Buffalo Tom @ Teatro Barceló (Madrid) 11-09-2019

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La nostalgia de los veranos que terminan suele ir siempre acompañada de música. Un banda sonora en el que se colaban en esta vuelta a la rutina Buffalo Tom. Con una discografía plagada de grandes canciones, lo cierto es el que carrera de los de Boston, como tantas y tantas bandas asociadas con aquella escena llena de talento, nunca terminó de salir del underground. Después de idas y venidas, Bill Janovitz y los suyos editaban el pasado año el digno "Quiet and Peace", regresando a la carretera con una nueva gira. Una ruta que les traía ahora de vuelta a Madrid varios lustros después de su último concierto en la capital. En el casi siempre majestuoso Teatro Barceló la entrada no fue la esperada, pero al ver por allí varias camisetas de Big Star y Hüsker Dü era evidente que estábamos, ni más ni menos, la gente que teníamos que estar. Poco a poco fueron llegando algunos regazados, se fueron juntando filas y cuando finalmente salieron Buffalo Tom al escenario se pudo sentir el calor de todos aquellos seguidores que llevaban años esperando ese momento.

Dejándose todo en el escenario como si se tratase de su último concierto, se abría la velada con la celebrada y bien traída para la ocasión 'Summer'. Un inicio fulgurante que mantendría la intensidad con 'Tree House' y la memorable 'Sodajerk', donde el power pop se adueñaba de una sala totalmente entregada. De la última colección no faltaban algunos de los temas más destacados como 'All Be Gone' y su riff, alargado en directo al estilo J. Mascis, la melancólica Roman Cars o la también contenida 'Overtime'. Por entre medias, las voces cambiaban de protagonismo asumiendo por momentos la batuta el bajista Chris Colbourn. Mención especial para la hipercoreada 'Late at Night' que llegó en su registro vocal.

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Y alternando también estilos, en su directo puede escucharse a la perfección los devaneos de un grupo que no se ha plegado a etiquetas y que ha buscado siempre sus propias inquietudes sonoras, desde el grungue al power pop hasta su ramalazo más punk. Una faceta que en directo gana enteros de la mano de un impulsivo Janovitz, que tan pronto clava cristalinas melodías de guitarra como que busca la distorsión más ruidista. Un nervio que envenena esa armónica doliente que brilla con luz propia en cortes como 'Kitchen Door' o los destellos guitarreros de 'Tangerine'. Y así, sudando la gota gorda, salían del escenario para volver poco después con tres clásicos más. El primero de ellos 'You'll Never Catch Him', que flirteaba con el emo para dejar las defensas bajas para la llegada de la magistral 'Taillights Fade', seguramente el himno cumbre de todo su cancionero. Volvían a marcharse con 'Crutch' tras el enésimo cambio de guitarra de Janovitz y todo parecía terminar ahí cuando ante la persistencia de sus fans, Buffalo Tom regresaban al escenario para ir más allá del guión.

El excelente backliner de la banda volvía a sacar las guitarras y el show continuaba a demanda de los seguidores, tocando hasta dos canciones más por petición popular y echando el cierre definitivo volviendo a donde todo empezó: la primera canción que abría el primer disco homónimo de Buffalo Tom. No llevaban en volandas hasta el lejano 1988 con 'Sunflowers Suit'. Y así terminaba una noche especial, con toda la banda dando la mano a sus seguidores y despidiéndose en castellano y prometiendo en inglés no tardar tantos años en volver. Esperemos que cumplan su palabra. Hoy tocan en Barcelona y no podemos más que recomendar encarecidamente un directo en el que recuperan la crudeza de sus primeros discos de estudio.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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