Entrevista con Joan Colomo

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"Cuando termino una canción intento que la siguiente no se parezca nada a la anterior y cada vez tengo menos prejuicios sobre estilos y más ganas de hacer cosas que no he hecho antes" (Joan Colomo)

No sé si "contra todo pronóstico", como rezaba el título de su primer disco, pero cinco son ya los larga duración que lleva a sus espaldas Joan Colomo en solitario. El prolífico músico catalán, que formó parte de bandas como Zeidun, La Célula Durmiente, Moksha o The Unfinished Sympathy presenta ahora "Sistema", su trabajo más melancólico y con un sonido más de cantautor y menos de banda que nunca.

Para presentarlo dentro de la programación de Sound Isidro (donde haría doblete, tocando al día siguiente con Unfinished) llegó a Madrid, y un día antes de su concierto estuvimos charlando con él.

Mañana presentas "Sistema" en solitario por aquí. Lo bueno que tenéis músicos como tú o The New Raemon es que podéis lanzaros a presentar las canciones a la carretera solos, a pesar de que los discos suenan con banda.

Totalmente. Hoy me he venido con la guitarra, el bajo para tocar con Unfinished el viernes y el sábado me voy a Benicarló a tocar solo también. Te mueves en tren y te sale bien a poco que te den cuatro duros. La banda al completo somos seis, mover a seis personas es caro.

¿Se disfruta más con banda los conciertos?

Son dos cosas diferentes. Tocando solo disfruto mucho porque me mola el rollo anárquico, el cachondeo, hacer lo que me salga… Con la banda te lo pasas bien porque al final son colegas. Este proyecto lo empecé para poder tocar solo, lo que pasa es que luego se fue haciendo grande y me tuve que montar la banda otra vez.

Son ya cinco discos como Joan Colomo. Cuando empezaste ¿pensabas que iba a durar tanto o lo veías como un paréntesis entre las bandas en las que tocabas?

Bueno, no te creas. Muy al principio ya vi que esto iba en serio, de hecho nace por la problemática de llevar adelante una banda, que es muy difícil. La gente se hace mayor, tiene hijos, curros… y o te lo montas tú o cuesta mucho. Yo tenía claro que lo que quería hacer era dedicarme al 100% a esto.

¿Es este tu disco más de “cantautor”? Suena menos guitarrero y de grupo que los primeros. Tal vez solo en la línea del anterior.

Sí. Aquí hay más acústicas y como luego casi siempre toco solo pues algunos temas van más desnudos, pensando en el directo. Todas las canciones nacen de una guitarra y una voz, que es como empiezo a hacerlas, y con los años vas intentando no meter cosas a saco que luego no puedes tocar en vivo. Me cuesta mucho porque me divierte recargar los discos a saco en el estudio pero luego te das cuenta que no lo puedes llevar al directo. Pero bueno, con una guitarra y una voz se pueden tocar y la canción la reconoces.

La sensación también es que en este disco te han quedado las canciones muy diferentes entre sí. Son todos los temas muy distintos.

Yo creo que desde que empecé con La Célula Durmiente es la marca de la casa el no tener ningún género concreto. Cuando termino una canción intento que la siguiente no se parezca nada a la anterior y cada vez tengo menos prejuicios sobre estilos y más ganas de hacer cosas que no he hecho antes. Cuando más disfruto es cuando hago algo y pienso “ostia que horterada esto, parece Alejandro Sanz” (risas). Es algo que no harías nunca y luego lo escuchas y dices ostia, pues ha quedado chulo.

Al ser muy variado el disco ese principio y final, con 'Nada' y 'Tot', sirve para empaquetarlo todo dentro de un mismo concepto ¿no?

Sí. Yo siempre que voy haciendo las canciones voy buscando un denominador común y cuando ya tenía el grueso grabado hice la primera y la última para intentar eso, darle algún significado a todo, aunque no sé cuál (risas).

También, imagino que por la situación que vivimos, tenemos alguno de los temas más “políticos” o reivindicativos que has escrito.

