Nathaniel Rateliff & The Night Sweats @ Sala But (Madrid) 07-07-2016

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Tengo la tentación de hablar de revival musical y de que el soul vuelve a estar de moda al recordar el concierto de Nathaniel Rateliff pero realmente no tengo claro que en algún momento haya dejado de estarlo. ¿Cómo podría un sonido tan primitivo, tan en la base de todo, dejar de formar parte de nuestro día a día musical? Nathaniel sabe que es imposible y tras algunos discos en solitario, en los que se situaba más cerca del folk y el rock de raíces, el año pasado se unió (o reunió) a un grupo de músicos bautizados como The Night Sweats con los que publicó el mejor disco de su carrera y con los que parece haber encontrado la horma de sus zapatos. Esos zapatos que, con movimientos ágiles de piernas, no dejaron de moverse por un escenario que conquistó a base de música, actitud, simpatía e imponente chorro de voz.

Con una sala But engalanada para la ocasión y el aforo casi completo saltaban a escena The Night Sweats. Guitarra, bajo, batería, saxo y teclados para arropar, con todo sonando en su sitio, al gran protagonista. Nathaniel se enfundaba el sombrero para encarar los primeros acordes de ‘I Need Never Get Old’ y dar por empezada la ceremonia soul más rockera de los últimos tiempos. Y es que no solo se mostró como un fantástico vocalista, sino también como un brillante guitarrista, punteando y subiendo el nivel de intensidad en algunas partes instrumentales de las que carece el disco y que convirtieron el directo en un choque de trenes, siempre contrastado por la delicadeza de pasajes como los de ‘I’ve Been Failing’, ‘Wasting Time’ o la preciosamente sureña ‘Howling at Nothing’. Su Missouri natal le corre por las venas y tanto el sentimiento a la hora de cantar como esos saxofones perfectamente ejecutados o el abrasador y desgastado Hammond parecen deslizarse por los afluentes del Mississipi, que dota a sus canciones de un influjo mágico que invita a bailar y dejarse llevar.

Y por si fuera poco, con tan solo un disco han conseguido dar forma a uno de esos temas que la gente hace suyos desde el primer momento y que casi justifican, para gran parte de los oyentes, asistir a un concierto de la banda. Hablo de una ‘S.O.B.’ que encararon en el tramo final y cuyo juego de voces y palmas entre el escenario y el foso caldeó el ambiente para ese explosivo estribillo en el que se desató el baile más desenfrenado. Con sus verbeneros coros finales nos quedamos mientras el grupo desaparecía por el fondo para rápidamente volver a escena y despedirse con una contundente versión del ‘The Shape I’m In’ de The Band, que empalmaban de nuevo con un último estribillo de ‘S.O.B.’ para ya sí, despedirse definitivamente y darse un breve baño de masas entre las primeras filas.

Texto: Iván Díaz
Fotografías: Luis Arteaga

Nathaniel Rateliff

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