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Entrevista con Gorka Urbizu: «El sonido del disco es tan austero que multiplica la emoción de las canciones»
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Entrevista con Gorka Urbizu: «El sonido del disco es tan austero que multiplica la emoción de las canciones»

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«Hasiera Bat» es, literalmente hablando, un comienzo. Uno que arrancó para nosotros el lunes 20 de febrero, casi sin previo aviso. Un escueto mensaje la noche anterior nos ponía sobre aviso de que algo estaba a punto de ocurrir alrededor de Gorka Urbizu. Cuatro años después de la despedida de Berri Txarrak esto no fue un regreso, sino, efectivamente, un nuevo comienzo. Gorka, miembro fundador, cantante y compositor de aquella banda que nos llevaba acompañando toda la vida, lanzaba aquel día su nuevo disco en solitario. Al completo, sin adelantos, sin singles, sin artificios. Tan solo una colección de canciones emocionante, delicada, cálida y que suponía, para algunos de nosotros, el mejor comienzo posible.

Con el disco ya totalmente interiorizado nos reuníamos la semana pasada en Madrid con Gorka para charlar sobre esta nueva etapa. Una vez más, nos encontramos con un músico con las ideas claras, un discurso interesante y una ilusión intacta. Aquí os dejamos el resultado de nuestra conversación con él.

¿Cómo estás viviendo todo esto, de volver a la rueda del disco, la promo, conciertos…?

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Bien, Bien. He estado cuatro años callado y ahora tengo muchas ganas. El disco lo llevé en secreto pero ya una vez que está publicado es de la gente y puedo respirar tranquilo.

¿Te costó mantener el secreto hasta su lanzamiento?

Sí. Tenía miedo de que se filtrara porque la intención era que la gente llegara sin ningún tipo de condicionamiento a escucharlo. Para mí era muy importante que saliera por sorpresa. 

¿Cómo sientes que ha sido la recepción? Ya no solo me refiero al disco, sino a cómo se ha tomado tu público esta idea de lanzarlo por sorpresa, sin adelantos, colgando el disco al completo.

Al principio los pocos que lo sabían me decían que estaba loco (risas). Pero yo creo que la gente sí que lo ha agradecido. Esa sorpresa de tener de pronto diez canciones de las que no sabían nada creo que ha contribuido a que la gente se emocione más con el disco. 

Estamos acostumbrados a justo lo contrario. Ir escuchando durante meses adelantos y llegar al disco con la mitad de canciones ya casi interiorizadas.

Sí… A mí a veces me parece un poco absurdo y, además, es que no puedo dejar de ver la estrategia que hay detrás de todo ello. Parece que hay «artistas del hype», que buscan emocionarte más con ese hype, con ir preparando al público para lo que van a lanzar, que luego con la canción en sí. Yo creo que eso le quita valor a la música. Pero bueno, que hay mil formas de hacerlo y todas son válidas. Pero sí que creo que estamos todos siguiendo el ritmo que marcan las redes, o el algoritmo y, a veces, ese ritmo no es natural para la música. Yo, con este disco, tenía claro que no quería entrar en ello. No quería sacarlo un día pensando en que entrara en no se qué listas. Me daba igual eso. Lo saqué un lunes, el «blue monday» además, el día más triste del año. Fue un poco como reivindicación, o con la intención de generar cierto debate. También puede que después de estos cuatro años yo esté un poco fuera de todos estos ciclos de la industria pero me apetecía sacarlo así. 

¿Has estado muy desconectado del mundo de la música en este tiempo? 

De la industria sí, totalmente. He estado viendo conciertos, produciendo, viajando y descansando. Oxigenando, abriendo las ventanas y aireando, porque realmente lo necesitaba. Una de mis dudas era si echaría mucho de menos el directo, porque es lo que he hecho toda mi vida, desde los 14 años, y la verdad es que no. He sido capaz de ver un montón de conciertos y disfrutarlos como público, quitándome el chic ese de “que a gusto estaría yo en el escenario ahora”. Ha estado guay. 

Con Berri Txarrak siempre llevasteis un ritmo frenético. No sé si alguna vez parasteis realmente el grupo durante algún tiempo, aunque fuera breve. 

Me bajé de un tren que iba a toda hostia. Con Berri eran dos años o dos años y medio de gira y luego parabas tres meses pero eran para componer. Y a partir de ahí, otra vez a grabar y a entrar en la rueda. Además, las giras eran cada vez más largas y se me iban haciendo más cuesta arriba, igual que el intentar hacer algo como artista que yo considerara que estaba a la altura del grupo.

¿Cuándo nacieron estas canciones? ¿Dejaste de componer en algún momento durante este tiempo?

