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Entrevista con Carlangas: «Es mi primer disco como solista pero en realidad nunca había colaborado con tanta gente»
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Entrevista con Carlangas: «Es mi primer disco como solista pero en realidad nunca había colaborado con tanta gente»

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Siempre que veo a un grupo retirarse en su mejor momento me viene a la cabeza aquella famosa frase de “es mejor arder que apagarse lentamente”, extraída del tema ‘Hey, hey, my, my’ de Neil Young y que, desgraciadamente, popularizó Kurt Cobain posteriormente. Es el caso, por ejemplo, de Novedades Carminha, que tras darse unos cuantos baños de multitudes en festivales como Tomavistas, anunciaron su fin cuando se encaminaban hacia un concierto en el WiZink Center de Madrid, ese recinto que parece ser últimamente el paradigma del éxito en la escena nacional. Por suerte, el espíritu de la banda gallega sigue vivo en las canciones de Carlos Pereiro, cantante y guitarrista de la formación y conocido por todos como Carlangas, que publica hoy mismo su primer disco en solitario. Y en solitario nos dábamos cita con él una tarde de la semana pasada en una cafetería de Madrid para hablar de ello.

La nuestra es la última de una buena tanda de entrevistas promocionales que le han tenido ocupado todo el día. “Estoy con la energía a tope”, afirma bajo su innegociable gorra y con el brillo en los ojos del que sabe que a partir de ahora empieza lo bueno, que ‘Se acabó la broma’. Fue precisamente con ese tema, bailable y juguetón, con el que dio el pistoletazo de salida al proyecto hace ya unos cuantos meses. En él escuchábamos beats gordos, sintes, vientos y un sabor tropical de la mano del productor gaditano Bronquio, uno de los muchos colaboradores en un trabajo cuyos créditos rezan: “Firmo como Carlangas, pero siempre es Carlangas y amigos”.

Yo concibo la música cómo algo colectivo, algo social. Y más en este caso, que venía de pasar una especie de duelo, porque yo no tenía previsto que se acabase Novedades Carminha, aunque fue una decisión que tuvimos que tomar entre todos porque ya no nos sentíamos con la energía necesaria. Pasé una época triste y me dije, ¿cómo se sale de esta? Pues llamando a los colegas con los que más conecto artísticamente y pidiéndoles que se sumen al proyecto. Productores, un guitarrista, alguien que meta coros… Es mi primer disco como solista pero en realidad nunca había colaborado con tanta gente”, nos cuenta.

Entre estas colaboraciones encontramos varios nombres del mundo de la electrónica, como Ortiga y el propio Bronquio, lo que le lleva a moverse por diferentes estilos y volar con una libertad absoluta, de la que tal vez carecía con una banda detrás. No obstante, afirma que “al final es un disco de rock, o de pop. A Bronquio y Ortiga yo quería traerlos a mi terreno y escuchar mis canciones con su lenguaje. Ambos vienen del rock pero han ido derivando hacia proyectos más electrónicos, y con ellos buscamos un híbrido. Yo iba poniendo el control en la producción y creo que ahí está el ejercicio de construir una obra de arriba a abajo porque si no sería una recopilación de canciones y colaboraciones y no quería que fuera eso”. 

Pero si hay un tema que me sorprendió al escuchar el disco ese fue  ‘O Día Que Volvín Nacer’, en el que, junto a Grande Amore y Mundo Prestigio, fluye hacia el rap noventero, como si los Beastie Boys hubieran visto la luz en el mismo Santiago de Compostela. Por supuesto, nos cuenta que “esa era la intención. Me encerré con Grande Amore en un hostal de un pueblo de León, sin más cosas que hacer que componer esta canción. Ahí hicimos una primera base y luego llegaron Mundo Prestigio y nos dijeron: esto se hace así”. 

Sin ningún ánimo de disimular sus influencias, Carlangas muestra orgullo e ilusión cuando salen a la mesa nombres como los de Khruangbin, a quienes le menciono por la parte final de ‘Los Dineros’, otro tema que sirvió como adelanto y que, en parte, expande el universo creado por Novedades Carminha en sus últimas canciones, o Television, cuyo mítico riff de ‘Marquee Moon’ sobrevuela el tema ‘Regalao’. “Me molan muchísimo y es un halago absoluto que me digas eso. Es un grupo capaz de pillar muchas influencias y mezclarlas de una forma muy personal”, afirma respecto a los primeros, antes de contarnos que “‘Regalao’ fue la última canción del disco que hice y la hice el día que murió Tom Verlaine. Me apetecía hacer ese ejercicio. Es que yo vengo totalmente de esa escena, de Television, Talking Heads, el Nueva York de los 70 en general. En ese momento se juntaron cosas allí que me gustan mucho: el hip hop, la salsa, la música disco y el punk, que para mí son cuatro pilares muy importantes. Y después de hacer ese tema me di cuenta de que estoy en un momento bastante más rockero que cuando empecé el disco”. 

