La Paloma + Error 97 @ Sala Copérnico (Madrid) 17-06-2022
Dentro de la siempre kilométrica programación de Sound Isidro, que invade las salas de Madrid y las llena de música en directo durante un par de meses, hay ingredientes para todos los gustos. Nosotros apostamos el viernes por el rock más crudo y visceral, por las melodías certeras y por la celebración del himno como esencia primitiva de la música. Todo ello ofrecían, en la sala Copérnico, La Paloma, tras su exitoso paso por El Sol hace unos meses. Sin nada más que ese breve y conciso EP de debut que lleva por título “Una idea, pero es triste”, repetían en casa antes de retirarse una temporada de los escenarios madrileños y, esperemos, entrar a grabar nuevas canciones, que las tienen. Unas cuantas de ellas sonaron en un concierto que, de otra manera, habría sido excesivamente fugaz, y nos dejaron con un dulce sabor de boca. Mucha melodía, distorsión guitarrera, algún ramalazo descaradamente pop y esas letras tan cotidianas y celebrables que apuntalaban sus primeras canciones desfilan también por sus nuevas composiciones, algunas de ellas ya incluso coreadas por la parte más militante de su público.
A pesar de ello, y como es lógico, fueron esas cinco canciones que ya conocíamos, tan redondas como afiladas, las que pusieron patas arriba la sala, repartidas inteligentemente a lo largo del set list, con ‘Bravo Murillo’ definitivamente erigida como el hit absoluto y con la contundencia desquiciada de ‘Palos’ como obligado cierre, con invasión de escenario incluida. Y no menos intensos fueron los pogos con ‘Un Momento Oportuno’, una ‘Ya Está’ que nos agitó desde su bajo inicial o ‘Siempre Así’. Hubo gente volando, puños en alto, zapatillas perdidas y mucho sudor, con un aire acondicionado que no daba abasto frente a semejante derroche de intensidad en el foso. Ya os dijimos que La Paloma lo tenían cuando hablamos por primera vez de ellos y, tras verlos por fin sobre el escenario, no podemos sino reafirmarnos.
Por buen camino van también Error 97, que se unieron a la programación unos días antes del concierto para abrir la tarde. A pesar de su marcada juventud tiene ya un par de epés publicados y mucha soltura sobre el escenario. Con un muy buen sonido (como el que acompañó después a La Paloma, por cierto) ofrecieron un concierto de punk rock rápido y conciso, de letras maduras y que no solo agradó a unas primeras filas que ya les conocían sino también a quienes accedimos pronto a la sala y no sabíamos que nos íbamos a encontrar. Bravo por ellos.






