a como lo hacemos cuando tenemos una hora y media o dos horas de concierto pero llegas a gente que igual de otra manera no llegarías. Es otro formato y hay que estar ahí también.

Lo que ocurre con los festivales es que se crea un lobby y al final en todos tocan las mismas tres bandas, que además tocan esas tres bandas porque hay unos intereses detrás o porque hay grupos que de alguna manera no cobran por ir a un festival, que eso a nosotros nos parece muy mal. Hablamos de la dignidad y de la libertad, pues eso no es algo digno para un profesional de ningún campo. Tú no puedes hacer un trabajo e ir sin cobrar para que además otros cobren. Porque otra cosa es que tú digas: “bueno aquí no cobra nadie y yo hago esto por amor al arte”. Vale, pero es que aquí hay un señor que se está lucrando porque tú estés ahí ¿y tú a cambio no cobras nada? Eso es malo para el resto de profesionales y hace que la calidad de la música sea peor. Lo de los festivales, la parte peor que tienen es cómo funcionan.

Maika: No sabes en cuántos festivales pagan a los grupos de fuera y a los de aquí no…

En cuanto al tema de la difusión, estáis con Cultura Inquieta y para los dos conciertos de Madrid también con SON Estrella Galicia. Dos apoyos importantes ¿no?

Maika: Sí, de hecho yo creo que con SON Estrella Galicia vamos a hacer más cosas seguramente. La verdad es que está genial que las marcas que pueden apoyen la cultura. Es que hay sitios a los que no vas a poder ir, simplemente. O que no vas a poder entrar. Nosotros sobre todo porque somos nueve (risas) y otros pues porque no tienen acceso a ellos, no sé por qué. Entonces pues bueno, una ayuda está bien.

Ángel: Sí, aparte de que el Estado Español prácticamente no da ayudas. De un proyecto como el nuestro, autogestionado, con estas decisiones que tomamos para ser más independientes y hacer lo que a nosotros realmente nos gusta, de repente el Estado no se hace cargo. Pero ya no de una música como la nuestra, que a lo mejor puedes decir: “bueno, es que cantas en inglés, te influencias por música de fuera de España…”, pero es que tampoco apoyan otra música, como puede ser el flamenco o música más española, que debería estar subvencionada a tope. No hay un conservatorio en Madrid de música moderna o de flamenco. ¿Cómo es posible? ¡Si ésta música es la marca España! Tú te vas a la India, dices “Paco de Lucía” y saben que es español. ¿Cómo es posible que no valores la cultura como algo identificativo de lo que pasa en tu país, de la gente, de tu sociedad? Pues por lo que decíamos antes, porque los valores son otros. Entonces al final está muy bien que entidades privadas, sea Estrella Galicia o cualquier otra, realmente quieran hacer algo con cuidado y quieran aportar a esto. Nosotros encantados de poder colaborar. Eso nos permite llegar a más gente y de alguna manera ratifica que un proyecto independiente puede llegar y puede hacerlo si realmente se lo plantea.

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Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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