Anna Andreu – «Vigília» (2025)
Por aquí esperamos siempre con pasión cada nueva entrega de la carrera en solitario de Anna Andreu, lo que no quita que no deje de sorprendernos. Nos sorprende como, sin grandes giros de guion, cada disco aporta algo nuevo a su sonido. También que sea capaz de concentrar tanta belleza en unas canciones tan desnudas. En “Vigília”, su nuevo trabajo, Andreu mantiene músculo creativo rodeándose de nuevo de Maria Arrufat a la batería y Jordi Matas a la producción. Junto a ellas ha dado forma a una breve colección de nuevas canciones despojadas de artificio, crudas y bonitas. Cada vez consiguiendo más con menos.
Como ya ocurriera con el disco que el año pasado publicaba Gorka Urbizu en solitario, y que contaba también con la producción de Matas, los temas de “Vigília” funcionan en su desnudez más pura. Como si se hubieran ido despojando de capas de sonido hasta llegar al límite de lo únicamente imprescindible. Así, canciones como ‘Roja i espessa’, ‘No té nom’ o ‘Turons’, en la que aporta gravedad vocal su compañera de sello, Mar Pujol, casi nos hacen contener la respiración para no interrumpir su minimalista y cortante intensidad. Y también lo consiguen otros como ‘Com puc’ o ‘Any natural’, estos con una conciencia melódica impecable y acercándose al formato single abrazando el pop más limpio.
Con algunos elementos más juega una ‘Mentrestant’ en la que es la batería quién nos guía, o en ‘La Navalla’, en la que asoman unos calambrazos guitarreros que me recuerda a los vaivenes emocionales que tan bien controlan bandas como Big Thief y que asoma también en la parte instrumental de la ya mencionada ‘Turons’. Qué bestialidad de final inesperado el de esta canción, que funcionó como adelanto y ya nos puso en alerta de lo que se nos venía encima.
Y volviendo a lo de mantener el equipo creativo que acompaña a Andreu desde el principio, no podemos pasar por alto el trabajo fotográfico de Silvia Poch, que vuelve a plasmar a la perfección lo que transmiten las canciones. Esa sensación de nocturnidad y ese estado, entre el letargo y la alerta, que da titulo al disco no solo están presentes en las letras sino también desde su misma portada.





