Quique González @ Sala Galileo Galilei (Madrid) 28-05-2015

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Convertido por méritos propios y por derecho de nacimiento en uno de los hijos pródigos de la música madrileña, Quique González volvía a una de esas salas que le vieron nacer como artista. Una sala Galileo Galilei que le esperaba absolutamente atiborrada después de colgar el cartel de "no hay entradas" al poco tiempo de salir a la venta, y que tuvo que programar otro concierto suyo para el día siguiente ante la gran demanda que provocó la vuelta del músico a su querida Madrid. Con un público totalmente entregado, Quique Gonzalez aparecía sobre las tablas solamente acompañado de sus guitarras, su piano y su extenso abanico de armónicas. Un regreso a sus raíces, a los conciertos íntimos de cuando empezaba, a volver a luchar en solitario contra una audiencia que más que eso parecíamos viejos amigos compartiendo otra velada más.

Tal y como anunció en esta gira llamada "Carta Blanca", Quique González viajaba sin planes de ningún tipo, sin un repertorio pensado, totalmente abierto a la improvisación. Conciertos en los que tocaría las canciones que el público le sugiriese. Como buen caballero cumplió lo prometido y tras su salida al escenario con 'Anoche Estuvo Aquí', no tardaron en sucederse canciones tan redondas como 'Pájaros Mojados' o 'Clase Media'. Un formato de concierto en el que la conexión de artista y público se hacía patente, se podía respirar hasta el punto de ser un mismo todo. Una atmósfera especial en la que de fondo tintineaban las copas y los tercios que servían los camareros del Galileo en medio del encanto de las letras de Quique y su voz marca de la casa.

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Y así, sumidos en una especie de resaca melancólica, llegábamos al bis, momento en cual Quique González volvía al escenario y desnudaba aún más su alma al recordar a su padre, fallecido recientemente. Unas palabras del cariño infinito que solo un hijo puede sentir por su padre, un momento honesto y sincero que hizo que a todos se nos estremeciese el corazón junto a él. Dedicada a su memoria fue la canción 'Su Día Libre', uno de los momentos más viscerales y emotivos de su ya de por sí sentimental concierto. Tras esto dos temas de los de bandera, de los que marcan la obra de Quique: 'La Luna Debajo del Brazo' y 'Dallas Memphis', con la que se retiraba de nuevo a camerinos.

A estas alturas y pese a haber cumplido con la hora y media protocolaria, no se movía ni un alma del Galileo, que seguía pidiendo más. Y es que como bien dijimos antes, esto no se trataba de un concierto más, así que Quique González volvía frente a nosotros dedicando palabras de agradecimiento a su equipo junto con el tema 'Backliners', compuesto ex profeso para ellos. Un tema que encarrilaba un tramo final en el que no faltó la magistral 'Salitre' y al que Quique puso el broche saliendo del escenario e interpretando a pleno plumón, sin micro, 'Vidas Cruzadas'. Con dos horas de concierto y un Galileo totalmente rendido a sus pies, Quique González siempre ha dejado muy claro que no es un tipo de imposturas, es de esos artistas que sienten sus canciones en el pellejo y que tras el cariño del público no tienen ningún reparo en mostrarse visiblemente emocionados. Con una mirada penetrante que escudriñaba cada rincón de la sala, seguramente en busca de caras conocidas, Quique Gonzalez dejaba patente que también para él había sido un concierto especial, tal vez como todos. Como todos los suyos.

Fotografías: Luis Arteaga

Quique González

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Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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