Entrevista con Algiers: “Estamos en un mundo diferente, y para vivir en él hemos creado este universo sonoro y lírico paralelo”

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"Este año, mi esperanza es que recorramos este disco con mucha compasión y no como si estuviéramos en un campo de batalla. Estar de gira por algunos meses y después centrarnos en otras cosas" (Ryan Mahan, Algiers)

La revolución y la lucha anti-colonial como musas y la batalla de Argel como símbolo, sirvieron de marco musical e ideológico para que Franklin James Fisher, Ryan Mahan y Lee Tesche se juntaran en 2012 y dieran vida a Algiers. Este proyecto de soul distópico está inspirado por la literatura gótica sureña norteamericana, el post-punk, el gospel y una ávida intención de definir la otredad, separada de la identidad social, filosófica e incluso estética.

En 2015 la banda lanza su primer disco homónimo con Matador Records. En ese mismo año, Matt Tong se convierte, oficialmente, en el batería de Algiers. Un debut potente y sorpresivo que incluyó ser teloneros de Interpol, un directo en Coachella, y trabajar con Brendan Canty de Fugazi o el artista japonés Makoto Azuma. Dos años más tarde, llegaría "The Underside Of Power", producido por Adrian Utley de Portishead, y que los llevaría a ser teloneros de Depeche Mode.

Sin embargo, el reconocimiento ha sido esquivo con los de Atlanta. Parece que el statu quo reniega de su poderío. Atrincherados como los miembros del Frente de Liberación Nacional en aquella escena de La Batalla de Argel (Gillo Pontecorvo, 1966), los integrantes de Algiers son irreductibles. Desde siempre se ha tratado de ellos (Algiers) contra lo otro. Si bien, desde una perspectiva socio-política o personal, la lucha continúa.

En "There Is No Year", su tercer álbum, esta lucha se internaliza y se vuelve antídoto ante “el capitalismo como sistema social inherentemente disfuncional en el que la locura no es una categoría natural, sino política”, parafraseando a Mark Fisher. La deshumanización del hombre en pro del poder y del capital hacen necesario un vacío como respuesta “al otro”, esta vez entendido como opresión en cualquiera de sus formas.

He hablado con Ryan Mahan, en el marco del lanzamiento de este nuevo álbum. Una conversación telefónica sincera, personal y muy vulnerable. Durante la entrevista recordé una cita de "El hombre en busca de sentido" de Viktor E. Frankl:  "Se le puede quitar todo a un hombre, excepto una cosa – la última de las libertades humanas: elegir su actitud ante cualquier circunstancia, elegir su propio camino".

Se habla de un proceso de mutación como banda, un nuevo espacio interno y musical. Hablemos de la influencia del libro "There Is No Year", que inspiró el título del álbum.

Estamos en un mundo diferente y para vivir en él hemos creado este universo sonoro y lírico paralelo y completamente único. Creo que es la mejor manera de describirlo. El mundo actual está colapsando y cuando escuchas con franqueza, te encuentras con tanta ansiedad y depresión. Hemos creado esta narrativa porque cuando el futuro está excluido, tu imaginación está cerrada. Te sientes desposeído. Eso es realmente fundamental en el álbum.

Decidimos bautizarlo con el mismo nombre del libro de nuestro amigo Blake Butler, también de Atlanta. Es realmente interesante los paralelismos que hay en nuestra manera de enfrentarnos y entender el mundo, incluso en las referencias que usamos en nuestros trabajos. El argumento del libro es muy similar al de la película "Nosotros". Una familia compra una casa, pero ya hay otra familia viviendo allí. Además, no sabes si lo que se describe sucedió en el pasado o sucederá en el futuro. Sientes que la familia está bajo constante amenaza. Ellos también lo sienten, pero no pueden entenderlo, ni darle sentido.

¿Se trata de un álbum más íntimo pero sin dejar de ser político? Se siente un discurso mucho más personal que en los discos anteriores.

