[Actualidad] Tool - "Fear Inoculum" (2019)

crítica nuevo disco tool fear inoculumTrece años son muchos años. Sobre todo si tienes a unos fans tan devotos como lo son los de Tool y llevas más de cinco diciendo que este sí, que este puede ser el año en el que se publique tu nuevo material. Así, y entre cuestiones legales y un Maynard James Keenan al que, para qué negarlo, le va la marcha y el troleo, ha tenido que pasar más de una década para que podamos escuchar “Fear Inoculum”. Vaya por delante decir que toda esta eterna expectación no ha hecho en mí, al contrario que en otra gente, sino rebajar las expectativas y, por qué no decirlo, conseguir que haya cogido un poco de manía a todo lo que rodeaba un disco del que hemos tenido noticias tan constantes como absurdas e innecesarias. Pero sea como sea, aquí estamos, a 30 de agosto de 2019 con un nuevo disco de Tool que disfrutar y desgranar. Y al final “Fear Inoculum” no es más que eso, un nuevo disco de Tool, con pocas sorpresas, mucha genialidad, extensa duración y algunos momentos intrascendentes. Porque la banda formada por Maynard, Adam Jones, Danny Carey y Justin Chancellor no es perfecta, por mucho que algunos se empeñen en afirmarlo.

En sus siete temas (convertidos en diez en su edición digital, con la inclusión de tres interludios instrumentales bastante innecesarios) nos volvemos a encontrar con unos músicos brillantes, unas líneas de voz cuidadas pero bastante más comedidas que en anteriores ocasiones y un constante viaje instrumental lleno de recovecos. Es precisamente toda esta parte, la instrumental, la más interesante del disco. La segunda mitad de ‘Descending’, que es toda una travesía psicodélica, la explosiva ‘Culling Voices’ o toda la apertura de ‘Pneuma’, en la que las guitarras limpias de Jones dan paso a una línea de bajo que nos hace viajar al pasado y que abraza la espiritualidad a través de sus sutiles percusiones, ponen el disco a la altura de sus mejores obras. También una ‘Invincible’ que va creciendo por momentos, desde un slide espacial hasta unos riffs aplastantes pasando por un punteo sucio y desgarrado. O la que, ya en la parte final, se descubre como la mejor canción del disco, una ‘7empest’ frenética (todo lo que permite el universo Tool, claro) con las guitarras como protagonistas, tanto para ofrecer un kilométrico punteo directo y a la yugular como para crear esos ambientes tan personales que se sostienen sobre su marcada base rítmica. Un tema que define a la perfección lo que es Tool y lo imprescindible de sus cuatro miembros.

Y a pesar de que hay momentos que nos sumergen en cierto estado de monotonía y deja vú y otros acaban resultando innecesarios (un tema como 'Chocolate Chip Trip' rompenç el ritmo del disco y solo sirve para demostrar el ya más que demostrado virtuosismo de Carey) estamos ante otra genialidad del grupo norteamericano. Una que, además, seguro que irá ganando con las escuchas y nos llevará a descubrir detalles insospechados en sus siempre intrincados pasaje sonoros. Lo haremos con paciencia, porque con Tool nunca hay prisa.

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