Thundercat @ Teatro Barceló (Madrid) 23-11-2017

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Con un pasado musical tan variopinto como su propia estampa, Stephen Bruner dejó su impronta a lo largo de casi una década en la música de Suicidal Tendencies, además de haberse convertido en la actualidad en el escudero perfecto de cantantes de rap como Flying Lotus o Kendrick Lamar, quien inteligentemente supo rodearse de músicos de la talla de Bruner en sus tres últimos discos. Pero sin duda es al amparo de su alias Thundercat donde Bruner da rienda suelta a su imperiosa personalidad, siempre respaldada por el virtuosismo con el bajo de seis cuerdas, el cual exprime hasta la saciedad convirtiéndolo en un caleidoscopio de sonidos que pasados por su filtro electrónico albergan un abanico infinito de posibilidades. Colorida propuesta que completa con la magistral y jazzística pegada de Justin Brown a la batería, el violín de Miguel Atwood-Ferguson y la barrera de teclados y sintetizadores tras la que se esconde Dennis Hamm para ofrecer aún más matices al sonido de este gato con tintes de superhéroe.

Continuando con la gira de presentación de su tercer y último disco, "Drunk", Thundercat volvía a España para actuar en Madrid y regresar a Barcelona después de encajar el pasado verano su eclecticismo musical dentro de la arriesgada programación experimental de un festival como el Sónar. Con un público mayoritariamente joven y entregado a la causa, el Teatro Barceló se vestía con sus mejores galas para entrar en ese universo de funk y jams interminables en el que 'Rabbot Ho' servía de inmejorable preludio. Suave y onírica sentaba las bases para que subiera el ritmo con 'Captain Stupido', una dupla que ya funcionaba en la apertura del álbum y que se trasladó literal al directo con la misma eficacia. Una acuarela que crecía en tonalidades con la instrumentación y el beat arrollador de 'A Fan's Mail (Tron Song Suite II)', corte de agudeza y sutileza felinas en el que hacían acto de presencia en los coros los maullidos más marcianos.

Dedicando el tramo central del concierto a los desarrollos instrumentales y a la jam más hipnótica, volvían a conectar de manera inequívoca con el R&B más reconocible a través de 'Drunk' y una 'Walk On By' en la que, pese a no ser en absoluto santo de mi devoción, resultó imposible no echar de menos a un Kendrick Lamar que en el estudio le devolvía a Bruner uno de los innumerables favores que le debe. Una intensidad que se apuraría sin descanso de aquí al final de la noche y que encontraba a su punto álgido justo antes del bis, cuando Thundercat hacía un alegato a los videojuegos que calaba hondo entre sus seguidores más fervientes antes de recibir con entusiasmo la cadencia imparable de 'Friend Zone'. Ya a la vuelta de camerinos no faltó 'Them Changes', una de sus piezas más celebradas. No se llevó tantas alabanzas sin embargo el milimétrico ritmo de jazz sobre el que Brown y Bruner levantaron la maravillosa 'Lotus and the Jondy', en la que dejaron constancia de todo el talento musical que albergan y con la que conducían al clímax definitivo de 'DUI', con la que se cerraba el círculo y se despedían de Madrid hasta la próxima.

Thundercat

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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