Siempre seremos una banda que existe en un contexto socio-político y que se inspira no sólo en hacer música sino en las circunstancias en las que esa música ha sido creada. Debemos seguir pensando en la sociedad y en la política, pero sin olvidar nuestras propias emociones y experiencias. En el caso del segundo álbum, este se volvió específico porque nos afectó la explosión del racismo y la violencia en Estados Unidos; los blancos intentando reafirmar su autoridad a través de las estructuras policiales; el asesinato de adolescentes, todo ese tipo de mierdas. Con "There Is No Year", estoy totalmente de acuerdo contigo, hay mucha más intimidad.

¿Qué cambió en la relación con Randall (Dunn) y Ben (Greenberg) desde "The Underside Of Power" hasta "There Is No Year"?

Voy a serte sincero. Hubo una crisis tan grande, que no quiero volver a pasar por eso. Tanto la experiencia como el resultado fueron completamente opuestos a lo que hubiese esperado. Quizás creyeron que este enfoque era necesario, pero también tuvo que ver con todo lo que vivimos durante la post-producción del segundo álbum. Nos quedaban 10 días para terminarlo y no teníamos disco.

Fue una situación bastante difícil pero, afortunadamente, Randall subió a bordo y logró que cobrara vida. Sin embargo, el sonido final fue un poco extraño. Así que venir de una situación como esa hizo que su actitud durante este disco fuera diferente: “Será mejor que hagamos un puto disco”. Esto significó llegar al estudio y grabar algo cada día. Algunas veces eso implicó no tener tiempo para trabajar o desarrollar ciertas ideas. Esto puede resultar mentalmente retador y agotador.

Personalmente, me sentí perdido a lo largo del proceso. Fue una experiencia muy abrumadora. Estamos hablando de nuestro tercer disco. Nunca imaginé trabajar a esta velocidad o que esto se convertiría en parte fundamental de mi vida. Tampoco imaginé que me gustaría tanto tocar en directo e incluso la posibilidad que hemos tenido de experimentar cuando hemos podido hacerlo.

La gira de "The Underside Of Power" se extendió por casi dos años mientras grababan el nuevo álbum. Ahora, después del tour de prensa, empiezan a girar casi inmediatamente ¿Qué  efectos ha tenido este ritmo de trabajo en tu vida personal?

Has dado justo en el clavo. En lo personal, estoy absolutamente exhausto y en bancarrota. Lamentablemente, no hemos sido capaces de ganar mucho dinero para poder mantenernos, así que la única alternativa es tener este volumen de trabajo. Todos estamos agotados. Además, creo que el sello esperaba sacar el disco antes, pero nos hemos retrasado. Esto hizo que todo se postergara. En mi caso, siempre me gusta tener tiempo para dedicarme a mis proyectos personales y no he podido. Esto ha afectado mi estado de ánimo, mi salud.

¿Estas situaciones de las que hablas son las que han sido canalizadas a través de "There Is No Year"?

Sí, ahí está. Tal vez estamos intentando lidiar con todo. Creo que parte de lo que escuchas es la fatiga general dentro de la banda, así como ansiedad y exasperación con el mundo que nos rodea. Quizás se trata de una creciente incapacidad para dar sentido a las cosas. Recuerdo que la elección de Trump me afectó profundamente. Estábamos muy deprimidos y decepcionados por eso y porque había un detonante. Ya sabes cómo se está manifestando el fascismo de manera barata y muy personal. Hoy en día también te enfrentas a eso a nivel psicológico.

Hubo un primer borrador sobre ese momento, pero este álbum es mucho más sobre Franklin lidiando con problemas relacionados con ser interpolado en la banda. Sobre lo que se espera de un hombre negro en una banda. Lo que la gente espera de alguien que expresa ideas políticas fuertes. Para él ha sido muy restrictivo y, a veces, bastante estereotipado y racista. Y eso tiene un impacto en tu salud mental. Sobre todo, cuando tienes que estar constantemente lidiando, disputando y luchando contra esta imagen que la gente blanca proyecta sobre ti.

