Mi Capitán @ Moby Dick Club (Madrid) 10-03-2016

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Fue a finales de 2013 cuando Mi Capitán debutaron sobre el escenario. Poco más de dos años han pasado desde entonces y durante ellos un disco editado y reeditado y un buen puñado de conciertos han convertido a la banda dirigida por Gonçal Planas en una perfecta máquina de rock and roll. Como pudimos comprobar el pasado jueves, a los chicos de Mi Capitán, curtidos todos ellos en mil batallas musicales, les sobran motivos para subirse en hermandad al escenario y codearse unos con otros casi de manera literal. Las tablas de la madrileña Moby Dick Club se quedaron pequeñas para los siete tipos con barbas que invadieron el vientre de la ballena casi tanto como su abarrotada pista, pero no hay queja posible cuando es tan brillante el sonido que fluye de los altavoces de nuestra sala favorita de la capital. Y si bien es cierto que en vivo las canciones perdieron en esos juegos corales que tan pulidos suenan en el estudio lo suplieron ganando en intensidad guitarrera, en sudor y en crudeza. Se agradece que no potencien su parte más amable sino todo lo contrario, que ganen en contundencia en todos y cada uno de sus desarrollos instrumentales.

Psicodélicos en las guitarras y pivotando en los teclados de Daniel Ferrer destapan a Julián Saldarriaga de Love of Lesbian como un fantástico guitarrista, en constante duelo espacial con Víctor Valiente, a Ricky Falkner muy resuelto en su faceta no habitual de batería y al otro de los Rickys, Lavado, enorme en esos timbales tras los que se esconde cada vez más habitualmente sin dejar de destacar y luciendo, en esta ocasión, la camiseta de la noche (menos botones y más Triana). Tan solo echamos de menos al bueno de Ferrán Pontón, ausente esta vez a las cuatro cuerdas. Quién no faltó a la cita fue Martí de Mucho, que con carnavalesca pose apareció sobre el escenario para bailar y alzar la voz ante los versos de ‘Millones de Palabras’. Ésta, junto a ‘Es Suave la Voz’ y la final ‘Acaba con Él’ fueron las más coreadas de la noche entre un público sorprendentemente disperso tras el bis (a pesar de que Gonçal ya avisó desde el escenario que aquello no había acabado). Tal vez tuvieron suficiente con el electrizante comienzo de ‘Algo Inesperado’, la sangrante y contundentemente psicotrópica ‘Ayer Noche’, una ‘Sin Mirar Atrás / Puerto Banús’ que sí que hizo sudar las paredes de la sala con la pegada de Falkner y el sinuoso sampler que acompaña al tema o la festiva ‘Alta Suciedad’, homenaje al gran Andrés Calamaro y que sienta como un guante a estos siete canallas musicales. Con bis o sin él, triunfo absoluto.

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