Weezer @ Bilbao BBK Live 2019 (13-07-2019)

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Si queremos seguir viniendo a festivales grandes vamos a tener que empezar a escuchar trap”, me decía un amigo al que hacía tiempo que no veía mientras Pony Bravo nos enfilaba hacia el cierre del Bilbao BBK Live. Y en parte no le faltaba razón. Festivales de éxito como el Primavera Sound llevan tiempo apostando por estos nuevos sonidos mientras que otros como el Mad Cool, que organizaba un concierto de presentación para incorporar a Rosalía a su cartel, no solo no conseguía colgar el cartel de sold out en su reciente edición sino que lanzaba en las últimas semanas una campaña de abonos en oferta en unos grandes almacenes. Por si fuera poco, el propio BBK vivía su jornada de mayor afluencia de gente el viernes, día en el que la artista catalana se alzaba como principal reclamo y llenaba Kobetamendi de un público un tanto diferente. Ni siquiera el regreso a nuestro país de Weezer, más de una década después de su última visita y con una fecha única anunciada hace ya tiempo, pudo superar al fenómeno musical del año y terminó dejándonos la sensación de que empezamos a ser la resistencia. Eso sí, una que cantó y bailó en hermandad la retahíla de temazos que Rivers Cuomo y compañía fueron disparando a través de un repertorio de lo más acertado.

Conscientes de sus muchas virtudes pero también de sus limitaciones, Weezer apuntaron a la frente a las primeras de cambio con temas como ‘Buddy Holly’, ‘Undone’ y ‘Holiday’. Hasta siete canciones sonaron de aquel debut azul que, según muchos, nunca llegaron a superar. Tal vez no lo hicieron si atendemos a discos como tal, pero a lo largo de toda su carrera fueron creando una colección de singles a la altura de pocos y la mayoría de ellos sonaron en su triunfal regreso a los escenarios españoles. La festiva ‘Beverly Hills’, una imponente y casi metalizada ‘Hash Pipe’, el pildorazo power pop que es ‘Perfect Situation’ o la emotiva ‘Say It Ain’t So’, con la que cerraron justo después de la hipercoreada ‘Island in the Sun’, sirvieron para que ‘Happy Hour’ y ‘Feels Like Summer’, las únicas canciones propias de la última década que sonaron durante la noche, no desentonaran. Ni rastro de su reciente disco negro pero sí varios del álbum de versiones, con la casi obligada ‘África’ por bandera, un saludo a Tears for Fears y The Turtles, una ‘Take on Me’ de A-Ha de lo más verbenera y un pequeño guiño a Green Day con una parte de ‘Longview’ que despistó a unos cuantos y celebramos a lo grande los menos. Todo ello con un sonido impecable, un Rivers simpaticón y en plena forma desde el falsete al correteo por el escenario y con pinta de haberse escapado de algún resort vacacional y una banda sólida y compacta, como manda la veteranía, a su espalda. Imagino que para algunos su actuación quedará como un anecdótico ejercicio de nostalgia mientras que para otros será la confirmación de lo vigente que sonará siempre un riff de guitarra junto a una cuidada melodía. A todos ellos no les quedará más remedio que seguir formando parte de la resistencia.

Fotografía: Oscar L. Tejeda (Bilbao BBK Live)

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