Quique González @ Noches del Botánico (Madrid) 19-07-2021

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He perdido ya la cuenta de las veces que he visto en directo a Quique González. En todos los formatos posibles, desde teatros a festivales pasando por pequeñas salas o grandes recintos. Y una cosa está clara; siempre suena diferente. En cada nueva gira que se embarca, el músico madrileño cambia de tercio dando a su cancionero nuevas vidas. Algo que me parece digno de agradecer, dando fe de un carácter en permanente evolución y un trabajo concienzudamente cuidado en cada regreso a la carretera. Ayuda también el hecho de contar con una trayectoria tan ecléctica como nutritiva, en la que durante más de dos década a combinado a la perfección la raza del rock and roll y la poesía de los cantautores. Precisamente volviendo a este último ramalazo llegaba su anterior proyecto, "Las Palabras Vividas", un disco realizado junto al poeta Luis García Montero que se vería fuertemente lastrado por la pandemia en su presentación. Pasando página después de haberla escrito y haberla disfrutado, había muchas ganas de volver a verle sobre los escenarios y eso se tradujo en dos veladas en las Noches del Botánico, tras arrasar en taquilla en la primera de ellas.

Para la ocasión, un escenario de lujo y una banda formada por músicos rodados en mil batallas. Mucha clase y elegancia que se trasladaba desde los primeros compases a un setlist rebosante de clásicos. No hay mejor forma de empezar un concierto veraniego que con 'La Luna Debajo del Brazo', que sonó con todos sus matices instrumentales con especial atención a los teclados de Raúl Bernal y los arreglos de guitarra de Toni Brunet. Una intensidad que se vestía de rock en 'Tenía que Decírtelo', donde el bajo de Alejandro "Boli" y la pegada de Edu Olmedo sostenían el tempo o, con más velocidad, 'Kamizakes Enamorados' y la decadencia amorosa de 'Pequeño Rock and Roll'. Bajando el ritmo pero nunca el sentimiento, las baladas 'Dallas Memphis', 'Clase Media', 'Cerdeña' o la tremenda 'Su Día Libre' estremecían con la fuerza que imprimen semejantes letras, tocadas esta vez con sobriedad, dejando al maestro González prácticamente solo en el frente. Traduciendo a Dylan, acertaba en su reinterpretación de una '¿Es Tu Amor en Vano?' que se sentía más cruda que nunca. A pecho descubierto sonaba también 'La Casa de Mis Padres', tema con el que silenciaba al completo el jardín botánico en una muestra absoluta de respeto y entendimiento de su audiencia.

Mezclando guitarrazos y momentos más pausados, repasaba presente y pasado en un repertorio donde se echaron en falta precisamente las canciones de su último álbum. No importa cuando en la manga tienes guardados ases tan brillantes y atemporales como 'Me Agarraste', 'Pájaros Mojados', 'Salitre' o esa 'Conserjes de Noche' que sonó con el temperamento de una big band. Nos brindaba también su último adelanto de lo que está por llegar, 'Puede Que Me Mueva', además de un dueto con sabor a "Ha Nacido Una Estrella" junto a Nina en la ya memorable 'Charo', en la que les acompañaría también César Pop. Con incansables gestos de agradecimiento sincero a técnicos y público, Quique González cerraba invitando a la gente a levantarse de sus asientos para, cada uno desde su lugar, celebrar juntos la épica de 'Vidas Cruzadas'. Se encendían las luces y sonaba la mítica 'That's Life' de Sinatra por la megafonía. Quique y los suyos se despedían de una ciudad totalmente entregada a la causa. Enorme, como siempre.

Fotos y texto: Luis Arteaga

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Sobre el Autor

Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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