Woods @ Teatro Barceló (Madrid) 07-04-2017

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“City Sun Eater in the River of Light” fue incontestablemente uno de nuestros discos favoritos del pasado 2016 y tras la frustración que supuso el no poder disfrutar del paso de Woods por el Mad Cool (debido al casi solape con la actuación de Neil Young) recibíamos como agua de abril una nueva gira de los norteamericanos, esta vez además por salas, con el inmejorable marco que es el Teatro Barceló en su parada madrileña. Con la tradición del folk y el sonido más americano a las espaldas en sus primeros años de vida, la formación comandada por Jeremy Earl y Jarvis Taveniere ha sobrepasado ya unas cuantas fronteras musicales. Su último disco es un caleidoscopio sonoro en el que caben ritmos afrobeat, sonidos fronterizos y ambientes dub y en el que los vientos se han instalado para quedarse, a tenor de lo visto en su concierto y lo escuchado en los adelantos del que será su próximo trabajo discográfico. “Love is Love” llega en mayo, tan solo un año después de su último disco y gracias a la efervescente creatividad de Earl provocada por el reciente triunfo de Donald Trump en las elecciones norteamericanas.

Sin artificios y después de poner a punto ellos mismos el escenario arrancaban el concierto con un tridente que nos ponía a sus pies. Incluso la falta de sonido inicial en los micrófonos, que les hizo tener que retomar el mágico comienzo de ‘Leaves Like Glass’ tuvo algo de épica cotidiana. Tras está, ‘Politics of Free’ y ‘Hollow Home’ recordaban a los primeros Woods a base de melodías cristalinas clavadas por el luminoso falsete de Earl y daban paso a la primera aparición de las trompetas, de la expansión guitarrera y del abrasador éxtasis colectivo. ‘Sun City Creeps’ subió la intensidad y el calor en la sala y la psicodélica ‘The Take’ se alargó cerca de los diez minutos en la primera jam de la noche, con las guitarras de Earl y Taveniere pasándose el protagonismo, la trompeta en su versión más desatada y la base rítmica en constante y onírica linealidad. Son unos genios en todas sus vertientes y con tan solo cinco canciones ya lo habían dejado más que claro. A partir de ahí tan solo nos quedó disfrutar de sus diferentes caras. Desde el sonido tradicional de ‘Shepherd’ o ‘Cali in a Cup’, en la que coreamos hasta el sonido de esa armónica que nos trae a la mente clásicos como The Band, hasta esa nueva demostración de absoluto poderío instrumental que es ‘With Light and With Love’. El tema que da nombre a su anterior disco nos llevó al pico más alto de intensidad de la noche mostrando el lado más rockero, crudo y progresivo de la formación. Con ella se retiraron del escenario para volver poco después y despedirse con ‘Suffering Season’, de su ya lejano ‘At Echo Lake’ y que sonó más actual que nunca, y una ‘Moving to the Left’ en la que retomaban su lado más amable.

Sencillez, brillantez y mucha, mucha clase hacen de Woods uno de esos grupos realmente especiales. No es que los ames o los odies, es que solo puedes amarlos.

Texto: Iván Díaz
Fotografías: Luis Arteaga

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