Entrevista con Califato 3/4: “El mensaje implícito aquí es que te sientas orgulloso de lo que eres, de tu habla, tus costumbres y tu forma de relacionarte”

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"En “La Contraçeña” hay canciones que le gustan a mi madre y otras que no y a los raveros les gustarán mucho unas y nada otras. Eso es lo bonito. Nosotros queremos eliminar barreras y prejuicios" (Esteban Espada, Califato 3/4)

Califato 3/4 nace hace unos años de la unión de varios grupos de la escena electrónica de Andalucía. Entre todos ellos dan forma a una banda única y de una personalidad desbordante que reivindica sus raíces sonoras y vitales a través de unas canciones en las que rap, rock y electrónica se entrelazan con el flamenco, las sevillanas y cualquier otra manifestación folclórica del sur de nuestro país e incluso un poco más abajo.

"La Contraçeña" es su recién publicado segundo disco largo y sobre él charlamos vía telefónica con Esteban Espada, bajista de la formación, y Manuel Chaparro, uno de sus cantantes. Aquí os dejamos el resultado.

El grupo comenzó en 2018 con el EP “L’ambôccá” y en solo tres años la evolución ha sido muy grande. Aquellos eran temas prácticamente instrumentales y muy centrados en la electrónica. 

Esteban: Hemos ido evolucionando. Al principio es que algunos ni nos conocíamos. Ahora somos más amigos y nos entendemos muy bien, todo fluye super rápido. 

Chaparro: Al principio éramos cinco productores que hacíamos la música sentados delante de un ordenador. Una vez que sacamos el primero y vimos que había feedback en el segundo intentamos meter más instrumentación y ya en este somos una banda formada. Digamos que formamos la banda a posteriori, porque al principio era todo hecho por ordenador. 

Se nota bastante que en este segundo disco sonáis más a banda que nunca.

Chaparro: Además cada vez hemos ido incluyendo más instrumentos tocados. Nunca dejaremos de utilizar samplers porque es nuestro rollo y somos productores de música electrónica pero cada vez nos sentimos más seguros con los instrumentos y le vamos metiendo más, tanto nuestros como de colaboradores. Si pensamos que a un tema le puede ir bien un buzuki o unos timbales pues tenemos algunos artistas a los que podemos llamar para que lo toquen. 

Con todas estas colaboraciones el grupo transmite la sensación de ser más un colectivo que otra cosa.

Esteban: Sí, en el grupo ya somos unos cuantos. Imagínate siete personas, con todos los amigos que tiene cada uno dentro del mundo de la música. Tiramos de la creatividad de todos ellos, para la música, para los vídeos, para el diseño gráfico, para todo. Somos una red de personas que estamos muy conectados.

Chaparro: También tenemos el sello Breaking Bass y de ahí colabora mucha gente. Califato es un proyecto grande, lo único que hay gente con más o menos implicación pero sí, es totalmente un colectivo.

Esteban: Y el propio grupo ya se forma de la unión de varios colectivos. 

El disco se ha estrenado primero solamente en la plataforma Bandcamp y hasta una semana después no ha llegado al resto de plataformas de streaming. ¿Por qué habéis decidido hacerlo así?

Esteban: Bandcamp es la plataforma más justa con los artistas. Ahí compras directamente a los creadores y por eso, una manera directa de apoyar a los artistas es comprando a través de ellos. Muchos productores de electrónica lo hacen así, sacando sus discos primero en Bandcamp, para que la gente que los sigue de verdad lo compren por ahí y no se agoten. Aparte de eso, lo que te llega de la música digital son migajas.

Chaparro: Hoy en día, que los bolos están contados o son inexistentes, la única manera de poder sacar algo es vendiendo tu música y quienes te dan un trato más justo son ellos. En el mundo de los productores de electrónica es lo habitual. Hay mucha comunidad a través de Bandcamp.

Habéis grabado en un apartamento en Ronda que hace años era un estudio por el que pasaron grupos como dEUS o Tinderstick. 

