Eric Jiménez - "Viaje al Centro de mi Cerebro" (2021)

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Eric Jiménez fue el batería de KGB, después de Lagartija Nick, con quienes grabó un disco histórico como “Omega” junto a Enrique Morente, y más tarde de Los Planetas y sus muchas derivaciones, como Los Evangelistas o Fuerza nueva. Ya solo por eso es obvio que tiene muchas cosas que contar pero es que, además, Eric es uno de esos personajes que no pasan desapercibidos. Querido por todos, admirado por muchos y dudo que odiado por alguien, el que viene siendo elegido mejor batería nacional desde hace más de veinte años por programas como el recientemente finiquitado Disco Grande se lanzó también a la escritura hace unos años. Lo hizo con “Cuatro Millones de Golpes”, una biografía “al uso” en la que se desnudó por completo para contarnos una vida repleta de emociones, tanto las que supone el girar por todo el mundo como un músico de rock como también las más cotidianas, las de un chaval crecido en el seno de una familia trabajadora de Granada desprovisto de figura paterna pero rodeado de gente que le quiere. Y como consecuencia del éxito de aquel llega ahora la que podríamos considerar su segunda parte, aunque no lo sea como tal.

En “Viaje al Centro de mi Cerebro”, Eric cambia la estructura del relato para, en capítulos independientes, ir soltando las anécdotas más hilarantes, surrealista y casi siempre cómicas que ha ido viviendo a lo largo de su vida. De nuevo nos hace viajar con ellas desde su más tierna infancia, aquella en la que un barrizal casi se lo lleva por delante junto a su hermana embarazada, hasta los últimos meses, con las controvertidas sesiones de promo de Fuerza nueva e incluso los recientes terremotos de Granada como protagonistas. De hecho, ha sido el confinamiento y la falta de actividad musical lo que ha puesto definitivamente de nuevo a Eric a escribir y era inevitable que esta etapa, que todos hemos vivido casi como una pesadilla, se dejara ver también en estas líneas. 

Gracias a la agilidad que aporta su cotidiano lenguaje, no es difícil devorar estas más de 200 páginas en las que la música es siempre, directa o indirectamente, protagonista. Como buen artista, no duda en lanzar símiles tan certeros como el que equipara el amor romántico por una persona con el que puedes sentir hacia un grupo. Un amor que a veces se tambalea pero que, si supera esos baches o esos discos irregulares, acaba prevaleciendo para toda la vida. También cuando habla de los camerinos de conciertos y festivales como de banquetes de bodas, con esos clásicos gorrones que nunca nadie sabe muy bien qué hacen por allí o a quién conocen y que en ocasiones pueden depararte las más alocadas aventuras. No faltan éstas a lo largo de 18 capítulos como 18 kilómetros, cada uno con una banda sonora recomendada y en los que terminan por destacar por encima de todas las cosas sentimientos tan universales como la amistad, el amor o la pasión por una profesión tan bonita como llena de altibajos. Como él mismo afirma, “mis únicas armas son las baquetas y mi sentido del humor”. Por nuestro bien, nunca aparques ninguna de ellas, Eric.

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