¿De ahí que se diga que Franklin está intentando crear ese llamado “espacio negativo” o Lee hablando de una “nueva era” para la banda?

Exacto. Se trata de Franklin dejando salir su frustración. Todos compartimos esos sentimientos y creo que el contenido, los temas y el disco son definitivamente una expresión de su propia relación con la banda, la música y el mundo. Es muy personal para él. Pero eso es bastante existencialista. También creo que hay muchas cosas potenciales y luego hay cosas personales, además de Randall que tenía una idea diferente de lo que quería de la música y todos fuimos en esa dirección.

Particularmente, necesito algo de tiempo para darle sentido. Este año, mi esperanza es que recorramos este disco con mucha compasión y no como si estuviéramos en un campo de batalla. Estar de gira por algunos meses y después centrarnos en otras cosas. Algiers es una banda muy particular, con un sonido muy específico. Todos necesitamos tiempo para expresarnos creativamente de otras maneras.

Sin ánimos de sonar pesimista, pero con fechas confirmadas hasta mayo de 2020, no creo que vayas a tener mucho tiempo libre...

(Risas). Tienes razón, es algo desalentador. En este momento estoy muy abrumado. Cuando lanzas un nuevo disco, cada persona tiene emociones diferentes. Para algunos se trata de un lugar ideal para construir, mientras que otros no están muy seguros de sus sentimientos en relación al mundo. Definitivamente necesito prepararme y tomarme un tiempo para mí. Estoy en un momento muy reflexivo. He pasado por cambios muy drásticos y, finalmente, estoy confrontando lo malo. No estoy seguro si es esto lo que quiero. Siempre me pregunto cómo me veo en cinco años y no tengo idea.

Creo es que muy importante que se hable de esta situación en la industria musical. Toda esta presión, trabajo, tiempo lejos de casa, tiene un efecto psicológico profundo. ¿Cómo lo llevas y cómo te sientes?

Apenas estoy empezando la terapia y son muchas cosas, pero estoy en ello. Estoy muy agradecido con nuestro manager y con el sello. Un día lo llamé y le dije: “Al, no me encuentro bien. Necesito ayuda”. Enseguida llamó a la discográfica y gestionó todo. Afortunadamente, cada vez más gente está hablando sobre esto en público. La industria de la música es muy abusiva en este sentido. Trabajas largas horas, desarrollas hábitos muy malos en torno al abuso de sustancias, estás en constante movimiento. Pasé de estar en una situación muy estable personalmente, a vivir en una furgoneta y girar continuamente. Entonces, esa situación en sí misma, es algo con lo que no he lidiado psicológicamente.

Creo que todos estamos afrontando algo en este momento, pero de alguna manera para mi fue más difícil. Durante la grabación del álbum, tuve varios momentos de ansiedad y depresión realmente intensos. Supongo que esa es la naturaleza de hacer música; siempre sientes que no eres lo suficientemente bueno y que no eres capaz de darte cuenta de lo que quieres lograr. Súmale a esto el hecho de venir de Estados Unidos. Todo lo que ha pasado desde la llegada de Trump, lo que vivimos cada día. Es demasiado.

Entiendo lo que dices, yo he pasado por momentos similares. Además, es esa incertidumbre de no saber si mañana tendrás trabajo o un lugar donde vivir. Es difícil ser feliz y tener esperanza en un momento socio-político como el actual.