Bueno, hay un poco de todo. Mira, ahora que estamos en Everlong, es como el primer disco de Foo Fighters, en el que hay material más antiguo y cosas nuevas hechas para el propio disco (risas). Algunas ideas las tenía de hace muchos años y otros temas los hice como tres semanas antes de entrar a grabar. Realmente yo es que no termino canciones hasta que no sé que voy a entrar a grabar, ya con una fecha cerrada. Mientras tanto voy pillando frases, construyendo cosas, pero me da miedo cerrar una canción si no tengo claro que va a ir a un disco. También me cuesta teorizar mucho previamente sobre un disco que voy a hacer. Es el proceso el que me va llevando hasta el resultado final y eso es lo que más me gusta. 

Con este el proceso ha sido super mágico y la grabación muy especial. Desde el espacio en el que lo grabamos, un teatro de hace más de cien años, hasta la premisa que teníamos, de grabar con muy pocos elementos, todo muy crudo. Hemos hecho un equipo, Jordi Matas, Joan Pons y yo, muy de ir todos a una y eso ha facilitado las cosas. Para mí, el resultado no es el de un disco del típico folk acústico de un cantante que viene del rock, sino que es otra cosa.

Yo, cuando me levanté aquel lunes y me encontré el disco lo primero que pensé es a qué sonaría aquello y es verdad que, en mi cabeza, imaginé que sería precisamente un disco más acústico, más de cantautor.

Pues mira, simplemente eso, el hecho de que ya tuvieras ese momento de hacer tus cábalas, de pensar qué habrá hecho este tío, y luego de sorprenderte ya me parece interesante. Objetivo cumplido (risas). Volviendo al sonido, podría haber sido cualquier otro por lo que te digo, que es un disco que yo no tenía teorizado previamente. Sí tenía en mi quiniela trabajar con esta gente, de El Petit de Cal Eril y demás, porque me parecía que tenían un sonido muy curioso. Siempre que pienso en un productor pienso en lo guay que estaría su rollo con mis canciones, porque al final mis canciones son innegociables y mi sello va a estar ahí lo quiera o no, pero esos temas se pueden llevar a un sitio u otro. Me gusta rodearme de gente que las lleve a su terreno. 

Desde luego el disco suena a eso, a tus canciones llevadas hacia ese ese sonido tan particular que han creado El Petit, o Ferran Palau. Se nota mucho en la calidez de las baterías, las líneas de bajo…

Me alegra que me digas eso. Yo creo que es una suma que ha dado un resultado distinto. Se reconocen los dos mundos y el resultado es algo novedoso, no es simplemente la suma de los componentes.  

Volviendo a ese momento en el que me enfrento al disco, otra cosa que hice antes de escucharlo es ver los créditos, que los compartiste en el perfil de Instagram, y me sorprendió que te hubieras juntado con todos estos músicos pero a la vez pensé que tenía todo el sentido del mundo. ¿Cómo llegaste a ellos?

Pues como he hecho toda mi vida. ¿La colaboración de Berri con Rise Against cómo surgió? Pues yo era fan del grupo y contacte con ellos (risas). Pues esto es lo mismo. Me gustaba mucho El Petit, me parecía que tenían un concepto muy atractivo y novedoso. Luego los vi en directo y me pareció que dieron un conciertazo. Ahí ya me di cuenta de que no eran solo unos truquitos que usen en el estudio, así que contacte con Jordi y le dije que no tenía claro qué iba a hacer pero quería hacerlo con ellos y él me dijo que sería increíble y que me fuera a ver el teatro dónde lo podíamos grabar. Lo vi y me pareció super inspirador y entre eso y esta gente ha acabado surgiendo algo muy guay.

¿Qué aportaron ellos a nivel compositivo? ¿Iban las canciones muy cerradas o influyó todo ese ambiente y el lugar en ellas?

Ha sido un disco que ha pasado mucho en el estudio. Tocábamos los tres, escuchábamos e íbamos ajustando. Es el disco que menos cerrado he llevado al estudio en toda mi carrera, también por petición de Jordi. Él defendía que no hay que sobar mucho las canciones porque pillan una forma de la que es difícil salirse. A mi eso me puso muy alerta y muy nervioso, pero tenía razón. Yo intento dejar trabajar al productor como él quiera aunque eso pueda llevar, a veces, a pisar arenas movedizas. Pero es buena esa incertidumbre, porque al final, si no, acaba oliendo a cerrado (risas). Otra cosa buena que tiene esta gente es que están pensando siempre en la canción. No se obsesionan con cuestiones técnicas o si están tocando mejor o peor. Lo importante son las canciones y esto es algo que parece muy obvio pero que no todo el mundo lo aplica. 

Me gusta mucho que el disco suena tan desnudo que creo que cada pequeño sonido o detalle cobra una importancia mayúscula. 

