La Élite @ El Sol (Madrid) 29-05-2024
Dos años más tarde, mismo escenario. La Élite volvían a El Sol, sala en la que me arrollarían por primera vez en directo, en aquella ya legendaria fiesta Montgrí, en la que se ganarían para siempre a la audiencia madrileña. En este tiempo entre medias, todo y nada ha cambiado. De aquel público de los inicios, eminentemente punk, que se ponía de popper en las primeras filas de una sala de la capital de cuyo nombre no quiero acordarme, apenas quedan ya supervivientes. Sin romantizar los excesos, lo que es evidente es que el punk también puede ser una moda, como ya demostrasen en su generación los Sex Pistols y tantos otros. Y aunque las tendencias de nuestra era siempre tengan ese poso de ser carne y fruto de red social, lo cierto es que en el carácter de La Élite todo sigue intacto.
Encumbrados como el grupo de punk con más tirón actual entre los jóvenes, el dúo catalán lleva algún tiempo acercando posturas hacía los bolsillos más agujereados. De sus ya sonadas giras de Apretaditos Tour, que colgaban el cartel de sold out en cualquier recinto, y sus posteriores conciertos con entradas a 1€, regresaban ahora a Madrid con otra propuesta llana; el primero que venga, tiene entrada. Solo venta en taquilla y hasta que se llene. Y esto es lo que hay con ellos; café para muy cafeteros.

En el pico de toda esta euforia desbordada, largas colas se formaban desde horas antes para ver a una banda que regresaba además con nuevo disco bajo el brazo. Y con la previa de Club e Infanta caldeando el ambiente, salían a las tablas para volver a poner en jaque a todo el personal de la sala. Cervezas voladoras y grandes pogos dejaban el escenario arrasado e inundado de líquido a las primeras de cambio, necesitando parar en varios momentos para apañar todo aquello. Y todo esto continua igual. Temazos como ‘Contento de Ser Feo’ o ‘A 180 Con Mi Monopatín’ sonaban en un gran karaoke colectivo que se extendía por todo lo largo y ancho de El Sol.
Entre las habituales bromas y vaciles de sus conciertos, en esta ocasión Diosito y Nil paraban la maquinaría para hacer la única proclama seria y necesaria que podían hacer: hacer un llamamiento a la sensibilización contra el genocidio en Palestina, al tiempo que recordaban a la gente que, pese a que España firmaba hace unos días el reconocimiento del Estado Palestino, sigue contribuyendo a la matanza vendiendo armas y manteniendo tratados comerciales con Israel. Se tenía que decir y se dijo, entre gritos de “Netanyahu hijo de puta”, que siempre vienen bien como condimento.

Desde ahí, de nuevo a todo gas, con la pista llena de señores y señoras sin camisetas y muchísimo sudor. Así se recibían canciones de nueva hornada que ya suenan como himnos de estadio, entre ellas ‘Cucaracha Sexy’, ‘Boulevard Boeis’, ‘Marca Personal’ o ese ‘Plan de Mierda’, cantado en estudio junto a Diego Ibáñez de Carolina Durante. Y sí, echando con ella abajo cualquier puerta que les separase de la escena más malasañera. Pero dejémonos de chorradas. Con exorcismos así, quién querría ponerse elitista con La Élite. Lo único que tienes que hacer es dejarte llevar, que la adrenalina haga su brutal tarea y cantar puño en alto aquello de; “¡y volver a perder el tieeeeeeempo!”. Claro que sí, joder. Otro gran miércoles en la ciudad.





