Los Mejores Discos de 2025 (Nacional)
Más allá de los grandes éxitos de masas que dejó la música nacional, en minoría absoluta, en esta revista recordaremos 2025 como otro de esos años donde la música independiente le ganó la partida al fenómeno fan. Escuchamos en bucle algunas de las voces más personales de nuestra escena, como las de Depresión Sonora, Los Yolos o Estrella Fugaz, despachando las letras con más sustancia de toda la temporada.
Sin salir de la fascinación y con la variedad que nos ofrece nuestro particular caleidoscopio lingüístico, Anna Andreu nos maravillaba de nuevo en catalán con uno de los discos más sensibles y emocionantes del año. Y yendo un poco más a la izquierda del mapa, eran EZEZEZ quienes nos pasaban por encima con una de las propuestas más originales que hemos escuchado últimamente.
Este será también el año en el que vimos nacer propuestas que nos atraparon a la primera, como las de Nuevos Mundos, Aurora Roja o Joseluis. Cada una en su estilo, estas son algunas de las grandes joyas que encontraba nuestro radar y que relucen junto a propuestas más consolidadas en esta playlist con lo mejor del año:
En este 2025 que termina, recordaremos también para siempre el poso que nos dejaron algunas de las figuras más influyentes de nuestra música a lo largo de diferentes generaciones. Desde Manuel de la Calva o Jorge Ilegal hasta el vacío existencial que nos provocaba el deceso de Robe Iniesta, personalidad clave para entender algunos de los discos que figuran en esta misma lista y que se harán en nuestro país en los años venideros. Solo podemos agradecer que nos bendijese con semejante legado musical.
Y ahora sí, sin ranking y en riguroso orden alfabético, te dejamos con los 25 discos que más nos emocionaron este año. Ojalá podamos seguir compartiendo esta gran pasión que nos une, también en 2026.

Anna Andreu – «Vigília»
Sin necesidad de grandes giros de guion, «Vigília» aporta nuevas cosas al sonido de Anna Andreu. Un trabajo que es una colección de canciones despojadas de artificio, crudas y bonitas, en las que cada vez consigue más con menos. Temas que nos hacen contener la respiración para no interrumpir su minimalista y cortante intensidad y otros que contienen una conciencia melódica impecable que las acerca al formato single, abrazando el pop más limpio. Un disco sobrevolado por una sensación de nocturnidad, como ese estado que le da título, entre el letargo y la alerta.

Aurora Roja – «Aurora Roja»
Nacidos de las cenizas de Futuro Terror, con Jose Pazos, su cantante y guitarrista, al frente, y Marcos Mezquita a la batería, Aurora Roja se presentan como una formación de pop-rock melódico y guitarras limpias. Se quitan de encima la mugre punk sin perder la esencia y abrazan el sonido de bandas de las antípodas, como The Go-Betweens o The Bats. Una colección de canciones que se pasa en un suspiro y que nos deja algunas de las melodías, estribillos y letras más atinadas y pegadizas del año.

Boneflower – «Reveries»
Dentro de la escena del post-hardcore que parece vivir una nueva ola con un público al alza, Boneflower son la flor más bonita y salvaje de nuestro jardín. En estos tiempos, en los que sonidos como estos parecen edulcorarse para convertirse también en producto de masas, la banda madrileña siguen a lo suyo, destilando el mejor screamo y ganándose el respeto de los papás de toda esta vaina: Jeremy Bolm (de Touché Amoré) canta a dúo con ellos en la demoledora ‘Pomegranate’. Un hito no solo para la banda sino para toda la escena local. Nos flipan y ojalá podamos verles por fin en directo.

Bum Motion Club – «Distracciones»
Bum Motion Club consolidan en “Distracciones” lo que ya apuntaban en “Claridad y Laureles”. Su pop-rock de influencia noventera funciona a la perfección aquí, con un sonido moderno pero con un ojo puesto en el grunge, con muchas cosas pasando en el trasfondo de los temas y con unas letras que plasman certeras postales cotidianas. Además, cuenta con unas colaboraciones que reafirman el respeto de compañeros de generación, como Repion, y maestros en lo suyo, como Triángulo de Amor Bizarro.

