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The Brian Jonestown Massacre @ Sala La Paqui (Madrid) 29-09-2022
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The Brian Jonestown Massacre @ Sala La Paqui (Madrid) 29-09-2022

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Noche de gala en Madrid la del pasado viernes. Atentos. Angel Olsen en La Riviera, Sigur Ros en el WiZink Center, Los Estanques con Anni B. Sweet en el Teatro Lara (aunque esta fecha finalmente tuvo que ser cancelada a última hora, con todas las entradas vendidas) y The Brian Jonestown Massacre en la But, ahora renombrada como, ¿La Paqui? Opciones para todos los gustos y publico en todas ellas. ¿Hay o no entonces unas crisis en las salas? ¿La gente solo se gasta el dinero en ir a festivales y obvia este otro tipo de conciertos? Pues la verdad es que parece que sigue habiendo público para todo. O para casi todo, dirán esos pequeños grupos que difícilmente pueden permitirse el alquiler de un recinto en el que presentar sus canciones. Y no les falta razón.

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Sea como sea, vamos a hablar de lo que venimos a hablar. The Brian Jonestown Massacre. El fuzz, el reverb, la psicodelia primitiva, el peligro, Anton Newcombe, los cabreos, el muro de sonido, los 90, los parones eternos entre canciones, muchos hombres serios, Joel y su pandereta, fumar en el escenario. Todo ello se entremezcla en mis recuerdos del viaje en el que la banda californiana nos embarcó a quienes apostamos por la suya como la propuesta de la noche. Poco importaba que llegaran con un nuevo disco bajo el brazo, el notable “Fire Doesn’t Grow On Trees”. No más de tres canciones sonaron de este en un repertorio de 18 temas y más de dos horas de espectáculo en el que repasaron discografía sin compromisos. Sonaron, claro, ‘Pish’, ‘Anenome’ o ‘Servo’, respaldadas por una banda de siete, y por momentos hasta nueve, músicos que parecen danzar al son de un Newcombe aparentemente rejuvenecido, sonriente incluso. Aunque por momentos lanzara algunas quejas hacía el volumen del grupo en el escenario, o dejara claro que la música está vendida a las corporaciones y que eso de acabar un concierto porque la sala es un discoteca no casa bien con sus orígenes punk, clavó en todo momento voces y sangrantes guitarras. Mientras, su “inseparable” Joel Gion agitaba panderetas con la mirada perdida y esa actitud tan de “yo solo pasaba por aquí, pero bueno, me pagan por esto”. 

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Sueldo bien ganado el suyo y el de toda la banda como también de su técnico, que consiguieron que el muro de sonido se mantuviera en equilibrio, alejado de la siempre temida pelota de graves y con una base rítmica que sonaba impoluta entre la cascada de guitarras, eléctricas y acústicas, con reverb y limpias, y los fogonazos de teclados. Tan solo reprochable fue esa danza a paso de lento que suponía el fin de cada tema, con innumerables cambios de guitarras y nuevas afinaciones y que cortó un poco el ritmo del concierto. Se podría decir que lo suplieron con un setlist que nos llevó en constante ascenso, con un inicio bañado de psicodelia ambiental y una recta final absolutamente apabullante y abrasadora, con las guitarras afiladísimas. Culmen absoluto en esa última media hora, rematada con una ‘Abandon Ship’ en versión extendida, con la que nos volvieron a demostrar que son los mejores en lo suyo. 

View Comments (2)
    • Es verdad que no fue su mejor noche pero nosotros sí lo disfrutamos bastante. Lo peor, los eternos parones entre canciones. Por lo demás, muy buen sonido y una recta final que fue un cañón.

      Gracias por el comentario y un saludo!

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