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Entrevista con Standstill: “Nuestra carrera fueron veinte años de dificultades, de tenerlo todo en contra y hacer que las cosas fluyeran a base de ingenio, fuerza y fe”
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Entrevista con Standstill: “Nuestra carrera fueron veinte años de dificultades, de tenerlo todo en contra y hacer que las cosas fluyeran a base de ingenio, fuerza y fe”

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No era 19 de noviembre sino finales de octubre de 2023 cuando Standstill comenzaban a romper su silencio en redes. Pequeños vídeos e imágenes que llegaban ocho años después de aquellos últimos conciertos en la sala Apolo de Barcelona, con los que ponían punto y aparte a su carrera y que quedaron reflejados en un disco y DVD en directo bautizado como «Estaría muy bien». Poco a poco se fue generando el revuelo correspondiente, que desembocó en la confirmación de que la banda estaba de vuelta. Una primera tanda de conciertos que les llevó a recorrer festivales durante el pasado verano, con parada en un Tomavistas al que no faltamos.

Allí, comprobamos que la propuesta y las canciones de la banda seguían tan vigentes como el día en que se fueron, algo en lo que hace hincapié varias veces Enric Montefusco durante la charla que mantuvimos con él la semana pasada, antes de que encaren los que serán los tres últimos conciertos (Granollers, Zaragoza y Madrid) de una gira por salas que les ha mantenido ocupados tras el estío festivalero. El día 31 de enero pondrán fin a ella en La Riviera, con un concierto dentro de la programación de Inverfest, y todavía es una incógnita lo que pasará con el grupo que completan Ricky Falkner, Ricky Lavado, Piti Elvira y Víctor Valiente, aunque en los últimos días se ha confirmado también que en marzo volverán a subirse a los escenarios para actuar en Salt.

Como os decíamos, sobre cómo han llegado hasta aquí, qué se han encontrado a su vuelta y cuales son sus planes de futuro hablamos con Enric Montefusco, voz y guitarra de la formación. Aquí tenéis el resultado de la charla.

No quería preguntarte exactamente cómo se inicia la reunión, ya que tal vez esto es un proceso más íntimo del grupo, pero sí me interesa saber qué ocurre cuando os juntáis, cuando ya habéis confirmado entre vosotros que esto va a ocurrir y os reunís en un local de ensayo, los cinco. ¿Qué es lo que ocurre ahí? ¿Qué es lo primero que suena?

La verdad es que no me acuerdo qué es lo primero que llegamos a tocar pero sí recuerdo, y lo comentamos todos, como nos sorprendimos desde el primer tema. Cómo volvimos a vivir unas sensaciones que hacía muchos años que no sentíamos y cómo, desde el principio, vimos que la fuerza estaba no sólo vigente, sino con una energía renovada que hacía que Standstill siguiera siendo Standstill.

Siempre que habéis sacado un disco del grupo y habéis hecho una gira, o unos conciertos de presentación, le habéis dado mucha importancia en el set a este último disco, algo que parece normal pero que no todo el mundo hace. Esta vez os habéis enfrentado a organizar unos conciertos sin un disco nuevo que presentar, con un repertorio muy extenso entre el que poder elegir canciones. No sé cómo afrontasteis esta tarea. ¿Fue liberador o más bien un marrón?

Fue sencillo pero, sobre todo, bonito. Sencillo en el sentido de que el ejercicio de intentar hacer un repertorio que representase lo que somos ya lo hicimos en la gira de despedida. Había ya mucho de ese trabajo avanzado. Esta vez era más una cuestión de revisar qué había cambiado en este tiempo, qué creíamos que podíamos mejorar respecto a aquello y qué cambios se podían hacer. Y, efectivamente, hicimos varios. Yo creo que el repertorio, tal y como está montado ahora, es un viaje. Cada vez que tocamos una canción tras otra en este orden, tal y como está previsto ahora, me emociono mucho.

También te puede pasar que a la hora de mirar hacia atrás haya algún disco con el que no te sientas ahora tan identificado musicalmente o que te cueste más encajarlo. ¿Tuvisteis que forzar el hecho de representar todas las etapas del grupo?

Sí creíamos que era importante que todas estas etapas de la banda estuvieran reflejadas, incluida la de los primeros discos, en los que cantaba en inglés. Lo que pasa es que en el momento de darle un orden y una dramaturgia emocional no es tan fácil encajar esas canciones en el viaje. En ese sentido hemos decidido que haya alguna, pero sea más testimonial que otra cosa. Creemos que es importante también no olvidarse de aquellos discos y de la gente que nos sigue desde hace tanto tiempo.

Tú eres el que escribiste aquellas letras y has volcado ahí, en esos discos, gran parte de tu vida de una manera muy personal. Debe imponer mirar atrás y hacer un repaso no solo musical sino también vital.

Sí, sí, sin duda. En este repertorio están todas mis etapas, todas mis problemáticas, y también es bonito ver cómo se han ido plasmando, tratando y superando todas ellas en mi vida. En última instancia seguramente la historia va de esto, de viajar a través del arte y de sublimar estas cosas. Irlas superando para ir a la siguiente pantalla, a por el siguiente monstruo.

