American Football @ Copérnico (Madrid) 04-06-2024
En 2017 American Football giraron por nuestro país. Habían vuelto a la actividad en 2014 y acababan de publicar su segundo disco, tras más de una década fuera de escena. Entonces, nos dejaban para el recuerdo un concierto memorable pero en el que no recuerdo que llegaran a agotar entradas. Su música nunca fue masiva y la sensación de que éramos unos pocos, pero muy fans, los que nos emocionamos aquel día reviviendo sus canciones flotaba en el aire.
Salto al presente, a este martes, cuando la banda regresaba a la misma sala, con un tercer disco publicado hace ya cinco años y en el que, reconozcámoslo, no mostraban su mejor versión. Pero no vienen a presentarlo, sino en una gira con la siempre recurrente etiqueta de “celebración” detrás. En este caso, de los 25 años de aquel debut redondo, impecable de principio a fin y que se convirtió, con el paso de los años, en una de las grandes cumbres del emo de los 90, quién sabe si espoleado también por la inmediata desaparición del grupo tras su publicación.

Siguiendo con el presente, no son pocos los grupos jóvenes que en los últimos años parecen tomar a la banda, y todo aquel sonido, en general, como referente, directa o indirectamente y de manera más o menos velada, lo que imagino que ha ayudado a que esta vez sí, American Football llenaran hasta los topes la Copérnico. Lo hacían, además, de mucha gente joven. Algunos tan jóvenes que, probablemente, ni habían nacido cuando se publicó aquel disco pero que estaban allí plantados, tan emocionados o más como los que crecieron con aquellas canciones y llevando en volandas al grupo durante toda la noche. Y eso es una muy buena noticia.
Victoriosos de antemano, Mike y Nate Kinsella, Steve Lamos, Steve Holmes y un quinto músico adicional saltaban al escenario puntuales, con unos visuales de fondo que fueron un constante viaje por el interior y los exteriores de la famosa casa de portada del disco que venían a interpretar al completo. Y aunque no empezaron por él, sino por la instrumental ‘Five Silent Miles’, de su anterior EP, no tardaron en soltar del tirón ‘The Summer Ends’, con la trompeta de Lamos sobrevolando ya nuestras cabezas, y una ‘Honestly?’ tan aplastante como emotiva.

Con un sonido impecable desde el arranque y un Kinsella mejor que nunca a las voces, con su personal grito melódico siempre al borde del desafine, pusieron a desfilar todas las canciones del disco, alternando esas partes instrumentales en las que abrazaban directamente el post-rock a tres guitarras con aquellas en las que el silencio de un respetuoso público se podía cortar a puro cuchillo. Y para cerrar esta primera parte del show, cómo no, una ‘Never Meant’ que ponía todos los móviles en alto dejando claro que es el tema más reconocible de un disco que elude la necesidad de singles y estribillos memorables porque no los necesita para emocionarnos.
La noche podía haber acabado ahí y todos nos habríamos ido más que satisfechos a casa pero con dos discos más a sus espaldas no estaba de más un breve repaso al resto de su discografía. Sobre todo si en tu segundo disco tienes temas como la celestial ‘Where Are We Now?’, con la que volvieron al escenario, o una ‘My Instincts Are the Enemy’, que nada tiene que envidiar a sus primeras canciones. Algo más cuestionable fue el hecho de recurrir a su ya mencionado tercer disco para cerrar definitivamente el concierto con hasta tres canciones de éste. Un pequeño bajón final para una noche que, aún así, rozó la perfección.






