The New Raemon @ Sala Joy Eslava (Madrid) 13-03-2015

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A Ramón Rodríguez le gusta Madrid y a Madrid le gusta Ramón Rodríguez. Si hace unas semanas llenaba el Moby Dick Club con la última reunión de Madee ahora hacía prácticamente lo propio en una agradecida y respetuosa Joy Eslava durante una noche que se convirtió no solo en la presentación de “Oh, Rompehielos”, último trabajo del músico bajo ese personaje bautizado como The New Raemon, sino en la celebración de toda una impecable trayectoria. Para ello contó además con el respaldo de unos músicos que formaron, tras su figura de impoluta chaqueta blanca, un muro de sonido sólido y brillantemente edificado entre constantes miradas y sonrisas cómplices, las de quienes saben estar haciendo algo grande.

Aunque el de Cabrils siempre ha sabido bien de quien rodearse, esta ha sido la vez que más compacta he visto sonar a su banda. No es de extrañar con músicos habituales como Lluís Cots y Marc Prats, batería y teclados de Madee respectivamente, el siempre sobrio Pablo Garrido de Egon Soda a la guitarra, un Javier Vega al bajo que no necesita presentación y el hiperactivo Marc Clos, de Nueva Vulcano, con una cantidad de artilugios que no me atrevo a nombrar y cuya mejor definición de su aportación al directo la hizo el propio Ramón al decir “¿habéis visto lo que hace?”. Con ellos, y la libertad que otorga el haberse reconciliado con los sonidos más acústicos de sus primeros trabajos, pudimos escuchar canciones de todos sus discos. Desde la jovial ‘El Cau Del Pescador’, de su ya lejano debut, hasta gran parte de su reciente “Oh, Rompehielos”, encargado de ocupar la primera parte del show con sus seis primeras canciones lanzadas del tirón y con el convencimiento de quién tiene unos temas nuevos en los que se puede apostar.

Enormes sonaron también ‘Por Tradición’ o la celebrada ‘Sucedaneos’, de “La Dimensión Desconocida”, ‘Lo Bello y Lo Bestia’ o ‘El Refugio de Superman’, de su “Libre Asociación”, o una ‘Marathon Man’ que nos brindó el momento instrumental más intenso de la noche para recordar su “Tinieblas, Por Fin”. Y con su particular humor y esa reivindicación constante del perdedor se permitió salir airoso de una improvisada versión del ‘Bailar Pegados’ de Sergio Dalma o del olvido de la letra de ‘Elena-na’, que terminó fusionando con unos versos del ‘Wicked Game’ de Chris Isaak antes de invitar al escenario a su amigo Miguel Rivera (ex-Maga, ahora en Delacruz) para interpretar a solas con él una preciosa versión de ‘La Dimensión Desconocida’.

Y así, tras su imprescindible ‘La Cafetera’ y volver al escenario en solitario para acabar de nuevo acompañado por todos sus músicos, se despidió con una ‘Tú, Garfunkel’ cantada a coro con la sala a sus pies. Una vez más, por la puerta grande.

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