Esteban: Un extranjero lo montó hace años como un sitio para evadirse.

Chaparro: Montó un hotel que era dónde se alojaban los grupos y luego tenía un estudio de grabación y una especie de bodega que era donde hacían una especie de presentación en directo. Claro, todos los extranjeros decían “nos vamos a grabar allí a Ronda, en el hotelito”... Es precioso.

Esteban: La idea es chulísima pero con el paso de los años el tío decidió dedicarse a otra cosa.

Manuel: Tenía pinta de ser un capricho, algo más de romanticismo que otra cosa.

¿Y entiendo que estaba todo desmontado y habéis llevado vuestro material?

Esteban: Quedaba alguna cosa por allí. Había un Rhodes, unos platos, la colección de vinilos…

Chaparro: Y la pecera.

Esteban: Se veía que había sido un estudio pero ahora era más un apartamento diáfano. Pero muy bonito todo, Ronda es precioso.

¿Y cómo fue el proceso de grabación allí? ¿Llevabais las canciones muy hechas o surgieron allí todos juntos?

Esteban: Nosotros tenemos una mochila muy grande que vamos llenando de ideas y cuando la tenemos hasta arriba nos vamos al campo de retiro. Todos los discos salen así. Nos escapamos para desconectar. Es como salir de casa e irte a currar a la oficina para concentrarte mejor. Nos olvidamos de los móviles, de las redes sociales, y estamos solo a eso.

Chaparro: Sí, pero aquello no parece para nada una oficina (risas). Para nosotros sobre todo es una fiesta. Es una convivencia que hacemos para divertirnos, para pasárnoslo muy bien y para crear. En este último nos fuimos porque pasó lo del confinamiento, se nos cayeron los bolos y estábamos un poquito venidos abajo. Nos fuimos con los ordenadores y las cosas pero básicamente para divertirnos. Si sale algo sale algo y si no sale nada pues nada.

Esteban: No íbamos con una idea muy concreta de hacer el disco. Fue saliendo allí. 

Os iba a preguntar justo eso, que imagino que la pandemia os habrá trastocado los planes de grabación porque no ha pasado mucho tiempo desde que publicasteis “Puerta de la Cânne”

Esteban: Claro, teníamos como 30 bolos y lo que queríamos era tocar y tocar. 

Chaparro: Están con el plástico todavía los discos (risas). 

Yendo más en concreto a las canciones, nos sorprendisteis con ‘Fandangô de Carmen Porter’ como primer adelanto. Un tema lento, oscurillo, más melódico.

Esteban: Nos gusta mucho descolocar y con cada adelanto lo hemos intentado. También es que ninguna canción es representativa de lo que es el disco por si sola. En estos momentos del single y lo inmediato a nosotros nos gustan los discos, escucharlos en casa enteros, darle la vuelta, y hemos intentado hacer un trabajo que tenga valor de esta manera. En “La Contraçeña” hay canciones que le gustan a mi madre y otras que no. A los raveros les gustarán mucho unas y nada otras. Eso es lo bonito. Nosotros queremos eliminar barreras y prejuicios.

Luego llegó ‘Çambra del Huebê Çanto’ que a mí fue el tema con el que me terminásteis de conquistar. Es una de vuestras canciones más rapeadas, las dos voces combinan a la perfección, la parte instrumental de marcha de Semana Santa es brutal, el videoclip es muy potente... Todo funciona muy bien.

Esteban: El vídeo lo dirigió J.J. Torres que es un máquina.

Chaparro: Es el que nos hizo el de 'Ruina' también y el chiquillo se merece un altar. Tú imagínate, cada vez que le liamos nos hace un vídeo con poco presupuesto y mucha gente que curra gratis. Estábamos allí haciendo todos de todo.

Viendo el vídeo parece una producción “grande”.

Esteban: Que va, fue autogestionada y precaria (risas). Parece más grande porque se hizo en un plató que montó Ridley Scott.

