AMFest, la consolidación del riesgo

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Es una suerte poder contar con un festival de la talla del AMFest en unas fechas tan poco dadas a ellos. Tras dos años con Aloud Music como organizadores, esta vez cogía el relevo la Asociación AMF, un “rincón de encuentro que aúna músicos, activistas musicales, gente implicada en la industria musical, diseñadores y videoartistas”, según ellos mismos se describen. En esta tercera edición se ha mantenido la misma esencia gracias a un cartel repleto de grandes nombres y con una apuesta por una escena que crece día a día gracias a iniciativas autogestionadas como esta.

Traer bandas internacionales que apenas tienen hueco en los medios sigue siendo arriesgado. Y más cuando muchas de ellas (7 de los 8 nombres internacionales en este caso) nunca antes habían pasado por nuestro país. Pese a todo, la acogida fue genial y si algo caracterizó este festival fueron las agradables sorpresas que muchos nos encontramos sobre el escenario. Ya desde el primer momento los pocos que asistimos a la primera jornada disfrutamos a lo grande con el math-rock del dúo británico Alright The Captain y ese energético post-metal con saxofón de los holandeses Mannheim.

Como en las anteriores ediciones, el festival era una cita obligada para los amantes de post-rock más clásico y en esta no iba a ser menos. Her Name Is Calla se marcaron una actuación más que notable a pesar de que algún que otro fallo técnico hizo que el ritmo del concierto no fuera tan fluido como hubiéramos deseado. El quinteto, junto al impecable rock atmosférico de los locales Astralia, dieron paso a una de las mejores actuaciones del festival: la de los británicos Nordic Giants. Una puesta en escena espectacular en la que sonido e imagen se sincronizaban hipnóticamente gracias a un juego de luces y sombras que hicieron de su actuación algo que a muchos nos resultará difícil de olvidar.

nordic giants concierto amfest

Tampoco hubo queja por parte de los seguidores del math-rock y el virtuosismo dentro de esta escena. Axes, además de ser unos músicos espectaculares, consiguieron contagiar su energía y su buen rollo como nadie, en gran medida gracias a que disfrutaron sobre el escenario tanto o más que su público. Cleft simplemente revolucionaron la sala. Pocas veces he visto en una banda compuesta sólo por guitarra y batería sea capaz de mover a la gente como ellos lo hicieron. Los portugueses Memoria de Peixe, a pesar de realizar una actuación notable, sí nos dejaron un poco fríos en un concierto que quizás se alargó en exceso.

Algo similar ocurrió con I Am Waiting For The Last Summer. La expectación levantada por el joven trío ruso no fue satisfecha del todo debido, principalmente, a la falta de conexión con el público. Quizás fuera el cansancio que se empezaba a notar o quizás la puesta en escena, pero les faltó algo.

Pese a todo, una de las aportaciones más notables del festival fue comprobar la buena salud de la escena musical de nuestro país. Ejemplo de ello fue, además de los ya mencionados Astralia, el post-rock jazzero y brillante de Kermit, el estilo arrollador difícilmente clasificable de Tiger Menja Zebra, la intensidad con toques de psicodelia de Muñeco o el buen hacer de El Tercer Semestre.

En un cartel en el que musicalmente hablando cabe de todo, no faltaron los toques stoner de unos geniales y oscuros Guerrera: una auténtica apisonadora y para mí otra de las grandes actuaciones del festival. También destacable fue la vuelta a los escenarios de (lo:muêso), insuperables en personalidad como ya se encargaron de dejar bien claro. El espectacular sonido que ofrecieron nos deja con muchas ganas de tener ya su nuevo disco, que se publicará este mismo año, entre las manos.

Y si hablamos de buena salud musical no puede faltar la que sin duda es una de las bandas revelación de este último año. Viva Belgrado volvía a Barcelona con su “Flores, Carne” para dejarnos una vez más con los puños apretados y la piel de gallina. Los de Córdoba crecen día a día y La [2] de Apolo se rindió ante ellos. Conciertazo.

nothink cronica amfest barcelona

Por si todo esto no fuera suficiente, esta edición del AMFest fue la elegida por los madrileños Nothink para volver a subirse a los escenarios. Fueron el gran reclamo del festival desde el inicio y no defraudaron. El hiato al que ponían fin no les ha pasado factura, ni mucho menos. El trío está en plena forma y Juan demostró por enésima vez que pocos le hacen sombra sobre las tablas. Repasaron sus tres discos en un concierto marcado por la entrega tanto de banda como de un público que terminó coreando “Nothink no te vayas, Nothink quédate”. De momento han anunciado más fechas y ojalá esta reunión derive en más buenas noticias para sus seguidores.

Diecisiete bandas, cuatro días y un festival que se consolida año tras año y que se codea con los mejores del género a nivel internacional. Una arriesgada apuesta musical sólo posible gracias al esfuerzo y dedicación de la Asociación AMF que, no contentos con todos estos días de buena música, nos dieron la última gran sorpresa anunciando que no tendremos que esperar al año que viene para repetir: la siguiente edición del festival se celebrará en noviembre con Maserati y Jardin de la Croix como bandas ya confirmadas.

Vamos teniendo una edad y en ocasiones el cansancio se dejó notar en ese ciclo trabajo-festival-dormir-trabajo-festival-dormir en que se convirtió la semana, pero confieso que estoy contando los días para volver a repetirlo a finales de año.

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Julio Ayllón
Julio Ayllón

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