Battles @ Teatro Barceló (Madrid) 17-09-2016

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Todavía recuerdo la primera vez que escuché a Battles. No sé muy bien cómo, llegué hasta el videoclip de ‘Atlas’, uno de los temas de su primer disco, publicado hace ya nueve añazos. Con sus pintas de oficinistas en pleno afterwork, el por aquel entonces cuarteto ponía hipnóticas imágenes a un tema tan peculiar como difícilmente clasificable. Recuerdo también pensar con cierta inquietud si estaba bien decir que aquello molaba, pero joder, vaya si molaba. Desde la aplastante rítmica hasta esas marcianas voces todo parecía funcionar con milimétrica precisión en un tema que combinaba las matemáticas rockeras con cierta electrónica orgánica.

Salto en el tiempo hasta 2016, cuando el pasado verano conseguía por fin ver al grupo en directo por primera vez dentro de la programación del Primavera Sound. Ya convertido en trío tras la marcha de Tyondai Braxton y con las voces como un ligero acompañamiento de fondo, el perfecto triángulo equilátero formado por Dave Konopka, Ian Williams y John Stanier hacía válida la máxima del menos es más para expandir a base de loops un universo creado a seis manos. Y desde ahí hasta el pasado sábado, cuando el grupo de New York volvía a nuestro país y ofrecía dentro del ciclo 981 Heritage de SON Estrella Galicia una nueva fecha en salas, en este caso en el engalanado Teatro Barceló de Madrid, y siendo ellos por encima de todas las cosas la principal atracción de la noche.

Saltaban al escenario (tras haber probado y puesto a punto toda su parafernalia sonora ellos mismos) encabezados por Konopka, hombre de riguroso negro y sonrisa puntual que apunta a ser la cabeza pensante del tridente. Uno, dos, tres y cuatro loops programados y todo listo para que Ian Williams luzca deportivas naranjas y espasmos corporales a cada compás y ritmo marcado por Stanier. Cosa seria lo de éste a la batería. Con su cabeza siempre baja, salvo cuando tiene que golpear ese plato que se sitúa en las alturas cual platillo volante sobrevolando la escena, el que fuera batería de Helmet en la época dorada del grupo aporta el alma a las canciones a base de ritmos imposibles y una pegada abismal. Lo que es pura matemática instrumental en sus discos se convierte así en directo en algo mucho más visceral, con sus temas cobrando diferentes vidas e incluso algunos errores que Konopka solventa con una sonrisa mientras Stanier lo fulmina con la mirada y golpea con más rabia si cabe el tembloroso charles.

Repartiendo su set en tres partes de media hora cada una no tardaron en lanzar temas tan celebrados como ‘Ice Cream’ o ‘Atlas’, que estiraron como un chicle mientras el público se debatía entre el baile agitado, el contoneo de cuello o el vídeo para Instagram. Aunque de carácter distraído, el grupo luce una imponente puesta en escena llena de cachivaches y con la batería en medio de la acción crean un ambiente tan desconcertante como adictivo que no podemos más que celebrar. Pocas cosas se pueden presenciar hoy en día similares a un concierto de Battles, por no decir ninguna, y cuando se despidieron con ‘The Yabba’ tras lucir Stanier zamarra colchonera y despertar los vítores de los más futboleros, nos fuimos a casa con cierto vacío en el estómago y una peculiar sensación de relax en la mente.

Fotografía: Grant Cornett

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