[Actualidad] Foo Fighters - "Concrete and Gold" (2017)

foo fighters critica concrete and goldHace ya mucho tiempo que Foo Fighters se convirtieron en un grupo inmenso, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Cada nuevo movimiento de la banda liderada por Dave Grohl es mirado con lupa e incluso la sobreexposición de éste en los últimos años a base de documentales, declaraciones, colaboraciones e intervenciones varias le han llevado a tener casi tantos detractores como fans incondicionales. Sin intención de situarnos ni en un extremo ni en el otro, asumimos que poco queda ya de aquellos Foo Fighters que publicaban una trilogía inicial de monumento, con la mirada todavía puesta en el rock más aguerrido, en los 90 en los que se encontraban inmersos e incluso en el legado de unos Nirvana que pusieron a Grohl en el mapa. Los Foo Fighters de hoy en día parecen buscar un rumbo algo perdido en lo musical, con un claro acercamiento al rock de estadios en su anterior “Sonic Highways” y continuando por una senda de exploración en este “Concrete and Gold” que tampoco parece sentarles demasiado bien. Ambos discos están muy lejos de “Wasting Light”, álbum que publicaron en 2011 y que apelaba al espíritu de los Foo más clásicos, invitándonos a recuperar la fe en un grupo que innegablemente llevaba ya varios discos algo irregulares.

Seguramente la mejor canción de este “Concrete & Gold” sea precisamente la que más recuerde a esos Foo primerizos. Me refiero a ‘The Line’ y su batería seca y apagada, ese tono melancólico que tan bien le sienta a la voz de Dave y un estribillo más grande que la vida. Se podrían salvar también de la quema la divertida ‘La Dee Da’, suerte de ‘White Limo’ descafeinada en la que demuestran no haber perdido la pegada, una ‘Arrows’ cumplidora pero que cuesta compararla con los grandes hits del grupo, o ‘Run’ y su épica metalera que ya la ha llevado a convertirse en un clásico a corear en sus conciertos, como pudimos comprobar en el pasado Mad Cool. El resto del álbum se diluye entre soporíferos coros verbeneros (‘The Sky is a Neighborhood’), intrascendentes baladas acústicas (‘Happy Ever After’), ramalazos soul (‘Sunday Rain’) e incomprensibles acercamientos a los Pink Floyd más sinfónicos (‘Concrete and Gold’).

Me duele en el alma decirlo, pero parece que “Wasting Light” fue un oasis dentro de una carrera irregular que sigue su paso a trompicones en lo musical pero con más éxito que nunca en popularidad.

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