Ànteros - "...Y En Paz la Oscuridad" (2020)

anteros y en paz la oscuridadÀnteros nació hace unos años como la unión de unos cuantos músicos y amigos de diferentes bandas. Como primer paso, el EP "Lunas" ya dio que hablar entre el circuito musical más underground gracias a esas cinco canciones inmediatas y crudas y a la voz de Cándido, de unos Viva Belgrado en estado de gracia. Tras aquel, llegaron los cambios en la formación, con la sustitución del propio Cándido por Rubén Martínez y el comienzo real de la banda que conocemos ahora, con dos voces alternándose y un sonido mucho más compacto, pesado y pulido. Así, su primer larga duración, “Cuerpos Celestes”, llegó en 2017 apuntalando los cimientos del grupo y mostrando su cara más melódica sin perder contundencia. Ahora es el turno del siempre difícil segundo disco, un trabajo que sirve de perfecta banda sonora para el momento que nos está tocando vivir.

La introducción instrumental que responde al nombre de ‘Legados’ no es más que un espejismo. Tras ella Ànteros entran con todo en ‘Espectros’. Puro screamo desgarrado con una base rítmica aplastante y un punzante juego de capas en las guitarras que pone las bases de un sonido que nos acompañará a lo largo de todo este “...y en Paz la Oscuridad”. Evocador como pocos e hijo de su tiempo, el segundo disco de la formación afincada en Barcelona se grabó y terminó de rematar en plena pandemia y gritos como el de “ya es primavera” se convierten aquí prácticamente en una agónica llamada de libertad. En otros temas, como ‘Cenizas’, su apartado instrumental transmite por sí mismo tanto como la acertada combinación de voces, una desgarrada, otra ultramelódica, y que no hacen más que apuntalar la ya de por sí firme estructura sonora. Con miembros o ex miembros de grupos como Toundra, Krilin, Viven o Syberia en sus filas, no sorprende el buen gusto con el que transitan entre el metal más extremo de temas como ‘Solo Mar, Solo Tierra’, o una ‘Sombras’ de apabullantes molinillos guitarreros, hasta la belleza de tintes acústicos de la instrumental ‘...el Pasaje’. Y es en la final ‘Ultravioleta’ en la que combinan todo ello no solo saliendo airosos de la aventura sino convirtiéndolo en el tema más destacado de la colección. Épicas esas voces limpias sobre un manto de guitarras y una batería que te retuerce hasta las gónadas y que desemboca en un punteo de puro hard rock setentero que desata el apocalipsis final. Cuando termina solo nos queda tomar aire y respirar hondo después de 35 minutos en los que hemos estado contra las cuerdas. 

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