Depresión Sonora – «Los Perros no Entienden Internet (…Y Yo no Entiendo de Sentimientos»
Por aquí llevamos enganchados a la música de Marcos Crespo desde las primeras entregas, aquellas en las que explicaba con altas dosis de acidez situaciones y sentimientos que cruzaban en ese momento muchas de nuestras vidas. Cronista directo del pulso de toda una generación, abordaba el difícil reto de mantener el nivel de uno de los discos más magistrales escritos en castellano en la última década.
Pero Depresión Sonora han vuelto a conseguirlo con este segundo LP. En él, amplían su abanico sonoro sin salir de la impronta que hace reconocible su música con tan solo escuchar una nota. Y abordando otras fases vitales, la lírica en este disco sale un poco del barro sin dejar de cantarle con intensidad a emociones universales con las que nos volvemos a chocar de frente. Actualmente es el mejor letrista de la música en castellano y no nos vamos a cansar de decirlo.

El Petit de Cal Eril – «ERIL ERIL ERIL»
Después de participar como productor y músico en el disco en solitario de Gorka Urbizu, con quién también giró en directo, Joan Pons retoma su proyecto más personal, El Petit de Cal Eril, para publicar un nuevo disco en el que, como en aquel, desnuda al máximo su sonido. Folk, dream pop sedoso, guitarras limpias, baterías apagadas pero con mucho groove y esa imperecedera sensación de que menos siempre es más sobrevuelan este «ERIL ERIL ERIL». Una reivindicación en mayúsculas.

Estrella Fugaz – «Una Casa Espacial Dibujada en un A4»
La música de Estrella Fugaz siempre tiene una frescura y unos giros que la hacen inclasificable. Con muchas cosas que contar, se agradece la resistencia de proyectos musicales como este, que escapan a las trilladísimas fórmulas del indie más casposo para ofrecer un lenguaje diferente. Lucas Bolaño vuelve a dar rienda suelta a una imaginación desbordada ante el folio en blanco, para llenarlo de vivencias autobiográficas y ensoñaciones luminosas. Es una de esas aventuras musicales al margen de todo, que desgraciadamente nunca lo petará en términos comerciales pero que seguirá haciendo las delicias para quienes nos fascina la magia de lo cotidiano.

EZEZEZ – «Kabakriba»
Con tres discos publicados en cinco años, la evolución de EZEZEZ es tan meteórica como coherente. En «Kabakriba» parecen haber dado con la tecla de un sonido que es una batidora de post-punk bailable y juguetón y que no niega guiños al reggae, el brit-pop, la psicodelia o la contundencia hardcore. Si vinieran de fuera los tendríamos hasta en la sopa pero como son de Bilbao y cantan en euskera tenemos que conformarnos con verlos crecer pasito a pasito. Tampoco hay prisa, ¿no?

Fantasmage – «No Salgas Más»
El dúo vigués Fantasmage, formado por Andrés Magán y Daniel Nicolás, ha vuelto una década después para publicar su segundo disco. Como si el tiempo no hubiera pasado por ellos, vuelven a darnos un repaso de pop-rock garagero, de guitarras rugosas y distorsionadas y batería trotona, y con algunos arrebatos realmente metaleros, con las guitarras crepitando al máximo y el groove realmente desbordado. Otro disco de lo más disfrutón.

Julia Amor – «Algo Para Regresar»
En este segundo disco de estudio, Julia Amor nos hechiza por completo a base de un dream pop variado y una voz procesada en su justa medida. En ella conserva la naturalidad al mismo tiempo que nos lleva muy lejos con esas texturas de alma shoegaze y llenas de misterio, que por momentos guiñan un ojo al imaginario de «Twin Peaks». Mientras que en otros paisajes emocionales, toman el protagonismo el hyperpop o la new wave. Y cómo no, un aura melancólica que nos persigue durante todo el disco. Un álbum cambiante que la coloca de lleno en nuestro radar.

Joseluis – «Por Ahora Para Siempre»
Cada año se cuela en nuestras listas de lo mejor del año algún disco de debut. Y no es en absoluto forzado cuando te das de bruces con proyectos musicales como este de Joseluis. Con reminiscencias al folk de grupos como Hermanos Cubero, al pop rock vitaminado de Cala Vento o incluso los acordes amargos del siempre experimental Alex G, este músico con nombre propio consigue encajar todo eso y mucho más en una colección que parece conservar la inmediatez con la que fue compuesto. Todo consigue sonar fresco en uno de los debuts más interesantes de la temporada.