Chaparro: Pagó el tito Ridley (risas). El tío montó aquello cuando hizo la película de “Exodus” y luego lo abandonó y allí hay un camino con palmeras de doce metros. Aquello debió costarles millones de euros y luego las palmeras salen dos segundos en la película. 

Esteban: Nosotros alquilamos allí una cruz a un hombre y nos dijo “pues esta ya lleva catorce rodajes” (risas).

En casa esos días estábamos viendo la serie “30 Monedas”, de Alex de la Iglesia, y cada vez que salía la introducción nos recordaba a vuestro videoclip.

Esteban: Muy guapa. La intro es un temazo, yo la dejaba siempre, la veía una y otra vez.

Chaparro: La intro muy guapa, luego la serie pues… tú sabes (risas). Se pierde un poco por ahí. 

Esteban: Alex de la Iglesia siempre tiene ese aire de Serie B y sí es verdad que el videoclip puede tener un poco ese rollo. Sobre todo del Alex de la Iglesia de los comienzos.

Otro puntazo de la canción es la colaboración de Curro Savoy, mítico actor de western famoso por su silbido en las películas. 

Chaparro: Esa historia es muy graciosa, porque estábamos bromeando en el local ya escuchando el disco casi rematado y a alguien se le ocurrió que ahí encajaba el silbido de “El Bueno, el Feo y el Malo”. Nos acordamos de Curro Savoy y dijimos “pues le llamamos”. 

Esteban: Entré en su página web, que si la ves parece que estás en 1995 por lo menos, y aparecía el número de su manager. Pues en verdad si lo llamas el que contesta es él (risas). Y nada, le gustó la idea, le pusimos un estudio para que nos lo grabara, porque él vive en París, y nos lo mandó de vuelta. Estamos super orgullosos de esa bizarrada. Nos encanta el aire que le da al tema y meter ese guiño al western de Almería.

Chaparro: También es que es un tío que lleva 50 años en el mundo de la música y ha currado con los más grandes, con Morricone y todo, y es un tío que es de Andújar. Si con esto podemos descubrir a chavales jóvenes quién es Curro Savoy pues de puta madre. 

El último adelanto fue ‘Te Quiero y lo çabe’, que apunta a rompepistas. No sé si lo habéis podido tocar en directo alguna vez. 

Esteban: Todavía no pero sí, ese tema al directo le tiene que dar un buen rollo y una energía… 

Es muy pegadizo y casi se podría decir que el tema más pop que habéis hecho, entendiendo el pop como algo accesible, cantable, coreable.

Esteban: Es el tema más petardo (risas).

Chaparro: Es un mashup de Psych TV con Los Sobraos. A nosotros es que el tema de Los Sobraos nos remite a aquellos momentos de jóvenes, cuando íbamos a la verbena, a la feria, a las discotecas de verano. Para nosotros representa algo, aunque con el tiempo se haya convertido en una cosa rancia y la letra no sea correcta, porque la original es un poco machista. Se puede ver como algo casposo hoy en día pero bueno, a nosotros nos gustaba en aquel momento, nos parece muy bailonga, muy de fiesta. Te puede gustar o no pero si tú estás por ahí de fiesta y suena te lo tienes que bailar (risas).

Una de las cosas que más me gusta del disco, y del grupo en general, es esa manera de reivindicar lo vuestro sin complejos, porque reivindicar algo como Morente es fácil pero hacerlo con Los Sobraos y no morir en el intento tiene mucho mérito. 

Esteban: Hay que darle la vuelta a los tópicos, sí.

Chaparro: Y tener la libertad de quitarte todos los prejuicios a la hora de hacer música. 

Esteban: En el momento se nos ocurrió mezclar a Psych TV con Los Sobraos, que son todo lo opuesto. Nos pareció una locura ingeniosa y lo hicimos sin complejos. 

También en esa línea está ‘Er Carrito de lô Muertô’, que es el tema más flamenco puro, más jondo, y lo acercáis a la electrónica incluso con el autotune en la voz de Andrés de Jerez.

