Peach Pit @ Moby Dick Club (Madrid) 25-01-2018

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Como tantas otras bandas, Peach Pit se forman cuando varios amigos se encuentran en una ciudad sin mucho que hacer y deciden poner en común su amor por la música encerrándose en un local de ensayo y colgándose unos instrumentos. Lo que no ocurre tan a menudo es que de ahí surja de manera tan inmediata un sonido, un disco y una banda sólida en directo, que se embarque en una gira europea dos años después de componer sus primeras canciones. Así ha ocurrido con estos canadienses de aspecto nerd, toneladas de simpatía canalizas en un vocalista con carisma y, lo más importante, buenas canciones que defender.

Con “Being so Normal”, su primer disco recién editado, llegaban ayer a Madrid para ofrecer el primero de los tres conciertos que celebrarán estos días en nuestro país antes de seguir girando por Europa. Grata sorpresa la que se llevaron al encontrarse con una Moby Dick que rozó el lleno y un público mayoritariamente joven que coreó sus canciones desde el primer segundo como si ya de himnos generacionales se tratara. A ello respondieron con un sonido contundente, que pasa fácilmente del luminoso y limpio (pero siempre afilado) pop más melódico hacía algunas explosiones de distorsión siempre dirigidas por los imparables solos guitarreros de Chris Vanderkooy, quien llegó a darse algún breve baño de masas sin dejar de tocar. Junto a él, el carisma natural de Neil Smith y una voz magnética hacen el resto y singles tan claros como la inicial ‘Drop the Guillotine’ o una ‘Chagu’s Sideturn’ de arrebatadora melodía mantienen siempre alto el ritmo de un concierto que no sobrepasó la hora de duración pero que dejó a todo el mundo satisfecho.

No solo es reseñable que estemos ante un relevo generacional en cuanto a bandas y que grupos como Peach Pit sean capaces de canalizar con tanta personalidad y soltura influencias clásicas. También es importante que dicho relevo tenga respuesta entre el público, y ver a una sala llena de gente joven disfrutando de esa frenética versión del ‘Johnny B. Goode’ de Chuck Berry con la que se despidieron hace que, a veces, podamos seguir confiando en la raza humana.

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