Pixies @ Sant Jordi Club (Barcelona) 20-11-2016

cronica concierto pixies barcelona

Poco más de dos años han hecho falta para que Pixies hayan vuelto a Barcelona. Con el cartel de sold out en las taquillas del Sant Jordi Club, los de Boston nos presentaron el pasado domingo su último trabajo "Head Carrier", un disco más que digno que les sirve de excusa - si es que no tenían ya de sobra - para subirse a los escenarios.

Su resurrección en 2004 sirvió para recordar quiénes pusieron los cimientos de lo que ahora etiquetamos como alternativo, y tras varios vaivenes y altibajos, Pixies han recuperado en los últimos años el espíritu que les alzó a los altares y su nuevo trabajo tiene mucho de esa actitud. La conmemoración del 25 aniversario de su "Doolittle" tiene mucha culpa de esta nueva juventud que parece estar viviendo la banda. Y es que la sombra de aquella obra maestra que vio la luz en el 89 todavía está presente. A pesar de estar inmersos en la presentación de nuevo material, los temas del disco que les encumbró como leyenda fueron mayoría en una larga lista de canciones que no se dejó prácticamente nada por el camino.

La banda inglesa Fews intentó calentar un recinto escaso de público que poco a poco se fue compactando hasta llenarlo con casi cuatro mil personas. Con un sonido algo enmarañado y con el piloto automático puesto, la media hora de su actuación no pasó de anecdótica.

La sobriedad del escenario, sólo ornamentado con algún juego de luces, dejó el protagonismo a Frank Black y compañía. Sin mediar palabra, se presentaron con la instrumental 'Cecilia Ann' de The Surftones. Un inicio rabioso y oscuro que nos llevó a la coreadísima y sorprendentemente prematura 'Where Is my Mind'. Los aullidos y gritos desgarradores de Black se entrelazaron a la perfección con la suave voz de Paz Lenchantin. Es ella quien mejor representa la elegancia de la banda sobre el escenario y quien ha sabido hacer que la baja de Kim Deal pase desapercibida, un papel nada fácil y que la bajista no sólo solventa a la perfección sino que, por momentos, se atreve a llevar las riendas sin complejo alguno.

Con 'Vamos', fue Joey Santiago quien pidió paso para jugar con los sonidos más sucios que pudo sacar de su guitarra, escoltado por un tremendo David Lovering como cómplice durante toda la noche. Tras el zarandeo, tomaron prestada de Neil Young su 'Winterlong' para continuar ensuciando el ambiente y llevarnos hasta una 'Here Comes Your Man' que sonó con la espectacularidad y la entrega de banda y público que merecen los himnos.

Unos cuantos temas más y Black dejó su acústica para coger la eléctrica. Hasta entonces el concierto fue un juego de altibajos que iba a cambiar radicalmente. El ritmo y la intensidad aumentaron. Los temas de su nuevo disco encajaron a la perfección: 'Tenement Song' y 'Talent' se colaron entre clásicos de la banda para llevarnos a la locura con 'Crackity Jones' e 'Isla de Encanta' que removieron hasta al último cuarentón de la sala. Si quedaba alguien sin el pulso acelerado, 'Planet of Sound' se encargó de rematar la faena abriendo el último tercio de la noche. Siguieron tirando de la nostalgia que nos llevó allí. 'Gouge Away' y 'Debaser' anunciaron que aquello estaba llegando al final que significó 'Hey', con un genial Frank Black, y tras la cual se despidieron mientras el escenario se llenaba de humo blanco. Pixies nos decían adiós - o hasta pronto -  como sólo una banda así puede hacerlo: con 'Into the White', una cara B como colofón, esta vez con Paz a los mandos, y que puso el final perfecto a un muy buen concierto.

Pixies siguen siendo melodía y caos, ruido y sutileza, paranoia y calma. Todo a la vez. Mantienen intacta la esencia de aquella banda legendaria que siempre estuvo en un inmerecido segundo plano y que el tiempo ha puesto en su sitio. Pronto estarán de vuelta y volverán a llenar.

Sobre el Autor

Julio Ayllón
Julio Ayllón

Jaio.Musika.Hil

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