Kae Tempest – «Self Titled» (2025)
Cuando escuché por primera vez ‘Statue in the Square’ como adelanto de nuevo disco de Kae Tempest me sorprendió el tono grave, rugoso y mucho más agresivo de su voz. También esa actitud más rapera, algo alejada del fluir libre y cercano al spoken word al que nos tenía acostumbrados. Una reivindicación dura y clara, a través de unas estrofas de alta velocidad vocal y magnificada en un estribillo que dice: “nunca quisieron a gente como yo por aquí, pero cuando muera pondrán mi estatua en la plaza”. Esto no es a lo que nos tenía acostumbrados pero, joder, menudo temazo. A la altura de las grandes figuras del rap internacional, sin ninguna duda. Después, fueron llegando más adelantos, pero tras la sorpresa inicial decidí no darles demasiadas escuchas y esperar a enfrentarme al disco al completo.
En “Self Titled”, Tempest se pone en manos de Fraser T. Smith a la producción, separando su camino así del de su habitual compañero de fatigas hasta ahora, Dan Carey. Un acercamiento hacia una figura más comercial, ya que Smith ha trabajado con artistas como Adele, Sam Smith o Florence and the Machine, que, por momentos, parece condicionar algo el sonido de un disco más accesible pero en el que no terminan de diluirse sus marcados rasgos personales. Un aparente reinicio en el que, sin dejar de lado la temática social que siempre ha acompañado sus trabajos, Tempest profundiza más que nunca en sus entrañas hasta llegar a dialogar con su yo pasado en un tema como ‘Know Yourself’, en el que escuchamos una grabación de la que fue su voz para comprobar que mucho ha cambiado pero, en el fondo, todo sigue igual.
Y es que, una vez que profundizamos en sus canciones, y como ya ocurrió con el anterior “The Line is a Curve”, la esencia de Tempest, lo que nos enamoró desde el ya lejano “Let Them Eat Chaos”, sigue viva aquí. Otra vez parece agarrarnos de la solapa y mirarnos a los ojos en temas como ‘Sunshine On Catford’, con la colaboración vocal de Neil Tennant, de Pet Shop Boys, o en ‘Bless the Bold Future’, en la que vuelve a dejar claro que no necesita acelerar sus frases para demostrar que el flow está siempre en el aire. Más spoken word y recitado sólido en ‘Everything all Together’ o una ‘Prayers to Wishper’ de insultante belleza, en la que arranca bailando solo sobre caja de ritmos y un dulce piano para rodearse después de vientos y coros gospel en un estribillo espacial que la sitúa como una de las cumbres del disco.
En el otro lado de la balanza, y equilibrando un disco redondo, a la ya mencionada ‘Statue in the Square’ se unen el rap de graves gruesos de ‘Diagnoses’, que arrasa frenético con todo a su paso, luchando contra ansiedades y adicciones. También ‘Hyperdistillation’, que es pura vieja escuela, con un estribillo r&b a cargo de Molly J. que podría incrustarla en la discografía de los Fugees. O la estremecedora ‘Breathe’, una autobiográfica apertura en canal con un fluir imparable en las barras y la colaboración de Young Fathers, que aportan esa parte siempre algo esquizoide de su sonido y que acaban sirviendo de desahogo al final del tema.
Si no lo era ya, con «Self Titled» Kae Tempest termina de confirmarse como una de las grandes figuras del rap internacional. Un crecimiento disco a disco que puede haber alcanzado ya su punto más alto de popularidad pero que seguro que no dejará de sorprendernos en los artístico.