La verdad es que con este grupo casi nunca miramos al pasado mientras estábamos en activo. Yo creo que la única vez que me lo tomé como un deber fue después de “Vivalaguerra” que, como sabes, tuvo más repercusión. A nuestra escala, pero hubo cierta repercusión. Nos conoció más gente, entramos en ámbitos nuevos para nosotros y para mí fue muy importante en ese momento controlar y definir cuál era la identidad de la banda y qué es lo que la gente percibía al mirarnos. En ese sentido me tomé unos meses y mucho tiempo para hacer un documental que relatara cómo habíamos llegado hasta ahí y qué había detrás de todo eso, para no entrar en el pack de todas las inercias del pop, rock, indie, etc. Era importante mirar atrás para reivindicar lo que éramos y lo que queríamos ser y esa fue la única vez que hemos hecho ese ejercicio. O yo por lo menos. Y ahora, claro. Al estar nueve años con el proyecto parado, evidentemente cuando uno lo retoma tiene una perspectiva más real de lo que hizo en su día y de lo que hay detrás de todo esto.

Viéndolo con perspectiva, ¿dirías que ese momento, con la publicación de «Vivalaguerra» y lo que vino después, fue el momento más importante del grupo?

Es que claro, tiene tantas lecturas un viaje de este tipo… Yo creo que el salto cuantitativo de gente sí coincidió con el momento más significativo de la banda, pero es verdad que hemos ido encarando sucesivos cambios y saltos artísticos después de sucesivas crisis que han hecho que esto sea un viaje en el que cada cosa no se puede entender sin la anterior. El salto, por ejemplo, del cambio de idioma, aunque no tuviera una repercusión tan importante a nivel de público, sí que sentó las bases de lo que después pudimos desarrollar mejor con «Vivalaguerra». Creo que en cada disco ha habido una apuesta que respondía a solucionar alguna crisis en algún ámbito. Y con estas apuestas hemos ido avanzando, casi sin querer.

¿Siempre ha sido así, cada nuevo disco ha sido una reacción a algo que ha ocurrido antes?

En varios sentidos, sí. Por ejemplo, en el cambio de idioma es muy evidente. Respondía a una crisis de identidad. Después de girar muchísimo por España y por Europa y de tocar tantas veces delante de tanta gente la banda que empieza y la que acaba una gira es diferente. La persona que sube a cantar en el primer concierto de la gira y la que baja en el último es otra. Yo ya no me sentía a gusto cantando en inglés, ni en un lugar que no fuera el de comunicar y el de hablar de cosas un poco más profundas que a lo que se nos arroja a muchas bandas por defecto. A la estética, las modas, los movimientos, el rollete…

Volviendo ahora al presente, una vez que decidís que estáis de vuelta imagino que hay un ejercicio que hacer que es el de volver a ponerse en el mercado, por muy feo que pueda sonar esto.

Sí. Pero bueno, nuestra carrera fueron veinte años de dificultades permanentes, de tenerlo todo en contra y de que las cosas no fluyeran, de hacerlas fluir a base de ingenio, fuerza y fe, y creo que esta ha sido la primera vez que, solo por el hecho de subir un vídeo a internet y anunciar que volvíamos o, al menos, sugerir que lo hacíamos, no hemos tenido que hacer nada, ni promo.

¿Cuándo subisteis ese vídeo ni siquiera teníais nada confirmado todavía?

No me acuerdo de si habíamos cerrado ya alguna cosa, pero es posible que no. En cualquier caso, ha sido una grata sorpresa que no hayamos tenido que pelear por nada. Es como que todo ha venido solo. Hemos tocado en más festivales que nunca, con más facilidades que nunca, en mejores horas que nunca y hemos montado una gira por salas, la más extensa y concentrada, que es lo que siempre se pretende, que nunca. Bueno, sin hacer nada no, pero sí sin entrar ni siquiera en el mercado, puro y duro. Otra cosa ya sería que hiciéramos un disco nuevo y hubiera que presentarlo, financiarlo… toda esa rueda que ya conocemos. Eso es otra cosa diferente y es más difícil.

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Cuando habéis hablado en alguna entrevista de por qué acabó Standstill habéis mencionado ese desgaste provocado por la vorágine festivalera. Esa lucha por intentar llevar una propuesta artística propia de una manera determinada que, igual, no tenía cabida en esos eventos. Me sorprende que ahora, al volver, casi que lo primero que habéis hecho ha sido recorrer un montón de festivales.

Han pasado varias cosas para ello. Una es que en su día nos plantamos y dijimos «no voy a hacer más concesiones para prosperar en este mundo de los festivales», o para tener una carrera que podríamos haber tenido y no tuvimos. Preferimos no hacer esas concesiones y mantener limpia, por lo menos, nuestra conciencia. Ahora, e imagino que por el hecho de habernos hecho respetar de esa manera en su día, al volver lo hemos hecho en otros términos. Unos términos en los que festivales nos han respetado más. Hemos tocado en mejores condiciones delante de más gente y si hemos llevado las cosas técnicas que teníamos que llevar nunca han supuesto un problema. Es otra la predisposición que la industria ha tenido con nosotros, solo por el hecho de habernos hecho valer. O eso creo, al menos. Y es bonito darse cuenta de eso.