¿Irán entonces en esa dirección sus siguientes canciones? “Yo lo tengo clarísimo. Con este disco me apetecía hacer temas diferentes, aunque después hice un ejercicio de dotar de coherencia a todo ello. Creo que es un buen reflejo de este último año, una búsqueda, un disco de transición, de volar y, tener claro que, como dice uno de mis mejores amigos, “el camino se hace andando”. Es una fotografía de esta transición y ahora lo veo en perspectiva y veo dónde están los mimbres de la movida y hacia dónde va a derivar el proyecto”.

Para rematar esa coherencia sonora, contó para la mezcla con Raúl Pérez, de los estudios La Mina, aunque el disco se fue grabando en distintos lugares. «Las de Ortiga se grabaron en Santiago, Bronquio curró en mi casa, con Mundo Prestigio lo hicimos en un estudio aquí en Madrid… Pero si hay algo que no quiero repetir es grabar en casa, porque al final tienes todo el tiempo del mundo y la limitación para mí es super necesaria para no darle demasiadas vueltas a las cosas. Hay un ritual en el hecho de ir a un estudio que mola mucho y que a mí me pone en el sitio. Yo me levanto y digo “hostia, mañana tengo que grabar un disco». De esto me han enseñado mucho Mundo Prestigio, que hacen el arreglo y lo graban a las dos horas. Tienen esa capacidad y esa frescura con la que yo conecto muchísimo», afirma hablando con admiración de la banda que le acompañará en directo en los próximos meses. «La adaptación que hemos hecho del disco para el directo me gusta mucho. Es más setentero, de baile, mucho más disco. En el Monkey Week ya echamos la patata, para ver si el aceite estaba caliente, y salimos muy contentos. Estoy encantado de tenerlos conmigo porque los admiro mucho y encima me caen muy bien».

Por quién también muestra una veneración absoluta es por Manu Chao, otra de las grandes colaboraciones del disco. Y aquí nos paramos un rato para hablar largo y tendido sobre una figura por la que compartimos un amor musical profundo. “Para mí Mano Negra son un ejemplo de cómo mezclarlo todo: música latina, disco, dub, rock and roll, y llevárselo a su terreno. Tener a Manu Chao en el disco es una locura. Tenemos un amigo en común y yo le envíe a través de él una carta contándole lo conectado que me sentía, no solo a su música, sino también a sus influencias. Un par de años después pudimos vernos en Santiago y yo fui con el tema medio preparado para poder enseñarle algo y no solo le gustó la canción, sino que se implicó un montón aportando consejos de producción, de letras, escribió sus partes… Hay un momento que canta un trocito de ‘Clandestino’, que tú imagínate lo que fue para mí tener a Manu Chao cantando partes de ‘Clandestino’ para mi disco. Me parece un lujo y un regalo de la vida”. 

Con el disco en la calle, toca mirar al futuro, uno en el que se vislumbra una extensa gira por festivales para comenzar a rodar las canciones sobre el escenario. «Estamos en mi época favorita del año y tenemos 30 festivales por delante, así que vamos a disfrutar», afirma con una emoción que le acompaña en cada frase y afirmación durante toda la entrevista. Tras el luto de rigor por el fin de su banda de toda la vida, parece claro que Carlangas mira al futuro con optimismo y que la libertad creativa que le ha otorgado este nuevo proyecto solo puede desembocar en éxito. «Me he rallado mucho con este disco. Iba cambiando mi estado de ánimo y me encontré con la banda de directo en medio del proceso. Ahora todo fluye. También me he currado mucho todos los satélites que tiene un álbum. Estuve muy encima del diseño, de las fotos, de los videoclips, de todo el proceso. Lo amasé con mis manos, aunque con ayuda. Tenía ganas, además de encontrar un sonido, de encontrar también una estética, y en todo ello me ayudó mucho mi chica, Natalia, que me fue aconsejando muchas cosas de la producción porque tiene mucha cultura musical«.

En cuanto a qué podemos esperar del directo, sobre todo con un disco cuya duración no llega a la media hora, nos adelanta que sonarán sus colaboraciones con Baiuca y Bronquio y que habrá algún recuerdo a Novedades: «Al final son canciones que también son mías y me apetece tocarlas y compartirlas con la peña. No tengo ningún tipo de trauma con eso y yo cuando voy a ver un artista que ha emprendido una carrera en solitario y me gusta su grupo anterior sí que me mola que toque alguna canción». Todo ello en un formato de banda de banda al uso, con guitarras, baterías y bajos. «Me llegué a plantear la opción de ir con más cosas secuenciadas pero probando en casa me di cuenta de que perdía un poco la emoción. Al final, si todo está grabado suena siempre igual y a mí lo que me mola, y lo que creo que conecta emocionalmente con la gente, es que si tu estás triste haces un concierto en esa línea, igual tocando de una manera más introspectiva, o más lenta, y si estás eufórico te subes y te lo comes todo y montas la juerga de tu vida. Eso no te lo permite el ir con muchas cosas pregrabadas. También que cuando llevas cosas grabadas casi nada falla y a mí el error me parece bonito. Que pasen cosas está guay». Sobre todo, si son tan divertidas como las que pasan en este disco.

Fotografía: Melchior Tersen

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