Jehnny Beth - "To Love Is to Live" (2020)

critica disco jehnny bethLas dos veces que vi en directo a Savages tuve la misma sensación, la de estar frente a un peligro constante. El grupo británico poseía una puesta en escena totalmente arrolladora y aún recuerdo ver a Lou Barlow y J. Mascis observar el final de su concierto desde el escenario en el que iban a tocar inmediatamente después sus Dinosaur Jr. y sentir que difícilmente podrían superar aquello. Savages eran una apisonadora que parecía encontrarse en su mejor momento pero poco después de aquello el grupo entró en hibernación y sus diferentes miembros emprendieron carreras en solitario. Ya hablamos en su día de (y con) Ayşe Hassan, bajista de la formación, y ahora toca comentar “To Love Is To Live”, el primer disco en solitario de Jehnny Beth, ese torbellino que agitaba el micro y nuestras conciencias al frente de Savages.

Bajo su propio nombre publica un disco a corazón abierto, en el que se desnuda desde su portada y las frases iniciales de ‘I Am’, tema que lo abre (“estoy desnuda todo el tiempo, me estoy quemando por dentro”). A lo largo de sus canciones clama contra la educación católica o la masculinidad tóxica mientras hace autocrítica y nos guía por un camino de oscuridad pero siempre con cierta luz al fondo. Lo hace también desnudándose en lo instrumental y sustituyendo guitarras, bajos y baterías por teclados y sonidos electrónicos y sintetizados con los que no pierde un ápice de intensidad, ni tampoco esa sensación de peligro de la que hablábamos antes. A lo largo de sus canciones nos pueden golpear los graves mientras pasa del rapeado al estribillo más melódico (‘Innocence’), se puede acercar al jazz más vanguardista para después agarrar nuestros corazones a base de solo voz y piano (‘The Rooms’), o puede abofetearnos directamente poniendo al máximo la apisonadora industrial en canciones como la frenética ‘I’m Your Man’, o en una ‘How Could You’ sangrienta y llena de ira en la que comparte voces con Jon Talbot de Idles mientras suspiran por los Nine Inch Nails más peligrosos. No es casualidad que Atticus Ross, colaborador habitual de Trent Reznor, participe en un disco en el que también influyen la presencia de Flood (PJ Harvey, Depeche Mode) y, sobre todo, de Johnny Hostile. Todo está un poco impregnado por los diferentes proyectos de este músico británico que es, además, pareja sentimental de Beth y con la que ya compartió aventuras musicales en el pasado.

Con todo ello y su inquebrantable presencia Beth ha dado forma a un disco lleno de personalidad. Una obra en la que introducirse a conciencia y con la que se desmarca solo en la forma de unas Savages que esperamos poder volver a disfrutar en el futuro.

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