María José Llergo @ Noches del Botánico (Madrid)
Hace ahora tres años, María José Llergo se subía a las tablas de Noches del Botánico para dar uno de esos conciertos con la capacidad de erizarte la piel. En este tiempo, la artista cordobesa no ha parado de crecer, conquistando un Goya a la Mejor Canción Original, editando discos y consagrándose como una de las voces más destacadas del flamenco actual. Ese mismo sin complejos, capaz de guiñarle un ojo a los nuevos tiempos e introducir algunos de esos elementos que provocarían una arritmia en los más puristas del género. Renovarse o morir.
Con la «Ultrabelleza» por bandera, título de su último disco aún candente, María José Llergo volvería a Madrid para ofrecer otro concierto de tintes íntimos, con unas canciones sensibles y combativas que ponen en el centro de todo el amor propio. Siempre alegre y emocionante, la de Pozoblanco daba otro recital lleno de intimismo y plagado de colaboraciones con otras mujeres que son igualmente iconos de su tiempo. A su lado, saltaba primero a la palestra Valeria Castro, para abordar en dueto la interpretación de un nuevo tema, siempre arropadas por una sección de cuerda con violines.

Ya en el tramo final, sería Zahara quien subiría entre elogios a las tablas para cantar las dos juntas ‘Sansa’. Un momento en el que se aprovechaba para apelar al fin de todas esas relaciones tóxicas que aprietan hasta casi ahogar. Sería después cuando se unía a ellas Martí Perarnau, productor del último trabajo discográfico de Llergo y artífice de esas bases electrónicas llenas de melodía que sustentan temas como ‘Tencontrao’. Tras los bises, y volviendo a las raíces, Llergo enmudecía una vez más el jardín botánico con el clásico de Lola Flores, ‘Pena, Penita, Pena’. Uno de esos momentos donde la voz de la cantante y el fresquito de la noche estival conseguían derribar todas nuestras barreras para bordar otro concierto lleno de sentimiento.