Yo creo que desde que éramos chavales hago la misma canción panfletaria de siempre y ahora intento buscar otras temáticas, porque yo siempre contaría la misma historia política antisistema y antitodo. No tengo muchas cosas que decir y me fuerzo a buscar otras historias que contar pero siempre acaba saliendo ese mensaje.

Te leía hace poco en una entrevista que decías que te costaba mucho escribirlas.

Totalmente. Nunca he tenido demasiado que decir pero es que ya, después de tantos temas, no encuentro ni ideas. Poco a poco voy pillando más callo pero no tengo recursos, no sé inventarme historias, busco conceptos pero ya se me han acabado (risas).

Pues en cuanto a letra a mí me gusta mucho 'Enmienda a la Totalidad'. Tiene un texto que, por la actualidad que vivimos, llevamos rápidamente a lo reivindicativo pero que puede significar muchas cosas. Es el tema político menos político de todos los que has escrito.

Sí, juego con las metáforas y que cada uno le pueda dar el significado que quiera. En esta canción ocurrió lo que comentábamos antes, que el estribillo podría ser de un grupo de radiofórmula y cuando estábamos en el estudio y lo escuchábamos decíamos “pero qué estamos haciendo” y al final lo metimos en el disco. Eso mola.

Es un tema que entra de manera muy inmediata, y rápidamente lo relacionamos con la actualidad por su letra y se vuelve más pegadizo todavía. Tal vez si hubiéramos escuchado esa letra hace diez años, cuando la política no estaba en el día a día de todos, lo habríamos relacionado con algo más personal.

Claro, ahora parece que todo el mundo sabe de política cuando hace cuatro días a nadie le interesaba pero es verdad que la canción no habla tanto de eso sino de lo difícil que es mantener una idea. Eso lo puedes llevar a las relaciones personales, a tu día a día, a como tu entorno va cambiando y lo difícil que es mantener un mensaje.

Por cierto, hemos grabado un vídeo para el tema con una productora que se ha animado. Está grabado en cine, rollo Valerio Lazarov, con unos zooms y tal, yo con pantalones de campana como si fuera Camilo Sexto, en un sitio increíble, con bailarinas, un flautista… Todavía no hemos visto nada, no sé cómo habrá quedado, pero solo por ver mis pintas en el vídeo… Se nos ha ido de las manos totalmente (risas). Son gente que hace publicidad y tenían ganas de rodar algo así, relacionado con la música.

¿Habías trabajado con ellos en publicidad antes? Porque últimamente estás también bastante metido en el mundillo, haciendo temas para anuncios y demás.

A ellos ya les conocía de antes pero sí, estoy haciendo ahora cosillas de publicidad. Ahora he hecho la música de un anuncio de Leroy Merlin, uno de Zara, cosas con la productora Canadá también… La verdad es que me mola mogollón, estás en casa, haces cuatro midis y económicamente funciona muy bien.

Yo la primera vez que escuché tu voz en una anuncio fue el de Estrella Damm, no sé si fue lo primero que hiciste.

Sí pero aquello era un proyecto raro, porque no era como los otros, que te dicen “hazme la música para el anuncio”. Ahí salíamos muchos artistas.

¿Te dan libertad habitualmente para hacer lo que quieres?

Sí, generalmente sí. Alguna vez te dan alguna referencia o te dicen que sea de algún rollo determinado, pero no es demasiado guiado.

¿Has recibido alguna crítica por ello? Muchas veces tenemos esa visión malvada de la publicidad…

El otro día lo hablaba, no recuerdo con quién, y me decía “ostia no sé por qué a ti la peña no te da palos por esto”. Yo que sé, mis mejores amigos son los más punkis de todos y si yo hago esto pues es lo que hay, lo digo abiertamente. Igual la publicidad es el demonio pero yo me dedico a hacer música y tengo que vivir de ello. Para poder vivir de esto siendo un muerto de hambre hay que hacer mil cosas (risas).

En el disco nos encontramos también un puñado de colaboraciones.

Sí. Yo intento por lo general hacerme todo lo que puedo, pero baterías las han grabado entre dos o tres. En esta ocasión he podido grabar también más cosas, como flautas traveseras, que siempre las pongo de mentira y esta vez son de verdad (risas).