Esteban: Una vez nos preguntaron “¿quejío o autotune?”, pues toma, autotune con quejío (risas).

Chaparro: Esto es flamenco del que se considera rancio. Andrés es un cantaor de flamenco salvaje, que es el que va desde el estómago a las entrañas, de las entrañas al corazón y sale sin pensar. Yo lo he visto cantar cincuenta veces la misma letra y nunca la canta igual. En Jerez lo que él hace es para un círculo muy purista.

Siempre se ha hablado mucho de ese purismo dentro del flamenco o de según qué ambientes. Vosotros, mezclando tantas cosas como mezcláis, ¿habéis sufrido algunas críticas en ese sentido?

Chaparro: A nosotros de la parte del flamenco no nos ha llegado nada en contra pero estamos a favor de que existan los puristas y que se conserve el flamenco puro. De igual manera estamos a favor de la mezcla, de evolucionar y no tener reparos en mezclar una cosa con otra. Cada mundo tiene su lugar y su sitio. 

Esteban: Es verdad que el flamenco es un mundo muy ortodoxo y de ahí igual es difícil salirse del tiesto pero nosotros simplemente somos un grupo de electrónica que coge elementos del flamenco, lo hackea.

Chaparro: Nosotros hacemos electrónica con folclore pero claro, el folclore andaluz tiene muchos rasgos aflamencados. 

En cualquier caso ahora mismo hay un montón de artistas, como Rodrigo Cuevas o Baiuca, acercando el folclore de su tierra a sonidos más modernos e imagino que esto también nos ayuda a dejar atrás prejuicios. Está bien que a mí, en Madrid, me llegue música que reivindica el folclore de Galicia o de Andalucía y que no lo sienta como algo ajeno. 

Esteban: Ya decía Tolstoi que “si quieres ser universal describe tu aldea”. Cuando tu describes algo con cariño eso se proyecta y la gente lo entiende. 

Chaparro: Lo importante y lo que lleva nuestra música como mensaje implícito es que te sientas orgulloso de lo que eres, de dónde te has criado, de tu habla, de cuáles son tus costumbres y tu forma de relacionarte. Que no te hagan creer que todo lo que se salga de lo que está establecido o lo que se considera culto o correcto te convierte a ti en una mierda. Tienes que estar orgulloso de lo que eres y eso se está viendo también ahora en la música con artistas como los que mencionas. Las periferias están volviendo a sentirse orgullosas de lo que son y es un momento muy bueno para hacerlo porque creo que se estaban empezando ya a perder las raíces. La generación de mis sobrinos ya no va a saber nada de las tradiciones antiguas y por qué Andalucía es así. Por eso hay que volver a poner las tradiciones en valor a través de redes vecinales y ayudándonos los unos a los otros.

Esteban: El folclore popular es algo que se transmite en la calle y hablando los unos con los otros. 

Para terminar ya. ¿Cómo veis los próximos meses? ¿Vais a poder presentar de alguna manera estas canciones en directo? Hace unos meses tocasteis en Madrid y la respuesta fue muy buena, con todo vendido.

Esteban: Lo pasamos muy bien.

Chaparro: A mí hubo gente que me dijo que se echó a llorar porque era el primer concierto al que iba después del confinamiento. Fue muy bonito y muy sentimental. Yo en el primer segundo que pisé el escenario supe que eso iba a ser una comunión completa con el público. Tenemos unos seguidores muy entregados y muy agradecidos que vienen de todas partes. Parece que la gente entiende nuestro mensaje porque es lo que ellos viven en el día a día. Para los próximos meses sí que tenemos unos cuantos programados pero no nos queremos hacer ilusiones porque ya sabes cómo es esto, en cualquier momento te pueden cancelar alguno. 

Esteban: Lo siguiente es Jaén, el 13 de marzo, y el 28 de abril en Barcelona, dentro de la programación de las Nits del Coliseum.

Fotografía: Adri Off del Campo.

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