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Viva Belgrado + Boneflower (02-02-2024)
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Viva Belgrado + Boneflower (02-02-2024)

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Se respiraba el ambiente de las citas grandes, las importantes, en la noche del pasado viernes. Tras la publicación de «Cancionero de los Cielos», su obra más redonda y ambiciosa, Viva Belgrado llegaban a La Paqui de Madrid para celebrar su puesta de largo dentro de la programación de Inverfest. Sin más fechas de presentación anunciadas por el momento y con todo vendido desde hacía días, la sala abría sus puertas y pocos minutos después, con Boneflower ya sobre el escenario, la parte delantera del foso lucía ya abarrotada. Nadie quería perderse este paso adelante de la banda cordobesa, que algunos han calificado como su personal «Vivalaguerra», equiparando su evolución a la de otro grupo de esos que se sienten únicos y especiales, como son Standstill. Tal vez menos rupturista con el sonido de la banda de lo que lo fue aquella obra, sí es cierto que el «Cancionero» de Viva Belgrado supone una apertura sonora de miras que parece haberles hecho conectar con otro público y que, además, no parece haber dejado a muchos de los antiguos por el camino. Desde luego, tanto los fans de su lado más screamo como los que hemos abrazado con fuerza las melodías más pop nos fuimos satisfechos con lo presenciado en directo.

Antes de nada, hay que destacar el breve pero aplastante show de Boneflower. Con cara de despistados llegamos a la sala cuando la actuación ya había comenzado y con la boca abierta nos despedimos de ellos tras presenciar un poderosísimo recital de screamo, en la línea de bandas como Touché Amoré, de quienes hicieron también las veces de teloneros en su día, o las partes más agresivas de Thrice. Con mucha técnica y movimiento sobre el escenario aprovecharon sus minutos para impresionarnos. Y vaya si lo consiguieron.

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Tras ellos, y con la sala ya abarrotada y una pantalla a sus espaldas replicando las nubes de la portada del disco, Viva Belgrado arrancaban con ‘Perfect Blue’ y un sonido algo afónico que, por suerte, se fue ajustando con el paso de las canciones. Apuesta directa desde el arranque y aparición por sorpresa de Erik Urano ya en el segundo tema para elevar la intensidad de una ‘Jupiter and Beyond the Infinite’ en la que el público puso los coros dejando clara la conexión total con lo que estaba ocurriendo.

Había un disco que presentar y éste sonó al completo, adaptando con mayor o menor acierto al directo unas canciones que, irremediablemente, tienen que mutar sobre las tablas. Con Cándido jugando con los teclados disfrutamos de ‘Vernissage’, que sonó contundente y equilibrada; ‘Nana de la Luna Pena’, en la que contaron con Sara Zozaya para su escalofriante parte final; ‘Elena Observando a la Osa Mayor’ despojada de guitarras en su versión de estudio, o la dupla que formaron también en directo ‘Ranchero de la Mina’ y ‘El Cristo de los Faroles’, imponente y con sabor ya a clásico esta última. Y con menos florituras encararon la certera ‘Un Tragaluz’, en la que irremediablemente pienso como su particular ‘Te Debo un Baile’, o una ‘Gemini’ que despertó a unos cuantos del letargo a base de acelerón y pogo.

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Con recuerdos a todos sus discos e incluso a la muy celebrada ‘Un Relato’, lanzada en su día como single independiente, fue especialmente acertada la sucesión de temas de «Flores, Carne» que nos brindaron. Replicando el inicio del disco, con ‘Báltica’, ‘De Carne y Flor’ y ‘Madreselva’ sonando del tirón, dejaron claro que aquellas canciones forjaron su personalidad, ejecutándolas de manera sincera y visceral.

Atrevidos como pocos y jugando a la perfección con los ritmos del concierto revisaron tras ellas ‘Más Triste que Shinji Ikari’, aquel adelanto de «Bellavista» con el que empezó todo y que llevaron al directo a la perfección justo antes de que Eric Montejo, cantante de Boneflower, saltara al escenario como una fiera desbocada para acompañarles en ese iceberg sonoro que es ‘El Gran Danés’. Con ella y la posterior ‘Ravenala’, en la que Cándido se desgañita cantando al aire, pusieron punto y final a la noche, agradecidos, sin bises y con la aparente satisfacción del que sabe que entra en una nueva etapa. Una que les puede traer grandes cosas, aunque otras queden por el camino. «Es el precio a pagar por estas canciones».

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