Nikki Hill @ Sala But (Madrid) 03-11-2016

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Cantando gospel en el coro de la iglesia, y más adelante tras la barra de un bar, la historia de Nikki Hill cumple rigurosamente desde sus inicios con todos los elementos del arquetipo clásico de la música americana. Una de esas biografías a la altura de una diva del soul en la que el éxito parece estar predestinado por una especie de milagro cósmico. Tras asistir a su concierto en Madrid, me da la impresión de que tras el prodigio de Nikki Hill más bien lo que hay en este caso, y tal vez en todas esas leyendas mitificadas, es un derroche de corazón, garra y sobretodo mucho trabajo. Dotada de una voz nacida para el gospel, la cantante norteamericana se doctoró en el rock and roll más académico, estandarte principal en sus dos discos de estudio, siendo en este último "Heavy Hearts, Hard Fists" donde vuelve a coquetear en algunas pistas con ese sonido soulero que añade colorido a su compacta propuesta de rock, rhythm and blues y rockabilly. Acompañada en escena por una banda en la que cabe destacar la presencia de Matt Hill, quien además de ser su marido es un guitarrista mayúsculo, el grupo se incrementaba en esta ocasión con la incorporación del talentoso Robert Nesbit, añadiendo así otra guitarra más a su ya de por sí eléctrico espectáculo.

Con estos alicientes, y tras haber enamorado a un buen puñado de seguidores en sus anteriores visitas a la capital, Nikki Hill regresaba a Madrid a las tablas de la Sala But, donde por la entrada que se registró parece evidente que la reputación de esta bestia del rock comienza a propagarse con efectividad. A la hora prevista y con estampados de leopardo, Nikki Hill abría el recital repasando su primer álbum al tiempo que ponía a bailar a todo su público desde los primeros compases. Un show que con maestría supo dirigir aportando los matices musicales necesarios para no caer en lo repetitivo, incrustando así en mitad del concierto dos cortes de pura raza soul como son el 'Heavy Hearts, Hard Fists' que da nombre al nuevo álbum y 'And I Wonder'. Separando ambas, y de esta manera dosificando mejor su efecto, nada menos que una versión de 'Sweet Little Rock & Roller' del colosal Chuck Berry, ese torbellino negro que agitó los cimientos del rock hace más de 60 años y que es sin duda influencia directa en la música de Nikki Hill y los suyos. Prueba de ello más allá de este homenaje es el tema 'Scratch Back', composición de cosecha propia que rememora totalmente el frenético ritmo guitarrero de Berry y con el que se despidieron al bis.

Si bien poco antes había sonado otro de sus mejores cortes como es el stoniano 'Let Me Tell You 'Bout', Nikki Hill tenía aún pólvora para seguir disparando y tras interpretar 'Oh My' en el primer bis volvía una vez más al escenario y completaba su actuación tirando de nuevo de referentes. En esta ocasión el turno era para AC/DC y su 'Rocker', una cover que revolvió a más de uno por dentro al recordar los mejores años de la que fue, y ya no volverá a ser nunca, una de las mejores bandas de rock del planeta. La figura de Nikki recuperaba toda la esencia del maltrecho Bon Scott mientras que Matt Hill hacía lo propio con el único superviviente de todo aquello, el incombustible Angus Young. Y así nos despedíamos hasta la próxima, después de quedarme con un cierto amargor al recordar a mis apaleados AC/DC pero con la tranquilidad de que su legado, y por extensión el del rock and roll más puro, permanece intacto gracias a figuras de la talla de Nicky Hill que siempre estarán ahí para llevar el testigo y continuar el camino.

Texto y fotografías: Luis Arteaga

Nikki Hill

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Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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