Ainara LeGardon @ Sala Siroco (Madrid) 20-11-2014

cronica concierto ainara legardon madrid sala siroco

Me resulta dificil describir un concierto de Ainara LeGardon para quien nunca lo haya vivido. Todavía se me ponen los pelos de punta al recordar la primera vez que me enfrenté a su directo. Fue en 2011, en Moby Dick Club y con "We Once Wished" recien publicado cuando me sentí apabullado por primera vez con aquel golpe de batería y bajo que rompe en dos 'You Gave Me'. También recuerdo de aquella noche el silencio más absoluto entre el público. Un silencio que debería darse por hecho pero que no es habitual y que tan solo he revivido en posteriores conciertos de Ainara; el que disfruté justo un año después en el mismo lugar y este último, ya en 2014 y con un nuevo trabajo bajo el brazo, el enorme "Every Minute".

El pasado jueves vino a presentarlo a la sala Siroco, donde volvió a estar respaldada por Héctor Bardisa a la batería y el ex Tokyo Sex Destruction, Rubén Martínez, al bajo. Con ellos Ainara forma un triunvirato perfecto, uno en el que les sobra con cruzar unas miradas y algunos susurros para ejecutar cambios de ritmo e intensidad con precisión cirujana. Con su ayuda, Ainara es capaz de silenciar a toda una sala en las partes más minimalistas de su canciones y una vez te ha acogido entre sus brazos arrojarte al precipio con una intensidad que desgarra. Y además de por dos músicos impolutos, lo hace acompañada de una guitarra que es una extensión de su propio cuerpo, con la que juega a hipnotizar al respetable sin necesidad de hacer alardes de virtuosismo.

Quién faltó a la cita fue Hannot Mintegia, habitual en sus directos y al que echamos de menos en esa 'Before Waking Up' con la que no terminaron de marcharse. Y es que tras esta, y ya acompañados sobre el escenario por Javier Diez Ena y su contrabajo (gran músico ligado a Ainara en parte de su carrera) nos brindaron un cierre con una intensidad desbordante, a caballo entre la improvisación y una espontánea disciplina y del que el mismísimo Michael Gira se sentiría orgulloso.

Tras ello, y aturdidos pero satisfechos, enfilamos la puerta de salida pensando en cuando será la próxima.

Foto: Isabella Cervenka

Sobre el Autor

Artículos relacionados

Deja tu comentario

Su dirección de email no será publicada. Campos obligatorios *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.