Sí, es tan austero que cuando sucede algo te llama la atención y te emociona más. Multiplica la emoción que tienen las canciones. Era algo que teníamos claro sin haberlo hablado antes. Las propias canciones parecía que lo pedían. De alguna manera estábamos tocando los tres y surgía de manera natural. A partir de ahí íbamos quitando elementos. Íbamos probando. ¿Si le quitamos algo más se sigue sosteniendo la canción? ¿Sí? Pues así se queda. Lo llevamos hasta el límite. 

Sorprende también escucharte así porque venías de hacer siempre discos con mucha distorsión y aunque cada disco de Berri tenía un sonido ligeramente diferente el choque entre uno y otro no era tanto. 

Yo no reniego del rock ni del metal, que me sigue encantando, pero ya he hecho muchos discos así y ahora mismo estoy en otra fase. Analizando un poco lo que dices, es verdad que la distorsión es como una salsa que te mola mucho pero si se lo echas a todo te sabe todo igual. A lo mejor si la materia prima es buena no hace falta tanta salsa (risas). Esto no quita que en unos años me apetezca sacar otro disco lleno de distorsión pero ahora mismo estoy en otra pantalla.

El disco lo grabasteis con un ocho pistas, que imagino que también contribuyó a esa intención de ir al mínimo.

Con esto te evitas un montón de tentaciones porque ya la propia máquina te limita, así que tienes que conseguir que con esas ocho pistas la canción suene sólida, se sostenga, te emocione… Te hace tomar decisiones en el momento y estar alerta pero el resultado creo que es mucho más natural.

Una vez está el disco publicado toca presentarlo en directo. La gira ya ha empezado y también nos has sorprendido con la formación, sobre todo por esas dos baterías. El disco más desnudo que has hecho y te llevas dos baterías en directo. 

(Risas) Sí, yo quería hacerlo así, precisamente por eso. Los ritmos son muy sencillos y no hay mucha floritura y por eso se presta a hacerlo así, en espejo, con dos baterías. Además, como tocamos tan comedido, tan suave, las baterías le dan amplitud. También estéticamente es algo que siempre me ha atraído y que en algún momento quería hacer.  En cuanto a la formación, están Jordi y Joan, que grabaron el disco, y luego Mariana Mott, que ha girado con Maika Makovski, por ejemplo, y Amaia Miranda, que es una artistaza también y que me libera un poco para que pueda centrarme más en cantar, aunque es verdad que las guitarras de este disco son super exigentes para mí y las hemos trabajado muchísimo. 

¿Ha quedado muy fiel al sonido del disco?

Yo creo que sí. Es mucho más emocionante, como tiene que ser la música en directo, pero sí intentamos que sea bastante parecido, sobre todo las canciones del disco. El espíritu del álbum, que ya de por sí tiene un concepto muy marcado, creo que sí que se traslada bastante bien al directo. 

No quería hacerme muchos spoilers pero he visto que tocáis también temas de otros proyectos tuyos. No solo de Berri Txarrak, también de Katamalo, Peiremans… Imagino que estos sí que los habréis tenido que trabajar bastante para que no desentonen en esa coherencia que tiene el disco. 

Sí. A ver, no es algo que me atraiga demasiado pero es lo que hay. El disco dura 35 minutos y ojalá tuviera 30 temas de este estilo pero como no los tengo estoy obligado a tocar canciones de antes. Sí que intentamos darles una vuelta y que se acerquen a lo que hacemos. Es verdad que ha sido mucho curro y tampoco hemos tenido mucho tiempo para prepararlas pero bueno, las cosas vienen como vienen. En cualquier caso, estamos muy contentos. El directo está siendo increíble. Se ha creado una química muy guay entre los cinco. Estamos todos muy emocionados y el público está demostrando que también. El arranque de gira está siendo casi como una liturgia, con la gente mostrando un respeto y una sorpresa increíbles. También  mantuve el secreto hasta el comienzo de la gira así que imagínate en el primer concierto, cuando la gente entró, vio las dos baterías… Se generó un ambiente de respeto y una emoción enorme.

Gorka Urbizu estará presentando «Hasiera Bat» en las siguientes fechas:

12, 13 y 14 de abril – Zentral (Iruña) Entradas agotadas
18 de abril – Teatro Eslava (Madrid) Entradas
19 de abril – Teatro Eslava (Madrid) Entradas agotadas
27 y 28 de abril – Kafe Antzokia (Bilbao) Entradas agotadas
18 y 19 de mayo – Atabal (Biarritz) Entradas agotadas
25 de mayo – Paral lel 62 (Barcelona) Entradas
7 y 8 de junio – Sanagustin Kulturgunea (Azpeitia) Entradas agotadas

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