La Joya – «Las Cruces»
Lo que surgió durante la pandemia como una manera de experimentar con lo que Ricky Lavado y Manel Hontoria, que por entonces compartían militancia en The Secret Society, llevaban dentro ha terminado por dar forma a uno de los dúos más sólidos, originales y personales del momento. «Las Cruces» es ya su tercer trabajo, contando con su Ep de debut, y en él muestran la versión más accesible de su sonido. El minimalismo, la crudeza y la lentitud siguen presentes, pero se afilan las aristas de la melodía y algunas estructuras más convencionales que abren una nueva paleta sonora de cara al futuro.

La Paloma – «Un Golpe de Suerte»
Este es uno de esos discos con el que no ha habido consenso en la escena nacional. Con la alargada sombra de su brillante álbum de debut a sus espaldas, La Paloma no han terminado de convencer a una parte de la crítica con esta nueva entrega. Y aunque las comparaciones con su predecesor puedan jugarle malas pasadas, lo cierto es que en este disco volvemos a encontrar melodías de guitarras a la altura de muy pocos grupos de por aquí. ¿Puede sonar continuista? Quizás, pero a quién le importa cuando sigues facturando hits con estribillos inmediatos.

La Plata – «Interzona»
Tirando de nostalgia sintetizada, La Plata han conseguido crear a lo largo de estos años de carrera uno de los proyectos más influyentes de la escena nacional en las difusas lindes del post-punk. Echando la vista atrás, parece que ellos ya estaban ahí antes de que una nueva ola de grupos de plena actualidad surgiesen persiguiendo su particular estela sónica. Un rastro difícilmente etiquetable pero que reafirma sus coordenadas en este «Interzona» plagado de nihilismo y fantasmas.

Leiva – «Gigante»
Más allá de los ganchos de pop-rock que acostumbra a soltar, en esta ocasión Leiva también recupera lo esencial más allá del hit. Y es ahí donde encuentra su mejor cara. Al menos la que se siente más honesta desde que comenzase su carrera discográfica en solitario. Sus letras parecen volverse más añejas, para ahondar en la vulnerabilidad y aterrizar el duelo. Vuelve también a tomar el pulso más rockero en las guitarras, con canciones que podrían entrar perfectamente en un disco de Pereza. Con momentos de gran valor artístico a lo largo del álbum, ahora resuena aún con más fuerza ‘Caída Libre’, en la que Robe, uno de sus héroes musicales, le regalaba una colaboración que pasará a la historia como la última canción grabada por el maestro.

Los Chivatos – «Pulpa»
Vacilón y con mucho jugo, así es el tercer disco de estudio de Los Chivatos. Con un estilo propio incontestable, mezclan frases medio rapeadas, guitarras espídicas y una actitud punky que aborda canciones que empiezan riéndose de ellos mismos para hacer también diana en la sociedad y sus personajes. Uno de los discos más divertidos y demenciales de la temporada.

Los Yolos – «Volumen 3»
Adentrarse en la catacumba de Los Yolos tiene algo de arqueología musical. En ellos parece habitar un espíritu arcaico conservado durante décadas en el formol del buen gusto. Uno que cada vez que le das al play a cualquiera de sus canciones, resucita para transportarte a esos años ’80, donde los sintetizadores y las líneas negroides de los bajos gobernaron las calles. Ellos son uno de los secretos mejor guardados del underground barcelonés y aquí vuelven con un tercer volumen en el que no existe ni un solo corte malo. Once pistas por las que se pasean la chulería y el misterio, retratando sus aventuras y desventuras en la gran ciudad. Sin ordenar esta lista por ranking, este sería sin lugar a dudas uno de los discos que estarían en nuestro podio.

María Rodés – «Lo Que Me Pasa»
María Rodés es una de esas artistas que siempre tiene algo nuevo que aportar con cada disco. Alejada del conformismo, ha cantado sobre brujas, ha compartido discos con artistas como The New Raemon o La Estrella de David, se ha movido por el indie canónico, ha publicado bandas sonoras y compuesto temas para anuncios e incluso ha homenajeado la copla. En «Lo Que Me Pasa» parece unir todos esos universos y alguno más. Un disco en el que escuchamos rumbas, soleás, reguetón o sonidos tropicales bañados de efectos vocales. Todo con la sutileza y la personalidad por delante en un trabajo realmente brillante.

