Biela @ Moby Dick (Madrid) 10-04-2021

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Contemplar el nacimiento de algo desde su gestación es siempre un proceso hermoso y lleno de mística. En el ámbito de la música, para cualquier melómano que se precie, esta retórica se empapa aún más de pasión. Algo así como sentirte testigo directo y en cierta manera partícipe de esa comunidad que empieza a originarse alrededor de una banda desde sus primeros cimientos. Hace ahora más o menos un año desde que Limbo Starr nos adelantasen los primeros temas de Biela, la nueva apuesta del sello independiente. En mi caso el flechazo fue inmediato. Cortes como 'Nantes-Madrid', en esa extraña mezcla entre pop juvenil, letras rapeadas y gritadas, pegadas de batería bestiales y guitarras hardcoretas, conseguían eso que es tan difícil en la actualidad: llamar la atención. Ese nosequé que marca la diferencia entre un número prácticamente infinito de propuestas musicales que surgen cada día en todos los rincones de este mundo hiperconectado.

Sin embargo, la encrucijada para todas las bandas que emergían en este año y el anterior es sin duda especialmente crítica. Vivimos en un mundo de velocidad supersónica, donde un disco es de actualidad solo por unos meses, semanas o incluso días. El tiempo exacto que tarda en llegar el siguiente hit que consumiremos en bucle para dejar de lado el anterior. Una realidad con tintes de distopía artística pero que, por suerte o por desgracia, gobierna las industrias culturales de la actualidad. Con esta situación mundial en la que fue literalmente e imposible presentar música en directo, la tesitura para muchos artistas ha sido y es muy clara: lanzarse al vacío o desaparecer. En alguno casos, desaparecer antes si quiera de haber aparecido. Así, con poco que perder y todo por ganar, los madrileños Biela presentaban algunos singles y, cuando todo esto empezaba a quemar la mecha, no se lo pensaban dos veces y programaban su debut como grupo en concierto. Una evento en tiempos de pandemia, con un aforo muy reducido, emplazado en mesas y sillas en la sala Moby Dick. Esa sala icónica de conciertos que ya hace años, con su última reforma por la supervivencia, sacrificaba gran parte de su pista para acercarse más a otros servicios. Nada de esto importaba y los seguidores agotaban dos pases consecutivos para no perderse la puesta de largo de Biela.

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Teloneados antes por los jovencísimos Tu Suerte, quienes levantaban los primeros aplausos de un público repleto de caras conocidas, Biela subían al escenario con el nerviosismo de las primeras veces. Esa tensión y frescura palpable en cada gesto que convertía desde el inicio este bolo en algo especial. No tardaban en coger seguridad sobre las tablas y no es para menos teniendo de su lado la energía y la pegada rítmica de un baterista como Alex de las Heras. Recital desde el primer baquetazo, sosteniendo una cadencia llena de matices, capaz de ir desde el emo más sutil al pop más instantáneo. Base que complementaba al bajo David Marín, desmadrado desde el primer tema y haciendo suyo el escenario sin complejos. Y qué decir de Alberto de Lara, voz y guitarrista de este power trío que ha sabido encontrar una voz propia y característica. Letras que hablan de esa etapa tan cambiante de la adolescencia, cuando comienza a terminar para abrir las puertas a ese otro mundo de obligaciones necesarias pero a menudo no deseadas, donde la inocencia empieza a verse con melancolía. Ahí están esa 'Hoy Peor Que Ayer', en la que invitaban al escenario a sus amigos Rococó, o 'Tobogán', tema de los que aún están por venir y que compondrá su álbum de debut. También la nostálgica 'Fin de Año', en la que Alberto daba rienda suelta a ese estribillo que, pese a las dificultades del formato, levantaba algunos puños al aire. Y es que cuando puedan hacerse conciertos sin distancia y con la normalidad absoluta, Biela serán sinónimo de jarana.

Tirando de romanticismo, pero siempre con ese poso emo y melancólico en las letras, 'Distancia' y 'Nantes-Madrid' suponían otro punto álgido de la tarde. También 'El Encuentro', tema original de Amaia y Alizzz que mejoraban para convertirlo en temazo. Curiosa paradoja también de esa velocidad comentada antes, en la que una canción con tan solo unos meses de vida ya es fruto de una revisión. Lo mismo pasaba con 'Teletecho' de Cala Vento, la cual los madrileños hacían suya llevándola a sus coordenadas pop. Más sorprendentes aún resultaban las licencias tomadas de nuevo del ámbito del trap y el reggaeton, dejando claro que esta nueva hornada de músicos vienen fuertemente influenciados por estos géneros y que no tienen tabúes para asumirlos como propias e integrarlos en su discurso. A más de uno le pudo explotar la cabeza al escuchar el estribillo, fusilado palabra por palabra, de 'Alocao', de Omar Montes y Bad Gyal o eso de"la noche de anoche fue..." , editado por Bad Bunny hace tan solo unos meses. En definitiva, mucha frescura para firmar un primer directo prometedor con el que nos hicieron disfrutar desde nuestros asientos. Tal vez en unos años podamos contar todo esto a modo de batallita; "¡Yo estuve allí! En el primer concierto de Biela, en plena pandemia del Covid, petándolo en la Moby Dick". Ojalá los siempre peligrosos egos artísticos y el azar no les jueguen una mala pasada. Por el momento, estas canciones auguran un gran porvenir.

Fotos y texto: Luis Arteaga

Sobre el Autor

Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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