Tienes a Marc Clos (Nueva Vulcano, The New Raemon) también.

Con Marc siempre teníamos la idea de que viniera y en este disco Santi García, el productor, ya veía las marimbas claras en algún tema y le llamamos. Está guay porque cada músico que viene hace crecer la canción a saco.

¿Cómo montas lo de las colaboraciones? ¿Lo llevas pensado desde que compones el tema o surge en el estudio al ir grabando?

La demo suele estar bastante clara, meto los arreglos con un teclado midi y luego se van grabando.

Ha colaborado hasta R2D2, que parece que suena al final de ‘Menos es Marx’.

Sí, total (risas). Esto fue Guille, que toca el teclado en la banda, que se puso a jugar con un sinte que tenía Santi en el estudio.

¿Tenéis cerradas fechas con banda fuera de Catalunya?

No. La verdad que nosotros tenemos el caché en Catalunya y fuera es más complicado… Yo les pago a los músicos un mínimo, porque es mi movida y ya que les lío me gusta que cobren, y para ir con los seis hay que ir cuando tienes un caché asegurado. Fuera de Catalunya es difícil.

¿Allí sí que funcionáis bien entonces?

Sí, además en Catalunya al poder hacer shows solo y cantando en catalán tienes disponibles muchos ciclos de cantautores en pueblos. Yo todavía cada año toco en pueblos que no había tocado nunca. Eso te permite tocar mucho, y cerca de casa además.

Y hablando de Barcelona capital, ¿cómo ves la situación? Hace poco llegaba la buena noticia relacionada con el hecho de que se podrá hacer música en directo en todos los bares.

Bueno, con Ada Colau parece que hay predisposición pero no es un gobierno muy fuerte porque está en minoría y además cada distrito tiene sus normativas. Realmente es muy complejo. Supongo que ahora iremos avanzando pero luego hay cosas que son complicadas. En el caso del Heliogabal, por ejemplo, tienen licencia de cafetería y ese distrito no pueden dar más licencias de otra cosa que te permita tener un aforo decente. Ahora pueden programar conciertos pero esa licencia hace que no pueda haber más de 50 personas, por lo que es muy complicado que sean rentables los conciertos con ese público. Es más difícil de lo que parece. También hay que cambiar la mentalidad de la gente, porque los vecinos están en contra de la música en vivo cuando no es la música la causante de que haya gente en las calles liándola. Eso puede pasar en cualquier bar aunque no haya música en vivo.

Al respecto de lo que comentabas del catalán, parte de tus canciones son en este idioma y parte en castellano, casi a un 50%.

Cada canción me pide desde el principio un idioma y luego realmente me aprovecho de la diferencia entre los dos para darle un toque diferente. Igual hago una canción en castellano y pienso “esto me recuerda a Coque Malla”. Pues la hago en catalán y ya tiene un rollo distinto (risas). Cambia totalmente.

Publicando cosas tan variadas como has ido sacando a lo largo de tu carrera ¿sientes que te haya quedado algo pendiente?

Siempre me falta trabajo previo, haber llevado las cosas más ensayadas, repasar más las letras, que nunca acabo del todo satisfecho con ellas… pero por lo demás no.

¿Santi se ha involucrado mucho en la grabación y en dar los últimos retoques a los temas?

Él es vieja escuela, lo que más disfruta es un grupo de rock and roll que han ensayado tanto que solo les tiene que poner un micrófono y el disco peta que te cagas. Pero bueno, por otra parte también se lo pasa muy bien conmigo montando los temas porque no tenemos ninguna vergüenza en hacer cualquier cosa, en experimentar, y eso yo creo que también lo disfruta.

Otra sensación que tengo al escuchar el disco es que te ha quedado más melancólico que nunca.

Me lo han dicho mucho. A mí por lo general no me gusta especialmente la música alegre, me gustan Bad Religion y NOFX porque todo el rato te meten el acorde menor ese que te saca la lagrimilla y eso siempre lo he tenido. También es verdad que en este las letras tienen un punto de melancolía, y no es porque esté más triste de lo normal ni nada.

Al final siempre de la parte más melancólica y triste de la vida nacen los mejores discos.

