Desire @ Changó Club (Madrid) 23-11-2024
Todas las modas terminan siempre por volver, y tienen algo que sigue fascinando a las generaciones posteriores que las descubren. Con varias décadas de delay, Desire exploraban las pulsiones más primarias en las bases ochenteras del synth-pop y la new wave. Esas mismas que recorrieron en su día New Order, Chromatics, Kavinsky y otras tantas voces autorizadas en estas lindes musicales. También en materia cinematográfica, donde referencian con devoción el espíritu de Twin Peaks (1990) o la estética de Drive (2011), filme este último en el que participaban como parte de su maravillosa banda sonora, volviendo a poner en el mapa el nombre de Desire.
Con una trayectoria tan intermitente como misteriosa, en la que ellas mismas parecen sacadas de una trama escrita por David Lynch, reaparecían discográficamente en 2022, con un nuevo álbum tras varios singles sueltos a lo largo de los años. Desde entonces, algunos viajes puntuales por el viejo continente nos daban la oportunidad de acercamos a su universo sonoro. Todo para llegar a una nueva tirada de cartas, en la que el destino nos reecontraba en Madrid.

Estirando la performance hasta ser una parte protagonista de su show, el dueto canadiense se reconvertía en trío en directo. Aunque esta tercera incorporación resulta un elemento casi teatral, dando la sensación desde abajo de que en ningún momento toca realmente su sintetizador. Tampoco afinaban con los visuales, que se adelantaban en un comienzo de show torpe y sin el magnetismo que se le presupone a una propuesta así.
No obstante, un público entregado desde los primeros acordes empujaba a la banda, quienes tras una descafeinada ‘Don’t Call’, irían conectando poco a poco con su mejor versión. Y hablando de versiones, sería a través de la genialidad de New Order cuando terminarían de entrar en el concierto. Con la eterna ‘Bizarre Love Triangle’ desataban el karaoke colectivo en la pista para abordar un tramo final, ahora sí, a la altura de lo esperado.

Con Megan Louise como maestra indiscutible de ceremonias, la artista seducía en una puesta en escena marcadamente visual, con imágenes de estética pulp y retro que reforzaban su mensaje. Desde los sintetizadores de verdad más allá del atrezzo, Johnny Jewel lanzaba las melodías de temas tan icónicos como ‘Under Your Spell’ o la imparable base rítmica detrás de ‘Sad Ibiza Song’, la genial pieza de Wolfram Eckert que el dueto canadiense hace suya recogiendo toda su melancolía ochentera. En este mismo ramalazo entre el balearic y el italo-disco, cerraban con la festiva ‘Drama Queen’, con los efusivos aplausos de una audiencia que, mayoritariamente, flipó con su concierto. Ya saben, en esto del deseo, lo subjetivo lo es todo.
Fotografías 2 y 3: Jordi Pérez (Barcelona)





