The Wedding Present @ Independance Club (Madrid) 22-09-2019

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La trayectoria de The Wedding Present, más allá de varios éxitos que en su día se colaron en las listas de hits británicas, lo cierto es que nunca terminó de despegar de la escena independiente. Nacidos en pleno corazón de Inglaterra en 1985, el grupo de David Gedge creció mamando de toda una cultura musical que dejó tantos mitos universales como grupos de culto. Más anclados en el segundo bando, como sucede con todos los representantes de esta categoría, The Wedding Present cuentan con el reconocimiento de sus coetáneos, de todas aquellas bandas que les sucedieron y de algún modo les copiaron, y como no, de sus fieles seguidores. Se cumplían precisamente 30 años de la edición del que para mí es sin duda su gran obra maestra: "Bizarro". Un álbum en que supieron condensar la urgencia y el nervio del punk más ramoniano y las pinceladas del pop inglés más cristalino y cercano a los Smiths. Todo ello dejando su propia impronta en uno de los álbumes que debería ser de referencia obligada en cualquier antología del pop rock británico de finales de los 80. Con la excusa perfecta de celebrar su aniversario en directo, llegaban a la sala Independance de Madrid dentro del ciclo de conciertos de SON Estrella Galicia.

Cuando llegas a una sala y la espera se ameniza con una sesión prácticamente monotemática de los Pixies, no cabe duda de que esa va a ser una gran noche. A la hora precisa y haciendo gala de un sonido perfectamente ajustado (salvo en las dos primeras filas), Gedge y su formación saltaban al escenario para empezar a repasar ese setlist que clavan en cada uno de los conciertos de esta gira. La apertura melódica de 'Rotterdam' creaba el ambiente perfecto para subir de golpe la intensidad con su superhit 'Brassneck'. Arriesgada forma de empezar un bolo si no fuese porque dentro de la discografía de The Wedding Present existen tantas canciones brillantes que darían para hacer un concierto entero a base de temazos. Tras ella, el propio Gedge se dirigía a sus fieles y al técnico de luces, pidiéndole una iluminación más lúgubre que le permitiese no quedarse ciego sobre las tablas. Algunas risas para seguir en riguroso orden con 'Crushed' y esa 'No' en la que se disfrazaba de un Morrissey al que nada tiene que envidiar. El ruidismo de 'Go-Go Dancer' dejaba los primeros duelos guitarreros de la noche, mientras que la más contenida 'A Song From Under The Floorboards' homenajeaba a los icónicos Magazine con los arreglos preciosistas de Danielle Wadey y unas líneas de bajo que fueron protagonistas durante toda la noche a cargo de una inspiradísima Melanie Howard.

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Un paréntesis que se cerraba para volver a repasar "Bizarro" con la adrenalina de 'Thanks' y la aún más celebrada y electrizante 'Kennedy'. Uno de sus himnos por excelencia que fue recibido con puños en alto y caras de felicidad. Aunque para disfrute el de Charles Layton, quien parapetado tras su batería no paraba de sonreír mientras sostenía el ritmo del cuarteto, al tiempo que David Gedge se zafaba en otro de sus riffs espídicos a la guitarra. Momento tras el cual pedía la ayuda del respetable con unas palmas que dejaban el camino abierto para que Howard dibujase con sus profundas líneas el inicio de la sombría 'Panama' y la también oscura y emocionante 'Crawl'. Todo ello para continuar de nuevo donde lo dejaron en su particular celebración: el pop de 'What have I Said Now?', la ibérica 'Granadaland' y esa 'Bewitched' con la que empezarían a esbozar una forma de mezclar pop y distorsión que algunos años más tarde terminarían por concretar, al otro lado del océano, los también seminales Pavement.

Y encarando ya su tramo final, la locura se desataba en la pista con la llegada de 'Take Me'. Tal vez una de las canciones que mejor definen a The Wedding Present: garra, melodías, la magnética voz de Gedge y muchas, muchas guitarras. Una maraña de sonido que cobraba crudeza en directo y se extendía en el tiempo para regocijo de toda la audiencia. Imposible detener los pies y la cabeza y no entregarse totalmente al compás de los ingleses. Hubiese sido un cierre épico o el germen de un fulgurante pogo de haberse acercado más jóvenes a esta clase magistral de rock en directo. El espectáculo no obstante continuaba un poco más con la nostálgica 'Be Honest' y esa 'Nobody's Twisting Your Arm' con la que se despedían de Madrid. Lo hacían sin grandes aspavientos, sin plegarse a la pantomima tradicional de los bises, que en su caso nos hubiesen encantado, y agradeciendo la noche compartida, que sin duda, fue una de esas para retener en la memoria.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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