Sí, aunque también hay que defender la música alegre porque la música debe ser algo para celebrar y festejar. Pero bueno, cada uno tiene sus gustos.

En directo aun así tus canciones toman otra dirección, bastante más alegre.

Con el sentido del humor y tal intentas compensar, sí (risas).

A ti, como a The New Raemon os pasa en directo que además de músicos sois casi monologuistas.

A veces demasiado (risas). Yo intento controlarme pero no hay manera, es algo superior a uno mismo. Pero bueno, cuando es un rollo solitario, una guitarra y una voz durante una hora es un tostón a no ser que seas el puto amo, que no es el caso, y yo creo que se agradece un poco de charla y de interacción con el público.

El año pasado montasteis una aventura muy loca con la que tocasteis en el mismo día en las cuatro provincias de Catalunya. Cuéntanos como fue la historia.

Pues fue muy divertido y al final menos difícil de lo que esperábamos. Llegábamos, montábamos y tocábamos, pero al último, en Barcelona, íbamos hasta serenos de estar todo el día concentrados. Llegamos y todo el público estaba borrachísimo, porque era a la 1 de la madrugada, y nosotros super serenos. También que pensábamos que íbamos a llegar a todos los bolos en plan épico, tarde, fatal, que nos cayéramos por los suelos… y no. Así que nada, para la próxima tenemos que hacer algo más difícil (risas). Para mayo del año que viene tenemos que empezar a pensar alguna historia.

Tendríais que haberlo grabado en vídeo, rollo road movie musical.

Lo hicimos, lo hicimos. Vino una chica con nosotros que lo fue grabando, lo que pasa es que todavía no lo hemos montado y estamos pensando qué hacer con ello. Igual para la próxima locura tener el vídeo montado ya como promoción.

Para acabar cuéntanos un poco como están los diferentes proyectos por lo que has ido pasando a lo largo de tu carrera. Con Zeidun tocasteis el año pasado por el aniversario de BCore ¿no?

En lo del 25 aniversario creo que no tocamos… ostia, es verdad, que cabrones (risas). Bueno, tocamos en la proyección del documental que hicieron por los 25 años en el In-Edit, eso sí. Con Zeidun vamos haciendo cosas y ahora hemos retomado una grabación que empezamos hace cinco años y que se quedó en batería y bajo. Nos hemos propuesto intentar ir quedando para terminarla y aparte siempre que nos llama alguien vamos a tocar.

¿Y la Célula Durmiente? A mí era un grupo que me encantaba.

Pues entre este proyecto mío, que me ha absorbido mucho tiempo, y que la Célula era un proyecto deficitario total se ha quedado ahí en el limbo. Me gustaría retomarlo porque añoro meter un poco de caña pero bueno.

Ahora Inés está haciendo cosillas, me la encuentro en el disco de Cala Vento, en el tuyo…

Está tocando también con un grupo nuevo que se llaman Parlament.

El tema de tu disco en el que colabora os ha quedado un poco Célula.

Sí, es que mis temas en cuanto los tiro un poco hacia la caña se acercan a la Célula.

Al final el “Disco Póstumo” se quedó casi como póstumo.

Sí, al final fue premonitorio (risas). Mira que no era para nada así en el momento, al revés. Con ese disco hubo mucha más respuesta que en todos los anteriores y realmente era como para animarse, pero bueno. Cuesta mucho tirar un grupo adelante.

Y con The Unfinished Sympathy habéis vuelto a la carga, aunque de momento haciendo cosillas puntuales. Este viernes volvéis a Madrid.

Con Unfinished a raíz de lo de Bcore hemos hecho alguno más y también la idea es hacer algún temilla nuevo. Estamos bastante motivados pero habrá que ir viendo cómo va.

Yo os vi en la sala El Sol, creo que en el último concierto que hicisteis en Madrid, y me dio la sensación de que estabais en el mejor momento. Fue un bajón la separación.

La verdad que sí. Ya teníamos además hechos algunos temas que molaban mucho para el siguiente disco pero bueno, se truncó la magia (risas). A ver si ahora hacemos algo.

Fotografía: Iván Caster

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