Me he sentido igual. Nunca he tenido un plan de vida. Cuando era joven era muy tímido e inseguro. Sentía que no valía nada. Es por eso que amo tanto la música. Al empezar a tocar, me sentí inmediatamente inspirado. También me hicieron sentir mal por mi amor por la música, por mi interés y compromiso con la política. Al venir de un lugar como Atlanta –que es extraño, pero también perverso– y saber que no encajas ni mental ni ideológicamente, puede ser bastante perjudicial. En esa situación no hay futuro para forjar una idea de lo que quieres de tu vida. Pero tuve suerte. Una de las mejores cosas que me sucedieron, aparte de poder crecer con mi madre, fue ir a la universidad en Inglaterra. Eso cambió todo.

Aunque, a veces, me encuentro nuevamente desconcertado y confundido. Te despiertas un día y estás como: “Oh, mierda, qué fue lo que pasó”. Es mi relación con la memoria y el tiempo. Además, hay tanta ansiedad en relación a envejecer. Recuerdo cuando perdí mi trabajo y tuve que lidiar con el sistema de asistencia social en el Reino Unido. Eso me puso en una espiral. Es como un espacio neoliberal que te puede llevar a una depresión extrema. ¡Y hay tanta gente que tiene que pasar por eso! Es casi como una penalización adicional por no ser productivo. Es como una marca filosófica real en tu ser. Esa fue la primera vez que fui a terapia desde que era un adolescente.

Además, en tu caso, como figura pública y músico, lidiar con la depresión y no estar bien todo el tiempo debe ser aún más difícil. La gente no ve cómo te sientes verdaderamente, solo la imagen que proyectas...

Es el otro lado de las cosas. Cuando actúo, es tan liberador. Me encanta expresarme de esa manera. Pero la industria y las redes sociales perpetúan eso que dices, esa imagen. Incluso, te hacen sentir peor cuando tienes un mal día. No está bien mostrar el lado feo de tu experiencia. Me ha pasado. Cuando comparto cosas es porque me siento bien, inspirado. Pienso: “Esto tengo que compartirlo”. Pero, eventualmente, empieza a consumirte. Es por eso que me he tomado un descanso de la gestión de las redes sociales de la banda. También me he desligado de los emails y de todo. No puedo seguir haciéndolo. Necesito un tiempo para mi.

¿Tienes algún mecanismo de supervivencia para esos momentos?

He descubierto que aprender algo nuevo es realmente importante para mí. Particularmente, si haces música, puedes volverte muy vago, sin norte. Es imposible saber todo sobre música o cómo hacerla. Desde hace algunos meses, he estado probando los sintes modulares. Me resulta complicado. Todavía no es natural eso de girar perillas, manipular cables. Pero, he aprendido que al tener cierto orden mental, me siento bien. Cuando intento aprender activamente me siento aún mejor. Así que es eso también, intentar recordarte a ti mismo quién eres cuando aprendes. Es como una experiencia extracorporal pero realmente útil.

Al fin y al cabo, es tal como dices: “No te olvides que somos nosotros contra ellos”. Ese “ellos” podría ser cualquier cosa, desde circunstancias sociales o políticas hasta situaciones personales o emocionales.

Tienes tanta razón. Este es el punto de ruptura. Es como esta idea de una ruptura perpetua, de catalizadores perennes activados por situaciones emocionales, sexuales, psicológicas, sociales, económicas. Sabes que conoces la potencia de esa violencia porque te enfrentas a ella cada día y a cada hora. Es saber que tienes fuerza contra un mundo muy opresivo. Por lo tanto, es fundamentalmente una cuestión políticamente correcta. Pero también puede ser algo muy personal. Creo que eclipsé la noción de cosas bíblicas. Eso es lo que realmente es. Somos nosotros contra dios, contra el poder o lo que sea que esté en contra de nosotros.

Texto: Cherry Adam
Fotografía: Christian Högstedt

Algiers estarán presentando "There Is No Year" en nuestro país en las siguientes fechas:

29 de febrero - Razzmatazz 3 (Barcelona) Entradas
01 de marzo - Café Berlín / Gures is on Tour (Madrid) Entradas

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