Dehd @ Sala Villanos (Madrid) 11-06-2025
Hay determinadas propuestas musicales que cuesta mucho que lleguen a la intimidad de una sala. Por ejemplo, todas esas bandas norteamericanas que no terminan de salir nunca del circuito underground y que nadie se atreve a programarlas. Quizás, con mucha suerte, podrás verlas en algunas pocas fechas encajadas con calzador en sus escasas giras europeas, casi siempre entre medias de varias actuaciones en macrofestivales en los que tocarán a las seis de la tarde.
Llevaba años queriendo ver a Dehd en directo y, precisamente entre festival y festival, Primavera Sound acercaba a la banda de Chicago a la Sala Villanos de Madrid. Una apuesta arriesgada para cualquier otra promotora; en plena temporada festivalera, cuando la actividad en las salas decae notablemente y trayendo a una banda que sigue sin tener mucha visibilidad por aquí. Sea como sea, en una Villanos a medio llenar, las personas que acudíamos a la llamada lo hacíamos con ilusión primeriza. En mi caso particular, la de ver por primera vez a una de las bandas de guitarras que más me han flipado en los últimos años. Y eso es mucho decir.

Saltaban con todo a las tablas, en un inicio lleno de ímpetu pero que dejaba al descubierto problemas críticos en la mezcla de sonido, en la que se hacía absolutamente indistinguible la voz de Jason Balla. Con la advertencia de las primeras filas directamente a los miembros de la formación, era el propio Balla quien, en un arrebato de naturalidad, colocaba su monitor de escenario en medio del proscenio y en dirección al público. Justo en la cabeza de quien se lo había señalado. Uno de esos gestos de pureza desbordante, entre la ternura y la crudeza, que solo pueden surgir en las distancias cortas de una sala. Y con esto y algún que otro ajuste, ahora sí, ya estaba todo dispuesto para pasarnos por encima.
Justo a tiempo para poder escuchar como se merecen los acordes luminosos de ‘Loner’, la primera canción que recuerdo haber escuchado de la banda y con la que me atraparían sin vuelta atrás. Lo suyo son las melodías imparables de guitarras, cristalinas en la ejecución y con la característica voz de Emily Kempf surcando la melancolía en cada frase. Debajo de esa piel donde parece no caber ni un tatuaje más, y una pasión por la goma de mascar que la lleva a tener incluso en su pedalera un bote de chicles de menta para que no falten nunca, se esconde una voz sensible con la capacidad de emocionarte en sus pensamientos más nostálgicos.

Combinando voces y coros, el espíritu del rock más primitivo posee en directo a Jason Balla, quien retuerce las cuerdas de su guitarra, las araña e incluso se reboza por los suelos en unos ademanes más propios de un ritual de espiritismo que de cualquier pose impostada. Con toda la verdad del que siente lo que hace, se destapa como un guitarrista magnético y visceral. El trío lo completa en directo otra personalidad diferente a las otras dos, la de un tímido Eric McGrady que controla la pegada en la batería con precisa sobriedad.
Con estos mimbres, despachaban temas de deje folk como ‘Hard to Love’, los pasajes más sombríos de cortes como ‘Shake’ o el toque shoegaze que se filtra en ‘Flood’, todo ello sin perder nunca esa melaza característica en la armonía. También nos dejarían escuchar temas de lo que aún cocinan a fuego lento para su próximo disco, como las inéditas ‘True’ y ‘Kiss’, con las que continúan la receta. Y es que si hay algo transversal en su música, eso es el espíritu guitarrero y lo-fi del indie rock. Ahí conectan sus mejores golpes, con hits como ‘Clear’ o la incosteable ‘Bad Love’.

Convertida la Sala Villanos en una oda a la felicidad, la audiencia despedía a la banda entre vítores y aplausos, a lo que los músicos respondían visiblemente agradecidos. Este sería uno de esos flechazos rotundos en la primera cita. Una química que terminaría bordando uno de los mejores conciertos en lo que llevamos de temporada. En menos de 24 horas volveríamos a encontrarnos varios cientos de kilómetros más al oeste, en el Primavera Sound de Oporto. Pero eso es otra película. Espero que vuelvan a visitarnos con su próximo disco y que lo hagan al calor de una sala.