Luego hay otro factor que para mí es personal y es muy importante, que es que yo, en aquel momento, me sentía muy atrapado en los festivales. Muy atrapado en el sentido de que notaba que si no hacíamos ningún movimiento en ninguna dirección todo mi futuro iba a depender de que mi arte tuviera cabida en el marco del festival. Entonces, el quedarme encasillado y estancado en ese contexto, tan acotado y tan cerrado, me angustiaba mucho. Era como la muerte, artísticamente hablando. Y después de nueve años de carrera en solitario y de haber hecho mil cosas me he demostrado, sobre todo a mí mismo, que puedo hacer lo que quiera, cuando quiera y con quien quiera. Que soy libre. Ahora ya, volver a hacer una gira o un verano en unos festivales no hace que me siento atrapado, y mucho menos si es en mejores condiciones, claro. En ese sentido ha cambiado mucho la coyuntura.

También es verdad que viendo dónde habéis tocado, son festivales que, me da la sensación, al menos visto desde fuera, como público, que son festivales que cuidan más al artista que los típicos macrofestivales que nos vienen a todos a la cabeza. Lugares como Tomavistas, Vida, Canela Party… 

Claro. Y no es casualidad que los festivales más abiertos y más interesantes, en mi opinión, hayan sido, precisamente, los que se hayan interesados por nosotros. Bueno, era un interés que iba en las dos direcciones, claro.

¿Qué tipo de público os habéis encontrado en estos primeros conciertos en festivales? Nosotros estuvimos en Tomavistas y aquello fue muy bonito. Una comunión muy grande, aparentemente entre gente que crecimos musicalmente con vosotros y que volvíamos a reunirnos para celebrar esas canciones. No sé si tenéis la sensación de que haya también muchas caras nuevas entre el público.

Evidentemente nos encontramos con mucha gente que nos ha visto muchas veces y con la que sentimos una complicidad inexplicable, porque hemos crecido en paralelo, como dices. Hay un cariño y una complicidad mutua difícil de explicar y fue maravilloso ver que estaban ahí y que estaban tan emocionados o más que nosotros. Incluso había gente que traía a sus hijos. Eso era muy bonito. También ver gente joven que descubría ahora a la banda o que había oído hablar de ella a través de grupos que le gustan. Eso nos hace ver que las canciones están vivas, que siguen estando vigentes y que llegan a todos estos segmentos.

Durante todo este tiempo en el que Standstill ha estado separado, ¿habéis visto vuestra influencia de manera clara en bandas más jóvenes?

La verdad es que no estoy muy pendiente de esto. Sí es verdad que me han ido diciendo cosas, que hay mucha gente que sí me ha dicho «mira, estos os han citado como referencia, estos también. Escucha esto». Pero incluso así, me cuesta verlo. Pero bueno, es bonito que, ya que abres camino, alguien aproveche eso que has hecho tú y coja algo de ahí que les resulte útil. Me parece fantástico.

Tal vez más que a nivel de sonido, que en vuestro caso ha sido siempre algo tan personal que es difícil imitar, yo sí que me he encontrado con bandas jóvenes que me han dicho que habéis sido una influencia a la hora de hacer las cosas, de moveros dentro de la industria. 

Está bien, pero en ese sentido, especialmente en el de cómo manejarse dentro de la industria, nosotros tampoco nos hemos inventado nada. Al final hemos aprendido de los grupos que nos gustaban y que tenían unos valores con los que nos identificábamos. De allí y de aquí. También en los valores, o en la manera de manejarse, hay que aprender y hay que coger de varios sitios para hacer las cosas viables.

Ya, para terminar, toca hacerte la pregunta del millón. El 31 de enero está aquí mismo y es la última fecha que tenéis confirmada (ndr: después de hacer la entrevista se sumó una nueva fecha para el mes de marzo). ¿Qué pasa a partir del 1 de febrero con Standstill?

Pues no sé si el 1 de febrero, pero tenemos reuniones pendientes. Ahora estamos disfrutando mucho de esta gira y hemos decidido centrarnos en ella, asimilar un poco lo que ha pasado, porque realmente ha superado nuestras expectativas, y después ver qué se puede hacer y qué no. Precisamente, la perspectiva que nos ha dado ver nuestra carrera con más distancia nos ha hecho tenerle mucho más respeto. No se puede volver de cualquier manera, y hay que ver si se puede o no, tal y como está el mundo. Hay que verlo y estudiarlo. De verdad.

Próximos conciertos:

24 de enero – Nau (Granollers) Entradas
30 de enero – Oasis / Inverfest (Zaragoza) Entradas
31 de enero – La Riviera / Inverfest (Madrid) Entradas
29 de marzo – La Mirona (Salt) Entradas

Foto cabecera: Gustaff Choos
Foto directo: Meritxell Rossell

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