Medalla – «Música Máquina»
Que Medalla hayan abrazado sin complejos el heavy metal sería una sorpresa de no ser porque quienes les seguíamos desde hace tiempo ya sabíamos del gusto de su cantante Eric Sueiro, por el género. Que lo hayan integrado también al que ya era un sonido propio sí que lo ha sido. En «Música Máquina» no solo ofrecen un ejercicio de estilo sino que lo impregnan de sus características melodías, la personal voz de Sueiro y unas letras políticas que se agradecen dentro de un género no demasiado dado a manifestarse en ese sentido. Por todo ello, un disco único este año en nuestro país.

Merina Gris – «Zuloa»
Desde que escuchamos el disco de Merina Gris a comienzos de año teníamos claro que estaría en esta lista. Destilando hyperpop con el mejor de los gustos, nos ofrecen esta colección repleta de bases electrónicas y voces procesadas, con las que el trío donostiarra sigue abrazando la vanguardia sin dejarse por el camino el contenido. Combinando momentos en castellano con mucho euskera, este disco consolida su propuesta como una de las más interesantes en Euskadi, en un año en el que han colaborado con pesos pesados locales, de ramalazos tan aparentemente distintos como Hofe o Gorka Urbizu. Una banda con mucho que decir en los próximos años.

Mourn – «Letra Ligada»
Solo un año han necesitado Mourn para dar un paso adelante desde la publicación de su anterior disco. Paso largo, apostando por un acertado cambio de idioma, dejando atrás el inglés y cierta rugosidad en su sonido. Digamos que los 90 siguen estando en el punto de mira, pero si antes la referencia estaba en grupos como los Pixies más enfadados, esta vez parecen desplazar la diana hacia otras como Sugar y su impecable limpieza melódica. Un disco que parece abrir una nueva etapa de lo más interesante para una banda con una larga trayectoria ya a sus espaldas.

Nuevos Mundos – «Nuevos Mundos»
El de Nuevos Mundos es uno de esos discos que llegó a nosotros por casualidad y nos brindó una de las más gratas sorpresas del año. Sin la necesidad ni la intención de reinventar la rueda, la banda afincada en Madrid hace suyas influencias tan claras como las de Luna, Los Planetas, Spiritualized o The Jesus and Mary Chain y arma con ellas un disco fresco y divertido, con algunas de las mejores letras que nos hemos encontrado por aquí últimamente. Dales una oportunidad, porque no te vas a arrepentir.

Repion – «201»
Lo del “siempre difícil segundo disco”, Repion se lo pasan por el arco del triunfo. Las hermanas Iñesta dan en el clavo con una segunda referencia de pop-rock tan convencional como falto de complejos. Guitarras, distorsión, una batería imparable y las siempre complejas pero cotidianas relaciones humanas como punta de lanza lírica. Todo apunta a que 2026 será su año. Nos quedaremos cerca de ellas para verlo.

VVV [Trippin’You] – «Mecharadio»
Si con su anterior entrega VVV [Trippin’You] nos conquistaban por completo con su cóctel molotov de bakalao y música maquinera, mezclada con algunas de las letras más oscuras de los últimos años, aquí rebajan las pulsaciones para seguir seduciéndonos. Un disco donde aún queda el lodo de las dudas pero que cruza de lleno al terreno de la nostalgia futurista. Ahí vuelve cobrar presencial el post-punk que les vio nacer. Una de esas bandas tremendamente personales, que no se encasillan y que podemos seguir celebrando un disco más.

Yawners – «Superbucle»
Con «Superbucle», Yawners adopta ya casi al completo el castellano como idioma vehicular para sus canciones. Unas en las que sigue mostrando una certeza melódica al alcance de pocos y que convierte el proyecto de Elena Nieto en uno de los mayores valores del power-pop de nuestro país. Sin demasiados cambios en su sonido, sí que va salteando sus canciones de algunos detallitos electrónicos y colchones acústicos que muestra una apertura de lo más disfrutable. Enchúfatelo en los cascos y sal a comerte el mundo. Imposible no hacerlo con temas como ‘Merienda-cena’ o ‘La Estrella Eres Tú’.





